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miércoles, junio 29, 2022

Angélica Morales Soriano – V Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya 2022

Es tendencia

El eje roto del alma

Todas las lágrimas

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Hugo Correa Londoño*

La obra de la poeta Angélica Morales Soriano, la encontramos a diario por las páginas de Facebook, es una escritora disciplinada y exigente, todos los días nos da a conocer uno de sus poemas cargados por imágenes surrealistas que acompaña con una fotografía que ella selecciona en su estudio y son casi siempre de mujeres; para los domingos hace una grabación en su voz, y la imagen es elaborada en collage, la que más le venga a la poesía – collage de pegar o collage digital, diseñada por su esposo, el señor José Manuel Ube.  Hace más de cuatro años venimos conociendo del trabajo continuo de la poeta y en el 2020 la invitamos a la sesión virtual del Taller de Escritores Gabriel García Márquez, en la que fue acogida como Huésped Ilustre. Su obra es reconocida y ha obtenido varios premios, pero el V Premio internacional Gabriel Celaya de poesía con su poemario; Mi padre cuenta monedas, la consagra como una de las poetas españolas de más vuelo en la actualidad.

En el hogar de los Ube, nos atiende la poeta, ella se encuentra en su amplio despacho, allí está su biblioteca, es un buen espacio, colorido y grato, de una casa centenaria (a lo mejor llena de fantasmas, lo que para nada preocupa a nuestra anfitriona), la acompañan un par de gatos, la negra Mina y Félix, en ese su lugar de trabajo, hay cámaras y en fin todo el material para el desempeño de su oficio de escritora, en su casa de Huesca, en el casco viejo de un sector céntrico, en la calle de Coso bajo, son las ocho de la noche en España; en Colombia son las dos de la tarde y estamos en la Librería Café Rock Alejandría en el centro de Bogotá enclavada en un centro comercial, varios de los integrantes del grupo del TEGGM son mis cómplices en esta entrevista de zoom; así son las cosas, en esta época moderna y de pandemia.

HCL: Poeta, conocemos de su paso y experiencia en el teatro ¿qué ha sido en su poesía y qué caminos le ha abierto?

AMS: El teatro para mí, fue encontrarme la luz, el aire, mi tabla de salvación, cuando era bien pequeña y estábamos en el colegio escribía obras de teatro y las representaba, empecé a hacer teatro en el Instituto y luego hice arte dramático. Recibí el primer premio cuando tenía catorce años con un poema dedicado a Federico García Lorca. El teatro para mí fue como un bálsamo, me curó las heridas, porque yo venía de una familia desestructurada y la verdad es que mi padre me lastimó… el maltrato era sicológico, tengo dos hermanos y fueron felices con mi padre. Cuando terminé el instituto me dediqué a escribir; para fortuna, a José Manuel le dieron una plaza en la Biblioteca de Huesca y dejo el teatro y nos vinimos para Huesca.

HCL: Me encuentro como siempre el poema del día y el de hoy lo leo para al final preguntar: No estoy/ me escondo bajo la sombra de mi nombre/ no existo/ no verbo/ ni piel/ ni memoria atada a la enfermedad de la luz/ soy un relámpago dobladito en dos/ la fiebre de las rosas robadas en el cementerio/ o el mugido de las estatuas blancas/ me visto en el invierno y llamo a las puertas del hambre/ me borro del dolor/ y de la tozudez de la niebla/ muda/ como los teléfonos del vientre abultado y olvido/ el vaivén de una herida/ (soy)/ la música de un lobo presentido o nada. Nota al pie: ¿Por qué cada mañana al despertar encuentro la huella más torpe de Dios sobre el pellejo de mis versos? – ¿Angélica, para ti qué es la poesía?

AMS: La poesía para mí en su elaboración primaria, son imágenes, soy disléxica y zurda, primero tengo la imagen y después las palabras. Mis profesores me castigaban, me ponían el último banco del colegio. Lo que hago es transcribir la secuencia de las imágenes que veo, la poesía está en un sitio oculto y misterioso, el poema se presenta como una ráfaga una secuencia cinematográfica y ahí está, en mi mente y lo plasmo día a día para mis lectores desde hace más de cinco años.

