Jorge Iván García y la empresa diversa

Este pereirano supo amalgamar en empresa la disciplina de los oficios y saberes risaraldenses con la vanguardia de Ámsterdam, ciudad donde reside desde hace 36 años.

Su formación empezó en una escuela rural de El Jazmín (Altagracia), bajo la tutela de  una mamá educadora, allí aprendió entre muchas otras cosas a restaurar muebles. Al cumplir 18 años sintió que su lugar en el mundo no estaba aquí y emigró a Europa. Descubrió que en Ámsterdam le pagaban por hacer lo que había aprendido en aquella escuelita, así construyó una vida familiar y comercial que hoy lo mantienen conectado a los dos continentes.

Soñar la realidad

García es el fundador de hitos comerciales como la discoteca Cotton, el restaurante Evolution y el Gran Café, su labor no solo se limita al éxito mercantil, ha sido un pionero en la visibilización de la comunidad LGTBIQ+, la salud pública y la restauración arquitectónica, convirtiendo sus negocios en plataformas de seguridad y pedagogía social.

Jorge Iván, usted es un ejemplo de cómo las raíces rurales se proyectan globalmente, ¿cómo influyó esa infancia en el campo en su visión empresarial? «Al crecer en el campo, como hijo de la directora, aprendí hasta a coger café para comprar mis cosas, pero lo más importante fueron las clases de pintar telas, tapizar muebles y electricidad, eso me dio una mente abierta”.

Ámsterdam

“Después de unos meses, comencé a trabajar oficialmente en Ámsterdam hasta el día de hoy, que tengo 55 años. He trabajado sin parar desde los 19 años, porque al estar solo allá, podía dedicarme por completo al trabajo”.

Sacar la diversidad de los sótanos

Usted marcó un antes y un después en la vida nocturna de Pereira con la creación de Cotton. ¿Cuál fue la ruptura que propuso frente a lo que existía? «Cotton nació hace 21 años por la necesidad de que la comunidad gay tuviera un espacio seguro y visible, antes las discotecas quedaban en sótanos o lugares muy alejados y escondidos, como una que tuve llamada Territorio. Decidí sacar la discoteca a un centro comercial para que fuera más visible y segura, al principio perdí clientela porque decidí que las personas travestis, que eran muy mal vistas en esa época, pudieran entrar libremente, les decía que no podía escoger a quién recibir, que ese era un sitio libre para todo el mundo”.

La hibridación de negocios

Además de la vida nocturna, usted restauró un sitio icónico en el Centro, ¿de dónde vino la inspiración para El Gran Café? «La idea nació de unas vacaciones en Lituania, donde vi cafés en castillos, me demoré cinco meses restaurando este sitio, mi intención era darle un espacio al turista y a la gente de la ciudad para que tuvieran una segunda casa en el centro con precios factibles. Para evitar que el sitio fuera estigmatizado como solo para la comunidad LGTBIQ+ por mi relación con la discoteca, decidí abrir otros restaurantes y bares con temáticas específicas. Incluso abrí una peluquería y restaurante en el mismo sitio, adecuando todo según los permisos de la Secretaría de Salud para poder trabajar con ambos usos del suelo simultáneamente».

Más allá de la obra física, el proceso del Gran Café implicó ‘vender’ una idea nueva para la época. Hace 15 años, el concepto de turismo no estaba posicionado en la ciudad, por lo que García diseñó el sitio para que fuera tanto un atractivo para extranjeros como para empleados bancarios y de oficinistas del centro.

Tras dos décadas de generar empleo, ¿cómo ve el futuro de Pereira para el empresario independiente? «Me siento 100 % seguro como pereirano. Lo más importante es que sigamos queriendo a Pereira y sepamos explicarle al turista que nuestra riqueza no es solo la gastronomía, sino los momentos especiales en nuestras montañas y puentes, que nos preparemos para el turista, que no sea un cliente más».

Salud pública

Su trabajo empresarial también ha tenido un fuerte componente de Salud pública, especialmente en la prevención del VIH, ¿cómo es esa gestión? «Traje expertos para explicar el uso del condón, porque en la ciudad había mucho desconocimiento sobre el VIH, intenté reunir a Bienestar Familiar y la Secretaría de Salud para obtener estadísticas, pero me decepcioné porque no tenían datos reales. Tuvimos que inventar algunos datos para justificar los eventos, y hoy sigo inconforme porque no hay publicaciones regionales serias sobre estas estadísticas que afectan a toda la población, no solo a la comunidad LGTBIQ+

Apoyé mucho el transformismo trayendo artistas internacionales para que las artistas de Pereira vieran su potencial”.

«Siento que las oportunidades también se les puede dar uno mismo siempre y cuando uno tenga buenas ideas».

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