el 20 de mayo se celebra el día Mundial de las abejas. Risaralda ha construido uno de los marcos de protección más sólidos del país: una ordenanza pionera, un hogar de paso para enjambres rescatados y una red de diez asociaciones que sostienen la apicultura como economía de vida.
“Las abejas son visitantes florales obligados. Su desaparición provocaría una ruptura en la interacción plantapolinizador que resultaría en erosión genética y pérdida de cultivos que componen la dieta humana”, Iniciativa Colombiana de Polinizadores con énfasis en Abejas (ICPA)
Cada 20 de mayo, el mundo detiene por un momento su mirada sobre uno de los seres más pequeños y más imprescindibles del planeta: la abeja. este año, como ocurre desde 2018, el día Mundial de las Abejas convoca a gobiernos, científicos, agricultores y ciudadanos a reflexionar sobre el futuro de los polinizadores. en el departamento de Risaralda, esa reflexión tiene un sustento concreto: una legislación departamental pionera y un movimiento asociativo que ha convertido la apicultura en una apuesta de desarrollo rural sostenible.
La fecha fue proclamada por unanimidad en la Asamblea General de las Nacion e s Unidas en diciembre de 2017, a iniciativa de eslovenia, y rinde homenaje a Anton Janša, el primer profesor imperial de apicultura del Imperio Habsburgo, nacido en 1734. detrás del gesto conmemorativo hay una urgencia real: más del 75 por ciento de los cultivos destinados a la alimentación humana depende, en mayor o menor medida, de la polinización por insectos.
En Risaralda, donde el café, los cítricos y el aguacate sostienen la economía campesina, esa dependencia no es abstracta: es el precio de la cosecha.
Ordenanza
Risaralda dio un paso histórico el 30 de julio de 2020, cuando la Asamblea departamental aprobó la Ordenanza 009, mediante la cual declaró a las abejas como insectos de interés social, ecológico y económico. La norma facultó a la Secretaría de desarrollo Agropecuario para implementar estrategias de protección de hábitats, fomento productivo y pedagogía ciudadana. La ordenanza también abrió la puerta al apoyo técnico de las asociaciones apícolas para la comercialización de productos como miel, propóleo, jalea real, cera y polen, consolidando una cadena de valor que antes operaba de manera dispersa.
Este respaldo legal se articula con las zonificaciones de aptitud apícola desarrolladas por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), que permiten identificar las áreas del departamento con mejores condiciones para el establecimiento de apiarios sin comprometer la biodiversidad local.
Colmenas inteligentes
La Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) se ha convertido en el motor científico de esta transformación. A través del grupo de investigación Bioeco, la institución lidera dos frentes simultáneos: el estudio de las abejas nativas sin aguijón — las meliponinas, presentes desde el nivel del mar hasta los 3.400 metros de altitud— y el desarrollo de sistemas de monitoreo remoto para colonias de Apis mellifera.
La colección biológica ABeS-UTP, registrada ante el Instituto Alexander von Humboldt, ya supera los 650 especímenes categorizados taxonómicamente, posicionando a la universidad como centro de referencia del eje Cafetero en identificación de especies. Pero el proyecto no sedetiene en el laboratorio: en el municipio de Santuario, niños de la escuela esmeralda aprenden a identificar colmenas naturales y a sembrar jardines para polinizadores, en una apuesta pedagógica que lleva la entomología al aula rural.
En paralelo, un equipo de ingenieros de la UTP diseñó colmenas equipadas con sensores de temperatura, concentración de dióxido de carbono, peso y conteo óptico de individuos en la piquera. La información se transmite de manera remota, permitiendo al apicultor conocer el estado de la colonia sin intervenciones físicas que generen estrés en los insectos. es, en esencia, la apicultura de precisión llevada a las montañas del eje Cafetero
Hogar de paso
El crecimiento urbano de Pereira ha multiplicado los encuentros accidentales entre ciudadanos y abejas africanizadas. en lugar de exterminarlos, el Cuerpo Oficial de Bomberos y la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Cárder, trabajan junto a la Reserva Natural de la Sociedad Civil Los Cristales — una iniciativa de 22 familias que destinaron 80 hectáreas para la conservación— para rescatar y reubicar los enjambres reportados a través de las líneas de emergencia.
El protocolo es preciso: valoración inicial del riesgo, acordonamiento si es necesario, captura al anochecer con ahumador, cuarentena sanitaria y reubicación final en un entorno libre de pesticidas. el liderazgo de José Fernando Uribe Bedoya ha sido clave para que este modelo se consolide como referente de gestión urbana de polinizadores en la capital risaraldense.
Asociaciones
Risaralda cuenta con diez asociaciones apícolas activas, desde Asoapía y Apícola M.A.S. en Apía, hasta Arrabal y Apisbal en Balboa, pasando por Aproavir en La Virginia. A ellas se suma la Fundación escuela Amigos de las Abejas, constituida en 2019, que opera programas como Colmenita escolar —con herramientas lúdicas como el “pasaporte del polen”— y esquemas de responsabilidad social empresarial que financian la formación técnica de campesinos en apicultura asociativa sostenible.
Las amenazas, sin embargo, persisten. el uso de plaguicidas como el clorpirifos, los monocultivos, la fragmentación del paisaje y la desincronización de los ciclos de floración por efecto del cambio climático siguen poniendo en riesgo la supervivencia de las colonias. La tarea, advierten los expertos, apenas comienza.


