Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Se narran los hallazgos por parte de la Superintendencia de Salud encontrados en el hospital San Jorge de Pereira, en artículo de prensa en el periódico El Tiempo. Esta noticia se potencializa por las constantes denuncias que se han expresado por diferentes medios de comunicación local, por organismos de vigilancia, como por ejemplo la Asamblea Departamental de Risaralda. En ocasiones las observaciones que hacen algunos dirigentes y periodistas de la comarca, son desconocidas por parte de los señalados, con la manida frase que esto una persecución política. Hoy un ente ajeno a la vida de la parroquia, denuncia una serie de desaciertos administrativos y confirman los señalamientos de las irregularidades en el manejo del San Jorge.

 

Por lo tanto, la lista de anormalidades se ratifica, como el control político en el manejo del ente de la salud por parte de la casa Merheg y de esta forma no se puede llegar a un buen puerto, porque la selección de personal que integra el hospital, solo es reclutada con un aval político, así estas personas no sean las más idóneas. Las versiones de contratos con un solo proponente, que se repiten año tras año para el suministro de bienes o servicios, genera lo que se denuncia hoy, una laxitud en la entrega de lo contratado, que en últimas deja al descubierto una mala atención al paciente, con el riesgo incluso hasta el de perder la vida.

 

La Supersalud confirma el mal endémico de la salud en Colombia, una facturación por prestación de servicios del hospital, que solo alcanza recaudar en un 56 % y que escasamente cubre los gastos de personal que posee el San Jorge. A esto se le agrega la falta de medicamentos vitales, reutilización de elementos médicos y quirúrgicos, acción prohibida técnicamente. Y lista de hallazgos continua. En conclusión, lo que se observa en los diferentes frentes de atención del hospital, es una falencia administrativa, con procedimientos no claros, que atentan contra el buen funcionamiento de la institución.

 

De esta auditoría que adelantó la Supersalud los informes están viajando a la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría. A esta delicada situación tendrá que salir en corto tiempo la gerente de la institución, Laura María Hincapié y por supuesto la Junta Directiva en cabeza del gobernador Sigifredo Salazar a presentar las aclaraciones del caso y la ruta de mejoramiento para cada uno de los hallazgos.

 

P.D. Revisando las candidaturas a Alcaldías y Gobernación, como a las Corporaciones Públicas a escogerse en el mes de octubre, se denotan dos cosas. La primera, la aparición de los candidatos por firmas, fea costumbre electoral que desdibuja la consolidación de los partidos y si anima a causas independientes personales, que buscan en muchos casos negociar posiciones con quienes sí tienen el favor del elector. La segunda, la escasez de aspirantes al Concejo y Asamblea ocasionará que se vean en aprietos varios partidos, para cumplir los umbrales con la consabida sorpresa en la desaparición de liderazgos, ante el desánimo del votante con tanta corrupción en lo público.

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