Que la felicidad de su embarazo no se opaque por un mal cuidado postparto

Las principales complicaciones causantes del 75 % de las muertes maternas son las hemorragias graves, en su mayoría tras el parto; las infecciones la hipertensión gestacional (preeclampsia y eclampsia); complicaciones en el parto y los abortos peligrosos.

Frente a esta situación fueron identificados los siguientes factores; la subvaloración en busca de la atención en salud en un 51,4 % y la falta de vínculo laboral en el 43,8 %, donde el 30 % de los casos analizados, las mujeres no identificaron las señales de alarma y en el 36,7 % no actuó al momento de identificar los signos y síntomas de alarma.

En el análisis de las actividades de promoción y prevención se encuentra que existe deficiencia en la inducción a la demanda de servicios preventivos en 156 casos (74,3 %), se presentaron fallas en la calidad de la atención durante el control prenatal en 82 casos (39 %), el sistema de salud no brindo información suficiente sobre señales de riesgo en el 31,4 % de los casos.

Signos de alarma

Fiebre.
Un cuadro febril durante la gestación es un signo de que existe alguna infección. Puede ser preciso, o bien controlar o bien pautar algún antibiótico, pero sobre todo lo que es indispensable es averiguar de dónde procede el foco de la infección.

Prurito palmo-plantar.
Se trata de un picor que se localiza fundamentalmente en palmas de manos y pies, y que se exacerba por la noche. Es preciso ser valorado con un control analítico puesto que puede estar relacionado con un cuadro denominado colestasis intrahepática.

Dolor abdominal.
Si no cede, es continuo y no tipo cólico, es importante que el dolor abdominal sea valorado en un servicio obstétrico. Por un lado, si se asocia a náuseas y vómitos, con fiebre, puede ser desde una gastroenteritis aguda hasta una apendicitis. Si se da en el primer trimestre, podemos encontrarnos frente a una gestación ectópica o una torsión quística u ovárica, entre otras posibilidades. También se pueden asociar, durante el embarazo, cuadros de infección del tracto urinario, que se acompañan de síndrome miccional (ganas continuas de orinar) y que precisan tratamiento para evitar infecciones renales.

Contracciones uterinas.
Cuando se producen de forma precoz, pueden venir asociadas a un acortamiento del cuello uterino que desencadene una amenaza de parto prematuro. Este cuadro debe ser tratado rápidamente, para intentar pautar la dosis de maduración pulmonar al feto, por si nace de forma prematura e instaurar un tratamiento tocolítico que intente frenar las contracciones.

Sangrado vaginal.
Estés en la semana de gestación de la que estés, el sangrado vaginal precisa revisión médica. En el primer trimestre de embarazo, puede estar relacionado con una amenaza de aborto y que luego ésta ceda con el reposo y el embarazo continúe sin ningún problema. Es preciso realizar un diagnóstico diferencial con una gestación interrumpida, un aborto consumado completo o incompleto o un embarazo ectópico principalmente.

Si nos encontramos en el segundo trimestre, es necesario descartar que exista alguna lesión del cuello uterino que produzca el sangrado. También es importante conocer la localización de la placenta, puesto que a medida que avanzan las semanas, podemos encontrarnos con sangrados por placentas de inserción baja.

Esto puede describirse en el tercer trimestre. Y si se produce un sangrado próximo al momento del parto, si es escaso puede venir relacionado con cambios cervicales o por contracciones uterinas. Si se han tenido relaciones sexuales también puede producirse sangrado. También en cualquier momento del embarazo, debido al incremento de la vascularización del cérvix.

El problema surge si el sangrado es más abundante y se asocia a un dolor abdominal intenso. En este caso es preciso que acudas a urgencias para descartar que nos encontramos frente a un desprendimiento de placenta, motivo que nos indica finalizar la gestación de forma inmediata.