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sábado, diciembre 3, 2022

Abel Pérez Rojas, poeta de la estética cotidiana

Leonardo Fabio Marín

La poesía es como el ciclismo, para unos es en serio y para otros es un asunto solo recreativo. Para el escritor mexicano Abel Pérez Rojas es en lo absoluto, un oficio de mucho rigor, disciplina y proyección estético-cultural; y es así como todos los días a las diez de la noche, este poeta gigante en sus emociones, inmenso en su bondad estética y asumido de verdad en su proyecto metafórico, comparte con un buen público de su país y Latinoamérica, su universo pletórico de ritmos, versos y reflexiones literarias. Abel Pérez Rojas es poesía vital e invitación a la literatura como ingrediente primario para el disfrute y gozo de la existencia humana en sus detalles simples y culturales. “Poesía sin Fin” es el hermoso proyecto de comunicación audiovisual en el ámbito del encuentro con la palabra. Periodista, comunicador, gestor cultural, este maravilloso poeta Mexicano, nacido en Tehuacán, Puebla, y residenciado la ciudad de Puebla, cerca de la capital del país, nos alegra la noche con su muy particular asunción de la escritura literaria y en particular con su generoso estilo de compartir sus poemas que más que poemas, son versos fervientes en una bella invitación a disfrutar de la buena literatura actual y de siempre. Tehuacán es una muy bella localidad de Puebla conocida también como la cuna del maíz, producto agrícola latinoamericano más valioso que todas las joyas del mundo. -Bendiciones eternas al maíz y todas sus manifestaciones alimenticias y gastronómicas-.

La obra de Abel es hermosa como su territorio, como su Tehuacán, como su Puebla y como todo ese entorno del este de México, desde donde transmite su programa hasta el muy atractivo Golfo del mismo nombre, donde ilumina el paisaje esa hermosa ciudad de Veracruz. Y fue allí, en Veracruz, donde por primera vez escuché de sus poemas, de su seriedad con el trabajo escritural y de su cariño por los eventos que promuevan la literatura mexicana y del resto del continente. Inigualable ir al Gran Café de la Parroquia y conversar sobre poemas, sobre poetas y sobre la historia literaria de nuestros pueblos originarios. Desde una mesa del Gran Café, en mis “Periplos Distópicos Poesía”, contemplo el azul del mar, los barcos que llegan, los recuerdos que se van. Contemplo rostros y pasos, silencios y prisas. Pienso en la poesía de Abel rojas, poesía escrita con un bello esquema de hiperbrevedad, poesía y prosa escritas con un reducido uso del lenguaje, pero con la más alta significación posible en su enunciado literario.

Entre poema y poema, entre lectura y comentario, Abel interactúa con sus seguidores a través de Facebook y de las redes virtuales, tan útiles y necesarias por estos días de encierro y pandemia. Schnukiputzi Cynthia, escritora mexicana se comunica con el escritor y nos lee (al aire) un poema fabuloso. “Mi amante ha faltado a su promesa, poco a poco se aleja de este cuerpo, va arrancando las letras, los versos, los besos”. Nos dice Schnukiputzi que la poesía es para la calle, para las esquinas, para los rincones del olvido, no para el encierro. Así, mientras transcurre la literatura, los espectadores del programa regalan comentarios enriquecedores, ricos en reconocimiento y reflexión poética.

Recuerdo que una noche, en una emisora mexicana que sintonicé por internet, me deleité con un fastuoso programa dedicado a José Emilio Pacheco. Con la serenidad del goce por la buena poesía, el locutor nos entretuvo por dos horas leyendo y comentando esas creaciones del poeta. Algo así ocurre con el proyecto de Abel, pero con la honda diferencia que “Poesía a las Diez” es un proyecto cotidiano de alto vuelo, de mucho rigor y de excelente realización. Qué generosidad la del poeta para con todos sus receptores. Qué admirable labor la de este hombre de letras mexicano, quien en lugar de estar cómodamente sentado en la sala de su casa tomando un buen café de las colinas de Veracruz, prefiere echarse al hombro sus escritos y entregarse a través de un diálogo fluido a sus amigos y amigas que a diario le esperan. Y es generoso porque, justo, en estos instantes de encierro, incertidumbre, pandemia y cuando la muerte se pasea campante por las calles, los campos, las avenidas, y los rostros, y cuando más el espíritu se fragmenta, las emociones se disuelven y las lágrima hacen una fila inacabable para desbordarse en un llanto que pareciera no tener fin, este hombre nos sorprende con sus vitalidad literaria y nos regala un universo pleno de metáforas, esperanza y buena literatura. En medio de tanta confusión, de tanto espejismo y de tanta muerte, de tanta desolación “Poesía a las Diez” llega para invitarnos a su festejo de la palabra.

