?ngel G?mez Giraldo

Qui?n creyera que el amor, que es para unir a las personas, a veces mata. S?, me refiero a ese mismo amor que muchas parejas convierten en paraguas para guarecerse de todo lo que les pueda llover y que va en contra de la realizaci?n de este amor.

Santa Rosa, la tercera ciudad de Risaralda, pueblo de templos. Doce araucarias como ap?stoles te sostienen en la fe cat?lica. Y tiene porqu? estar achicopalada, con gripa H1N1: el viernes santo 19 de abril esa ciudad tuvo su apocalipsis y lo vivi? justamente despu?s de que un viento helado envolvi? la ciudad y las siete palabras fueron todas de maldici?n para el individuo que entr? a la casa de su mujer, en proceso de separaci?n en el barrio Los Robles y la apu?al?, quit?ndole la vida.

Fue v?ctima de la tragedia Jenny Jim?nez Pineda, mujer que a sus 39 a?os estaba tan bien que parec?a estrenando coraz?n a pesar de que llov?a dentro de ella por estar viviendo el proceso de separaci?n de Carlos Alberto Ram?rez Mu?oz.
Se configur? as? el segundo feminicidio en menos dos a?os en Santa Rosa de Cabal. Seis en Risaralda el a?o anterior seg?n fuentes policiales.

Del crimen fue acusado el esposo de Jenny, Carlos Alberto Ram?rez Mu?oz.
La v?ctima fue una mujer bondadosa que se hab?a educado para educar a los ni?os. Y no merec?a que cayera en manos de ning?n demonio. Pareciera que el mismo cielo pide infierno para su verdugo.
De rostro y mirada de santa, hab?a nacido en Quimbaya (Quind?o) haciendo parte de una familia tan iluminada como los arreboles de las tardes de verano. Hermanas suyas, Magda profesional en seguridad y salud en el trabajo, y de Marta con una espiritualidad de danza cl?sica.
En realidad Jenny hab?a nacido con el encargo de servir a los ni?os, por esto quiz?s el Instituto de Biestar Familiar le abri? las puertas muy temprano y ella ingres? feliz.

Esta misma instituci?n le permiti? complementar sus estudios hasta llegar a obtener el t?tulo de licenciada en pedagog?a infantil otorgado por la Universidad Tecnol?gica de Pereira.
Continuando con el Icbf, se puso al frente de los programas dirigidos a los ni?os en las veredas San Juan y El Manzanillo, jurisdicciones del municipio de Santa Rosa, y fue entonces jardinera feliz.
?No sent?a la vida?, lleg? a manifestar su mam?, la se?ora Amparo Pineda.

Los Jim?nez Pineda, familia muy aterciopelada en Quimbaya, se radicaron hace algunos a?os en la ciudad de Cali.
La ?ltima vez que la licenciada estuvo de visita en casa de la mam? fue en diciembre del a?o pasado. Ahora manifiestan todos sus parientes que la tuvieron como el mejor regalo de Navidad.
Sin embargo en el nuevo a?o al despedirse para regresar a Santa Rosa e ir a su puesto de trabajo, llor? tanto y tan extra?amente que sus l?grimas hicieron un segundo mar pac?fico.

Otra cosa extra?a fue que cuando la familia de Jenny recibi? la noticia de su muerte nadie pudo llorar. El dolor como que les sec? las l?grimas en el alma.
Los hijos que dej?, Juan Carlos de 17 a?os y Marlon David de 14, perdieron el habla y duraron totalmente mudos tres d?as.

Cuando la noticia del feminicidio le dio la vuelta trotando al municipio de Santa Rosa, sus pobladores sintieron que les hab?a ca?do encima un baldado no de agua, sino de pu?ales.
Ahora corre el rumor de que un desquiciado ech? a correr por las calles gritando ??Santa Rosa qu? pasa!? Tal vez abrumado por un segundo feminicidio.
Toda Santa Rosa la vio gris hasta el llanto con la muerte de la maestra y fue presa de sentimientos encontrados: ?Llora, llora coraz?n,/ Llora si tienes por qu?,/ que no es delito en el hombre llorar por una mujer?.

Indignaci?n
Pero a las pocas horas del homicidio la gente reaccion? distinto, con indignaci?n, debido a la injusticia de la justicia: la juez cobij?, arrop? con casa por c?rcel y permiso para laborar al supuesto asesino. ?Pobrecito, morir?a de fr?o!
De otra parte las personas que tanto quer?an a Jenny, al darse cuenta de c?mo en Colombia los hombres, quienes se lo pasan diciendo que no pueden vivir sin las mujeres, son los que le quitan la vida, no se pudieron reprimir y blasfemaron.

Hubo hasta plant?n para llamar a gritos a la justicia y vino hasta un vendaval que movi? con furia los brazos de las 12 araucarias.
Diana Patricia Moreno R?os, la aguerrida periodista del Q? Hubo de Pereira la cual obtuvo informaci?n de primera mano y capote? la noticia con objetividad, no niega que regres? a la sala de redacci?n con un sabor a retama.
En cuanto a Andr?s Rojas Ossa, otro periodista pero este oriundo de Santa Rosa, no oculta a nadie que despu?s de que se enter? del feminicidio ha venido padeciendo un dolor de o?do que no lo deja escuchar bien.

Ana Constanza Ospina, psic?loga que prest? sus servicios al municipio de Santa Rosa desde la Secretar?a de Desarrollo Social, y a Bienestar Familiar, pues su tema es la mujer, fue una de las personas que lider? el plant?n y protesta por la infortunada decisi?n del juez, se manifest? recalcando que su sentimiento es de tristeza, impotencia. Y ante las circunstancias, que producen indignaci?n colectiva ya que no se denuncia y no se castiga como se debe: ?Es que desafortunadamente la mujer sigue siendo objeto, no sujeto,? puntualiz?.
Hasta en Pereira la noticia hizo estragos. En el restaurante vegetariano El Enebro, de la calle 19 nro. 4-60, propiedad de Gloria Londo?o (natur?pata), la sopa de ahuyama con flores de jengibre se sec?.

A pesar de todo se anuncia que hoy domingo, D?a de la Madre, la sopa del men? especial que se tiene para homenajear a la autora de nuestros d?as no correr? con la misma suerte, y en esta ocasi?n se servir? con toda la vitamina de aquella fruta.
Y para la mam? de Jenny que est? en Cali, un abrazo solidario.

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