El médico ginecobstetra Pablo Andrés Victoria Gómez, especialista en medicina maternofetal, le apuesta a la buena salud de los nuevos habitantes del planeta y de informar a los padres para la toma de decisiones.
Su formación inicial fue en Manizales, pasó a especializarse en Chile y luego de trabajar en las instituciones más prestantes de Bogotá, decidió revalidar sus conocimientos en una prestigiosa universidad de la capital, para regresar al eje cafetero para liderar diagnósticos de alta complejidad en una región donde las malformaciones congénitas son un reto frecuente.
Ácido fólico, más allá del chiste
Recientemente en redes sociales hay una serie de publicaciones en las que se juzga a x o y persona como ‘otro que huyó del ácido fólico’, cuando lo que comentan no le atina a lo socialmente aceptado.
Así, esta fue la primera pregunta para el especialista: doctor, ¿qué tan importante es verdaderamente el ácido fólico en la gestación? “Es un micronutriente vital que facilita el desarrollo del tubo neural en los embriones, lo que terminará formando el sistema nervioso y la columna. Lo ideal es tomarlo incluso antes del embarazo, ya que cuando falta, pueden surgir defectos graves como el mielomeningocele o la espina bífida, donde la médula queda por fuera de la columna. Aunque en redes se use de chiste para señalar a alguien que no parece muy brillante, la realidad es que su déficit tiene implicaciones neurológicas serias y tangibles”. El doctor Victoria además explica por qué la ecografía es mucho más que para saber el sexo del bebé y revela cómo la tecnología actual permite realizar cirugías dentro del útero que salvan vidas bajo el amparo del sistema de salud colombiano.
La realidad en el eje
Usted regresa a la región tras estar en grandes centros de remisión. ¿Cómo estamos en la zona cafetera en cuanto a malformaciones? “Sigo viendo muchos bebés con malformaciones aquí, es un tema frecuente en nuestros centros de atención. A veces, factores como la endogamia (matrimonio entre individuos estrechamente emparentados) en ciertos municipios pueden facilitar la aparición de alteraciones genéticas. Pero lo más importante es entender que un diagnóstico refinado depende de la combinación de la parte humana y la técnica, un gran especialista sin una buena máquina no llega a diagnósticos precisos y viceversa. En la barriga de la mamá es el único momento de la vida donde se evalúa a un ser humano de forma tan detenida, órgano por órgano”.
Diagnósticos que cambian el destino
¿Qué diferencia hace detectar una anomalía a tiempo? ¿Es real la posibilidad de supervivencia? “Totalmente, hay patologías como la transposición de las grandes arterias del corazón salen al revés y si el bebé nace en un hospital cualquiera sin diagnóstico, tiene un riesgo altísimo de fallecer. Si lo detectamos prenatalmente y programamos el parto en un centro de cuarto nivel, el chance de sobrevivir supera el 90 % porque la cirugía ya está fundamentada. Lo mismo ocurre con el síndrome de Down, una ecografía de tamizaje genético entre la semana 11 y 14 permite a los padres prepararse, buscar apoyo y evitar el impacto emocional de recibir una noticia así sin estar preparados el día del parto”.
La cirugía fetal
Muchos piensan que estas tecnologías o cirugías dentro del útero son inalcanzables o que las EPS no las cubre. ¿Cuál es la realidad? “Tenemos una cultura de creer que todo en el sistema de salud es malo, pero en mi experiencia, la mayoría de estas terapias fetales son cubiertas por las entidades de salud, incluso sin tener medicinas prepagadas de lujo, existen rutas de atención y grupos de cirugía fetal en el país (tres o cuatro reconocidos) que operan defectos del tubo neural o complicaciones en embarazos gemelares bajo el aseguramiento básico”.
Finalmente, ¿cuál es su consejo para las futuras mamás que van a su primera ecografía? “Que busquen sitios idóneos y profesionales reconocidos, en la ecografía debe primar la evaluación del cerebro, corazón y riñones. Si tienen dudas, busquen una segunda opinión, en medicina uno nunca termina de sabérselas todas y un diagnóstico oportuno puede cambiarle la vida a toda una familia”.
El doctor Pablo dice también que por ejemplo en la actualidad no se ven tantos casos de labio leporino pie varo, como hace unos años, sino que priman los diagnósticos neurológicos.
«Un diagnóstico prenatal no es solo para decidir si continuar o no, es para preparar al equipo y a la familia para que ese bebé nazca de la mejor manera posible».