México siempre tendrá para nosotros los latinoamericanos una invitación a la poesía, a la escritura, al disfrute del pensamiento. México siempre será un punto de referencia para la vida cultural de muchos pueblos, siempre nos compartirá sus vanguardias creativas y los versos de poetas que asumen la escritura como una forma de vida auténtica y rigurosa. Abel es un escritor de asunción cotidiana y rigurosa, es un poeta de inacabable fuerza creativa, hay tanta poesía en sus pulmones que sus respiraciones finales serán un poema y su último suspiro será un verso. Él mismo afirma que su escritura será poesía “hasta que el Verbo hecho carne sea simplemente Verbo y lo que fue el poeta, sea solo recuerdo”. Su poesía es la vida en un solo punto, también el día, la noche, el miedo, el amor, la soledad y la muerte, pero también la oportunidad de compartir con un público ameno el gusto por la literatura.

Me despido de Abel con la promesa de un café en Albertico, esa tienda italiana a la vuelta de la Plaza de la Constitución. Me despido con el sueño de vernos en las calles de Puebla, Tehuacán o Veracruz para disfrutar de un buen libro y de una conversación acerca de la metáfora necesaria para el verso exquisito. Van a ser las once y de nuevo nos quedamos con el recuerdo y la alegría de una noche con “Poesía a las Diez”. Nos quedamos con la emoción de compartir la poesía escrita en Latinoamérica desde un hermoso país llamado México.

 

POR UNO DE ESOS
Un poema que resista el olvido,
que hidrate en la resaca,
que sea impermeable a la tirria,
que cubra del sol en el páramo,
que inmunice del coronavirus,
que esté blindado a las balas,
que perdure el pasar de los años,
que sea pegamento ultrafuerte,
que sea balsa en el Caribe
y patera en el Mediterráneo;
que atrape el viento y libere mariposas,
que sea catarsis y freno,
que sea homenaje y epitafio,
que sea brújula en la Zona del Silencio,
que perfore Matrix.

Un poema de esos
es el sueño de todo bardo
y la utopía que me mantiene a flote.

Por un poema de esos escribo,
por un poema de esos sigo.

TÚ Y TUS RAÍCES
Naciste
en jícara de octli,
en quintoniles al vapor,
en tortillas a mano,
en tasajo al carbón,
en pico de gallo con chile canario.

Aprendiste a curar el espanto,
a bajar la fiebre con carbonato y manteca,
a aliviar el dolor de oído con olivo y cebolla,
a sanar con humo de cigarrillo,
a mitigar el dolor con alcohol y marihuana.

Aprendiste de la hora del tejido,
del consejo de los viejos,
del lenguaje de los cielos y de los árboles,
de los dichos populares
y del poder curativo de los sueños.

Creciste alejada de la saturación yanqui,
de la corrosión de la dictadura perfecta,
de las mentiras de la Guerra sucia.
Eres corazón de cempasúchil,
sienes de ocelotl,
entrega de Malinche
y alma de María Sabina.

Eres curalotodo, chamana,
hija de Centéotl y Coatlicue;
eres niña de barro, fuego
y estrellas.

Eres tú y tu tierra,
tú y tu origen, tú y tus raíces.
(Video del poema en: bit.ly/2Q7ZY9Y)

POESÍA PULMONAR
Hay tanta poesía en mis pulmones
que las palabras chocan
y los versos a veces se niegan a salir;
es como si se tratase de una retahíla de paracaidistas
dispuestos todos a lanzarse de inmediato,
pero es tan angosta la portezuela
que hay lapsos en los que ninguno salta.

Tanta poesía en mis pulmones
que el oxígeno no hace falta,
porque también la inspiración
bota al dióxido de carbono
y colma los alvéolos
hasta que trota por la sangre
contagiando todo mi ser de inventiva.

Hay tanta poesía en mis pulmones
que mis respiraciones finales
serán un poema
y mi último suspiro un verso,
hasta que el Verbo hecho carne
sea simplemente Verbo
y lo que fue el poeta
sea solo recuerdo.
(Video del poema en: bit.ly/3iQEPxa)

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