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martes, noviembre 29, 2022

Arte en la Escuela, proceso para descolonizar el cuerpo

El acto artístico nace de morar el espacio, su transformación crea nichos o entornos en los que las y los estudiantes exponen su percepción, se abren al mundo y concilian con los escenarios de violencia que les rodea.

 

James Llanos

El arte y la cultura son una apropiación del cuerpo, de la mente y del espíritu de los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, que se dejan contagiar de las estéticas modernas y contemporáneas, para abrirse a la creación con los lenguajes propios y las técnicas más definidas; encontrarse con el propio estilo y voz, que les permita conversar con los espectadores, entre ellos mismos y todos, en el campus educativo. Aquí no hay genios, ni carencias de capacidades, solo falta de compromiso, que el mismo proceso artístico descubre y responde, con el qué hacer.

Este trabajo pedagógico en las artes visuales, sirve para navegar, transitar por el cuerpo del otro y del mismo propio con los trabajos, las acciones y los pensamientos. Descubrir los sentimientos y las emociones de todos y cada uno de los participantes en los talleres, es un resultado potente, es un producto recibido de lo que entregamos como talleristas; una construcción en el alma que damos con el corazón.

Lo anterior sirve para que los estudiantes tengan un sentido de pertenencia por lo que repasan y hacen, por los desenlaces en sus aulas de clase; ese espacio que es un verdadero taller nuclear. Zonas donde se practica el arte de hablar con el cuerpo a través del arte, y, darnos cuenta que la destreza no es la verdadera vocación o el fin en el arte, sino por el contrario, que la decisión, la disciplina y la constancia, son tres presupuestos importantes y definitivos para hallar estilos, lenguajes y metáforas para construir memoria artística. De por sí, toda acción hecha con intencionalidad, desde la interpretación subjetiva, pero legal, para materializarse en obra, es válida; empero, lo que sí es un acto artístico contundente, es el cuerpo hablante con sus movimientos, gestos y su onda proyectada. El verdadero lenguaje de comunicación, es la mejor fórmula para coincidir, debatir o discrepar con inteligencia. La entrega del corazón en el aula es la entrega de la vida, es un valor incalculable.

Muestra artística

En esta ocasión ofrecemos una muestra artística del programa de la Gobernación de Risaralda, desde la Secretaria de Deportes, Recreación y Cultura, bajo la dirección de Eliana Carmona Giraldo, una gestora y promotora de estas política culturales, con programas y proyectos que generan un convencimiento social que, la importancia del arte y la cultura como camino para desarrollar sociedad, es imprescindible para tejer saberes, un trabajo que se despliega en los 14 municipios del departamento: Pereira, con los estudiantes de la I.E. Héctor Ángel Arcila del Corregimiento de La Florida, con el acompañamiento de la docente Ana Eliza Sánchez S., una artista de vocación que permite que todos los miércoles nos encontremos con los estudiantes, niños, jóvenes y algunos adultos, en un espacio bañado por el río y cobijado por las montañas, es de una maravilla tal, que es el contagio con la vitalidad y la creatividad desbordante, unos chicos que pecan por exceso; producen, realizan una serie de conceptos e imágenes, que plasman en sus papeles, lienzos, cartones y cuadernos, entre otras, técnicas que desarrollan, muchas veces  rompiendo los métodos establecidos, pero que, al final arroja un producto de incalculables destrezas, y, en muy pocas excepciones, se ven como errores. Todo en clase se vive con un espíritu de taller experimental.

Por otro lado Santa Rosa de Cabal, con la Corporación de Hipertensos, de adultos y adultos mayores, con la coordinación de la señora Luz Dary Toro, de excelentes virtudes: el servicio, la protección, ayuda y solidaridad, con un orden y disciplina para desarrollar sus actividades de manera impresionante, un espacio que viven los jueves, lleno de alegría acompañados de lúdica, actividades de toda índole, artísticas y culturales, de acciones con el cuerpo para mejorar su mobilidad, la gastronomía no falta, pero lo más lindo de este grupo, es que cuando se insurrecta, doña Luz hace sonar una campana parroquial y el silencio aparece como un acto de magia, así logra la calma instantánea y literal, actos que uno revive y que son necesarios.

Dosquebradas con un puñado de adultos y adultos mayores de la Fundación Nuevo Renacer, que se reúnen igualmente los jueves, a compartir de distintas actividades deportivas, recreativas, artísticas, un encuentro a través del juego de mesa y otros afines, que permiten una gran apertura mental, corporal y espiritual, para que renazcan y se renueven en su propio mundo. Todo esto es provocado, coordinado y programado por dos excelente personas; Jennifer Moreno, una hermosa joven negra, poderosa y vibrante que nos contagia, nos provoca a estar bien, una sonrisa que ayuda a despertar la felicidad de los asistentes, para que sus dolores se despejen por unas cuantas horas o total, una disciplinada, profesional en Educación Preescolar de la Universidad Tecnológica de Pereira, ella nos hace reencontrar con el infante que llevamos dentro, asimismo la mamá de Jennifer, una mujer emprendedora y líder comunal, que permite abrir espacios y logra de la administración municipal beneficios con su gestión para cumplir sus objetivos y proyectos sociales de protección, ayuda al adulto mayor con garantías y atención desde todo punto de vista, Luz Marina Hernández, una matrona, que con su ternura y generosidad, hace de este sitio, una Casa Grande, con todo el amor que ahí se vive.

Proceso artístico

En todo este proceso, el acto artístico nace de morar el espacio, su transformación crea nichos o entornos en los que las y los estudiantes exponen su percepción, se abren al mundo y concilian con los escenarios de violencia que les rodea. El Parque se convierte en el principal campo de narración, se aprende el arte con lo más rudimentario; pintar con plantas y semillas, dibujar con el reflejo del sol y diseñar dispositivos de instalación para expresarle al otro la importancia de estar y habitar; con ello y en la necesidad de generar diversos espacios de reflexión, el  campo museístico se presta  para que el discurso artístico de los estudiantes se desplace al espectador y se desarrolle una especie de sensibilidad colectiva sobre los trabajos artísticos y su impacto en el contexto sociocultural desde la formación.

Por esto y mucho más, esta muestra que hoy vive en la Sala de Exposiciones “Carlos Drews Castro”, es con el principio y convencimiento que, las capacidades individuales y colectivas muestran, demuestran y develan una sumatoria de expresiones condensadas en una serie de elementos estéticos realizados por los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores por medio de dibujos, dispositivos bidimensionales y tridimensionales, fotografías, estampados, arte objetual, arte audiovisual e instalación e intervenciones “in situ”, entre otros; un montaje de creación curatorial que nos permite leer e interpretar la felicidad y el decoro de los estudiantes, para  hablar a través de la obra colocada en un espacio de museo con vitalidad, con anécdotas y lenguajes inconscientes, que permiten dibujarse, desdibujarse y desnudarse, con la voz y el cuerpo del arte.

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