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jueves, octubre 6, 2022

¨27 años de existencia sin Cesar¨, Colectivo teatral blanco y negro

Blanco y Negro en sus 27 años tienen a la cabeza una luz destellante que permite dirigir un grupo, un talento, una historia que aprueba construir grupo y elenco, un rostro con niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que han escuchado la voz de temple proyectada, con un tono indigenista o porque no de afrodescendiente, la de su director, el maestro Alonso Marulanda. Este dramaturgo que se preparó como profesional del teatro en Venezuela, en la Escuela Cristóbal Rojas de caracas, se templó a fuego y martillo en el grupo TEPOS (Teatro Para Obreros), donde logró el Premio Nacional ¨a la mejor indagación histórica del teatro¨, otorgado por la Asociación de Críticos de Teatro Venezolano ACTV.

Este trabajo de Alonso lo traslapa años después al grupo que hoy lleva su nombre Blanco y Negro, con el propósito de defender las causas obreras desde la estética, del performance teatral en las tablas donde se escuchan las arrastraderas, las botas obreras o los zapatos cargados de anécdotas, luchas que saben y huelen a vida, notas musicales de contenido vivencial latinoamericano, los textos QUIMBENBERAS, en homenaje a los Quimbayas y los Emberá Chamí, los trajes y sus montajes povera, pero con buen gusto y de alta profundidad estética, estos hechos teatrales lo llevaron a presentarse en El Círculo de Artes de Toledo España, en el teatro Usa Princesa de Madrid y en la Habana Cuba en el Museo 10 de Febrero, donde asombro a los asistentes.

Excelente y encomiable labor, un trabajo teatral, artístico y de alta filosofía social, que descolló en un punto de fortaleza para una sociedad que siempre espera de estos oráculos tener un instante de luz que guíe para no desfallecer.

El teatro Blanco y Negro en sus 27 años de existencia sin cesar, no solamente está vivo, sino que llama a la reflexión y al debate desde las tablas, con obras clásicas, no desde los anaqueles, sino de sus contenidos: la problemática social, política, ambiental y de contenidos que transforma el corazón, situaciones provocadas y que se resuelven y se componen en el amor real, en el mundo de las ideas y otras aristas que pinchan el corazón y desinfla el ser, asimismo, dan un hálito vital, empujan, saltan y allana el camino de una sociedad maltratada, vilipendiada y explotada, asesinada y desaparecida; Blanco y Negro es un diccionario del verbo y sustantivo teatral, para una sociedad periférica, pero de valores sociales y comunitarios, su lenguaje teatral es un significante poético y metafórico que llega al alma para quedarse en el cerebro.

Felicitaciones al elenco que cada día se prepara: actores y actrices, los que están y los que han pasado, a su director Alonso Marulanda Álvarez, un dramaturgo estudioso, generoso y compasivo con la vida, guerrero que ha recorrido calle, que a embestido la muerte desde muy joven líder comunitario de invasiones por una casa digna y desalojado por la misma lucha, ha sido visto en su profesión como actor y director por colombianos y otras geografías del mundo, es un ser humano de una magnitud gigante, “es una roca que equivale a una montaña”.

Ellos se han hecho a pulso, al sponsor, un invisible que siempre aparece, a todas y todos los que hemos acompañado este proyecto que se ha abierto camino con las manos abiertas y en otras ocasiones empuñadas, un sueño de niño inquieto, una idea que nació para quedarse en la piel de la sociedad pereirana.

Como el búho de Minerva: *un símbolo de la sabiduría porque los sueños, las visiones y las revelaciones surgen en la oscuridad*, es por esto que Alonso avizora el cambio y le apuesta desde su encuentro que realiza cada dos años, El encuentro de Directores y Directoras de Puesta en Escena, un encuentro académico que aborda el desarrollo de la literatura teatral, que con éxito lleva ya la séptima versión, con un nivel académico, con ponencias que han dejado un patrimonio solemne para seguir indagando en esta profesión.

Alonso plantea una tesis del porqué hacer teatro: y dice de manera pausada ¨Hace mejores ciudadanas y ciudadanos, hace mejores profesionales y, otra cosa fascinante que hace el teatro; hace mejores seres humanos; por esta razón es un deber de nuestra sociedad apoyar y alentar esta disciplina¨.