HCL: Ganas el V Premio internacional de poesía Gabriel Celaya, ante aproximadamente ochocientos participantes (756) ¿qué hiciste cuando te dieron la noticia? En diciembre enviaste por las redes un video donde te veías cómo te transportada y te acompañaba José Manuel, estaban radiantes y felices, ya sabías de tu premio.

AMS:  Sí lo sabía, pero tuve que callarme, me dieron la noticia, no lo podía creer, pero tenía que guardar el secreto. ¡Imagínate; yo guardando un secreto! Solo hasta que ellos lo publicaran en los primeros días de enero como en efecto sucedió, podía decirlo, los jurados hablaron conmigo y me dijeron que se habían conmovido con mi poemario Mi padre cuenta monedas. Es una historia dolorosa de maltrato del padre a su hija. Son secretos de familia, mi madre Rosa vivía como en una burbuja, cuando escribí el poemario quería como ponerme de frente a la herida a través de la escritura, una especie de clamor, un alarido. Cuando mi padre Nicolás contaba las monedas, y yo le pedía, nunca me daba dinero, decía que no tenía y tenía más de ochocientas pesetas en la mesa. Las monedas me parecieron que era una metáfora perfecta, mi padre murió del corazón, yo creo que no tuvo corazón. El libro está en prosa poética a modo de diario, donde cuento toda la verdad, sin más, sin justificaciones. Cuento la herida de mi infancia en forma de verso libre de largo aliento, como si fuese un pequeño diario. Cuento nuestras difíciles relaciones familiares. A mí me salva el amor de mi abuela Ángela y mi tía Ascención, la tía Chon, ellas se encargan de darme amor, fortaleza, son mis bastiones, quienes me criaron y alegraron la vida.

HCL: Tu poesía es surrealista, ya dijiste que la imagen va primero y las palabras después, cuáles son tus libros de cabecera, tus poetas o escritores preferidos.

AMS: Dedicada al teatro desde siempre y cuando nombran a mi marido en una plaza de la biblioteca en Huesca, abandono mi compañía de teatro, empiezo a leer a César Vallejo, Fernando Pessoa, Federico García Lorca, Rainer María Rilke, César Moro, Martín Adán, me gusta la poesía de Alejandra Pizarnik, un espíritu atormentado; la de Piedad Bonett, y como es obvio, los clásicos. Pienso que llego madura a la poesía tal vez a la edad de 38 o 40 años y de allí en adelante, escribo y escribo poesía como un ejercicio matinal. 

HCL: Leo tu poesía, qué me dices de ella, encuentro tal vez en Dios la figura de tu padre, es un enfrentamiento continuo ¿qué me dices al respecto, y qué es para ti este premio?

AMS: Para nada, Nicolás esta en el poemario Monopolios que antecede a la temática paterna (te enviaré a tu correo uno de esos poemas) y queda al descubierto todo mi dolor, toda la herida en Mi padre cuenta monedas. A Dios le hablo de tú a tú, me críe en el catolicismo, recibí mi educación en un colegio de monjas, soy una atea extraña. Estoy en el inconsciente de lo que escribo, estoy en cada verso que escribo, El surrealismo es no pensar, viene de lo profundo, la poesía es misteriosa. Los premios no vienen de la nada, vienen de un trabajo arduo, los fracasos son importantes, son el camino al éxito. La poesía es disciplina, experiencia de vida y lectura, me gusta fracasar, vengo del fracaso. El premio es como un pago por mi trabajo, a los escritores no nos pagan, menos a los poetas y bueno el premio lo voy a disfrutar y por allí tendré unos ahorros. El premio es para dignificar un poco tu profesión y solo para dar luz a tu obra, para que se conozca a la voz que hay detrás de ese premio y le permita impulsar al poeta, es retroalimentarnos.

