Una pereiranidad para resurgir

Por Javier Ovidio Giraldo Henao- periodista, escritor y docente

Por muchos años los nacidos y adoptivos de esta comarca hemos llevado con altura y orgullo el empuje, para hacer empresa, la asociatividad social para hacer causas comunes como el Hospital San Jorge, la Villa Olímpica y el Aeropuerto Matecaña, para darle esperanza de techo a familias pobres cuando levantamos la ciudadela de los 2500 lotes a por autogestión comunitaria y otros tantos asentamientos que se erigen como símbolo del tradicional convite.
La pereiranidad nos llevó a resurgir de muchos fenómenos naturales, los más recientes, los terremotos de 1995 y 1999, cuando parte de la ciudad tuvo en riesgo sus signos vitales. Fue la fuerza de todos, de habitantes que no lo pensaron dos veces para mover escombros y volver a levantar, hubo lágrimas y desespranza, pero también la fortaleza para no quedarse. Rápidamente nos quitamos las vestiduras de víctimas y nos pusimos los overoles cada uno sacó su mejor herramienta para ponerle a las nuevas realidades los cimientos, las columnas y las vigas para erigir a una Pereira que se mostró al mundo como ejemplo. Eso los hicieron hombres y mujeres, ricos y pobres, negros, blancos y mestizos. Eso se reflejó en la grandeza de nuestros comerciantes, empresarios, clase política, artistas y diversas dirigencias. Los gremios y las organizaciones sociales, con diferencias, criticas y aportes fueron fundamentales para que esa estructura fuera fuerte.
Eso ha ocurrido a lo largo de la historia y es lo que llamamos pereiranidad, es el sentimiento por un territorio, es la esperanza por estar mejores, es un compromiso por hacer de esta ciudad diferente, es lo que nos reconoce como pujantes, es lo que nos hace validar cada segundo que aquí no hay forasteros, que todos somos pereiranos.

Nueva prueba de pereiranidad
La naturaleza puso a prueba ese compromiso de pereranidad el pasado 10de agosto. Y si que ratificamos ese compromiso y también se ratificó una porción de la frase inmortal del maestro Luciano García Gómez y “todos fuimos pereiranos”, costeños, vallunos y paisas. santandereanos y llaneros, venezolanos y peruanos, todos nos vestimos de amarillo y rojo para ayudar desde las primeras horas, para solidarizarse y acompañar.
Pasaron las primeras semanas y se vieron los resultados, unos gobernantes que asumieron su rol y actuaron, unos gremios que con las heridas abiertas se levantaron para revivir el palpitar del centro, unos habitantes que rápido dijeron vamos p’adelante. Aun no sabemos de que estamos hechos los Pereiranos porque la capacidad para regenerar los tejidos, es inmensa.
Hoy más que nunca lo estamos haciendo.
Lo importantes es no bajar la guardia, la lucha continua porque las nuevas generaciones, los niños de hoy tienen un futuro que depende de nosotros. La verdadera pereiranidad, nos pone en un escenario responsable para rediseñar la ciudad. Constructores que cumplan la norma, sin distingo, para grandes edificios o para pequeñas viviendas.
Planificadores que entiendan y sepan las condiciones geológicas de la ciudad. Lideres que sobrepongan el interés general sobre los intereses particulares, hacerlo bien premia con réditos.
Empresarios que pongan perrenque a sus proyectos, trabajadores que quieran, respeten y cuiden sus puestos de trabajo, estudiantes que empiecen a pensar para los siguientes años, son ellos los que tomarán decisiones de ciudad. El sentimiento de pereiranidad será el que nos entregue nuevos retos para conquistar el mundo, una Pereira que sea atrayente a la inversión, a la cultura, a la nueva educación , que alimente el alma de cada pereirano con esperanza, que despierte nuestro orgullo por lo que somos. Pereira tiene una marca y la activamos con la pereiranidad que llevamos en el corazón.

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