Lo anterior permite reflexionar acerca de esta aserción y en mis palabras desde afuera y dentro del grupo sé, porque he participado de este colectivo y lo conozco, que las puestas en escena de sus guiones para las actrices, los actores, los músicos en vivo y las escenografías tiene un texto, un susurro lleno de calidades literarias de insondables contenidos poéticos, históricos, culturales, de género y de la tragedia humana entre otros,  que, con la palabra sincera, clara y cantada entregan insumos para la subsistencia, para que el espectador pasee el alma por los entornos domésticos, de ciudad, país y mundo, que sirvan de orientadores en las vidas de las nuevas generaciones.

Esta disciplina hace mejores seres humanos, que muestran y demuestran de verdad que cuando se levanta el telón se siente el mundo infausto, el mundo vehemente, las crestas injuriosas y avasalladoras de la política y la economía estatal sin perdón y miramientos que traspasan el pecho del emisor (actriz – actor), y luego sale en voces actorales directo al corazón del mirador y del escucha, como la flecha del cazador en la presa; esta área de creación es de las más expresionistas, por su condición actoral del cuerpo, del nuestro desplazándose por un sitio iluminado de colores, con efectos para brindar un espectáculo de la vida y la muerte riéndose como en un cuento, es un vaticinio que nos destroza y nos compone, nos afecta y nos reclama, porque se carece de una sensibilidad individual y colectiva.

Alonso Marulanda en esa montaña, ese paraje alto de donde mira no solo la realidad, sino como la realidad lo mira a él, como el ¨Profe¨, un pedagogo de los mega-colegios: Tokio en el barrio Las Brisas y Málaga en el barrio Parque Industrial, un profesional en Etnoeducación y Desarrollo Comunitario de la UTP, de donde propone al movimiento pedagógico nacional, enseñar a partir de la alegría, de la risa, porque hay bastantes amarguras en el mundo, que la escuela sea un territorio para la risa y para la paz, donde se abrace la verdad; otro postulado, su segunda tesis, educar con la teoría de ¨La pedagogía del claun y las 5 narices¨, un tratado para enseñar a partir de la sonrisa y no de la tortura; la educación hoy, en este contexto colombiano enferma, y creemos que hay un antídoto para curar esta educación: el antídoto de la RISA.

No hay pedestales para este hombre catalizador, no hay ducados que paguen su excelencia laboral, entregada con apertura, con amor, solidaridad a los barrios, colegios, organizaciones sindicales, barriales, ambientalistas, grupos de jóvenes, mujeres, niños y otras ciudadanías que carecen de lo que tiene el maestro Alonso Marulanda: teoría, retorica, compasión, actuación social y amor por la vida misma para los demás.

Bertolt Brecht dijo: ¨El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida¨, esto es Alonso Marulanda, un hombre que siempre nos recibe con un abrazo, una sonrisa y la tranquilidad de un actor de la vida permanente, que se la pasa subido en un bus, ensayando en un sindicato o escuela, relatando anécdotas de la vida cotidiana y de la vida académica, un ser que le apuesta a la Paz, a la vida con sonrisa para ponerle dignidad a la profesión, y hoy desde su propio espacio teatral, un pedazo de casa, como la del Principito, llena de pequeñas cosas, con un aforo de 15 personas, donde ha presentado varias de sus adaptaciones como: Las Peregrinas, Una muchacha del montón durmiendo con dos hombres conscientes y Tres etnias una misma Lucha para celebrar su aniversario número 27 entre otras, que le han dado el pasaporte al grupo para vivir con autoridad artística y social, porque el honor es para los habitantes de la comuna Villa Santana.

Alonso como en el ¨El canto del cisne¨ de Antón Chéjov, en 1887, una metáfora de origen griego, para denominar el último gesto de alguien justo antes de la muerte. *La historia de un viejo actor que, después de participar en una función en homenaje a él, despierta en un escenario vacío, donde en compañía de su apuntador vuelve sobre sus pasos y se confronta con el hecho de que su vida escénica y personal ha terminado, muere en su propio camerino.

QUE BLANCO Y NEGRO CUMPLA MUCHOS AÑOS MÁS DE VIDA, QUE NUNCA SE LES ACABE LA OBRA DE TEATRO MÁS LARGA DE LA VIDA PROFESIONAL PARA UN ACTOR Y UNA ACTRIZ *VIVIR SIEMPRE SOBRE LAS TABLAS*.

James Llanos Gómez

Curador

 

 

 

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