HCL: Angélica te propongo ahora hablar de tus novelas. Por las redes, presentaste el año pasado los proyectos de portada de tu novela, Tú serás la siguiente, y pusiste a decidir a tus lectores, que somos muchos, para que escogiéramos la carátula que al final fue la de El cuervo (me pareció muy Poe y me gustó, voté por esa) allí está tu alter ego, es la Inspectora Martha Morales, vas a seguir los pasos de Agatha Christi y como ella nos dice en alguna parte, que las mejores escenas de crimen se le vienen a la mente cuando lava los platos. Cuéntanos de tu novela y en qué momento creas.

AMS: Hugo, la Inspectora Martha Morales surge de la fusión que hago del nombre de una de las compañeras de trabajo del señor Ube y mi apellido, fue gracioso y nos hemos divertido con el personaje. La imaginación se pone en marcha cuando estás haciendo labores tan absurdas como barriendo, limpiando el polvo y de inmediato se me vienen las imágenes y corro a mi despacho y escribo un poco, anoto las ideas y vuelvo a mis labores, por la tarde trabajo en ellas. Todo este jaleo del premio y las entrevistas me han pillado en la mitad de una novela que se titulará La mala estrella, un grupo de detectives muy peculiares, tengo a un inspector transexual, me gusta y me entretiene.

HCL: ¿Angélica, qué viene ahora, cuáles son tus retos?

AMS: Tengo que viajar a San Sebastián, al país vasco a recoger el premio, mi libro puede llevar o ayudar a la gente a salir de ese pozo, de ese dolor.

Presentaré el poemario premiado en Zaragoza, lo quiero presentar en Huesca, quiero seguir escribiendo novela y que la poesía me siga cuidando y yo cuidaré de ella, la poesía es mi alimento y el aire que respiro, ya lo dije. No me gusta decir poesía feminista, eso es muy débil, mejor digo poesía de la mujer.

Llega al final de la entrevista y tanto Marco Tulio Millán el hospedador de zoom, como el arquitecto Carlos Martínez Arguello y Ligia María Suárez, miembros del taller, nos despedimos de Angélica. En Huesca deben ser las diez de la noche y Mina y Félix que se han tenido que quedar por fuera, regresan al cuarto de estudio con el señor Ube.

*Abogado, escritor, director del Taller de Escritores Gabriel García Márquez.

La escritora Angélica Morales Soriano, agrega:

A raíz de la muerte de mi padre y del traslado de sus cenizas a mi casa, inicio este parlamento con su fantasma en un intento de reconciliación, que evidentemente no fue posible porque la herida me llevó a escribir un poemario más verdadero, duro e implacable, no solo con la figura del padre maltratador, sino también de la madre que no hace nada por evitar el maltrato. “Mi padre cuenta monedas”. Este primer poema es muy bonito y significativo. Está concebido mediante la descripción de viejas fotografías familiares, concretamente en fotos con mi padre de niña.

Del Poemario “Monopolios” publicado por

Prensas de la Universidad de Zaragoza (España)

No es necesaria la luz para dar comienzo a la acción.

De hecho yo estoy ahora acunando lo oscuro

y sin embargo soy capaz de ver más allá.

Será porque papá ha regresado de su muerte

en forma de ceniza cortada por la mitad

que descansa en la habitación del fondo,

junto a una maleta que jamás ha visto los trenes.

No es necesaria la luz pero sí el tiempo

para sanar de la herida,

para abrir los ojos dentro de la niebla y caminar.

La primera fotografía no existe.

La primera fotografía sería el vestido abultado de mamá.

Una tarde de agosto (sería).

Un patio en la flor de su ternura.

El abuelo con su camisa remangada

mirando hacia un cielo que empieza a resquebrajarse,

la abuela en el lado contrario,

con el negro siempre en las pupilas,

con el negro siempre bajo los muslos

(podría ser un niño africano asustándose del fuego

o una criatura de azúcar que se vuelve negra en la garganta).

La primera fotografía tiene una cicatriz en la sien,

tiene el color de un albaricoque

antes de ser devorado en lento por las hormigas.

El disparo suena dentro.

El disparo soy yo rompiendo las aguas.

El disparo soy yo desplegando las alas de un cuchillo

mientras papá fuma y mete tripa.

Para estar informado

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