El amor, el ejemplo y la herencia de la integridad

Con motivo del Día del Padre, Punto Final rinde homenaje a todos los hombres que asumieron su responsabilidad en la crianza, para ello el invitado, don Rafael Gómez Arrubla, personifica la esencia de un papá enamorado de su esposa, hijas y ahora su nieta.

Amiguero, conversador, tomador de buen café y fanático de la carne, don Rafael es papá desde 1972. Su hija mayor, la periodista Catalina Gómez Ángel, no es solo orgullo de su familia, sino del gremio y del país con innumerables reconocimientos por su labor.

Zootecnista de profesión, egresado de la Nacho (Universidad Nacional sede Medellín), lugar donde conoció a la que después sería su esposa. Conserva con él el amor que le profesó en vida y la tradición de las familias constructoras del eje cafetero, porque a pesar de ser manizaleño de nacimiento, el amor lo hizo establecerse en Pereira.

Papá cotidiano

A sus 82 años, don Rafael reflexiona sobre una paternidad que defiende la tesis de que el mejor legado para un hijo no son las palabras, sino los actos ejemplares y que el amor de abuelo es esa ‘locura’ necesaria para vivir un retiro pleno entre tertulias, golf con un ‘golpe’ que se dificulta pero no se pierde y aguapanela con jengibre, que debe ser el secreto de su vitalidad.

El señor Gómez Arrubla es mucho más que un testigo de la transformación de Pereira, es el pilar de una familia global que ya le hizo coger cayito por la profesión de Catalina y mantener al tanto de la realidad mexicana, donde residen sus otros dos amores.

50 años de formación

Don Rafael, ¿cómo recuerda sus inicios en la crianza por aquel tiempo en los años 70? “Recuerdo que en la crianza todo salió muy bien, gracias a Dios, a pesar de los sustos iniciales como el parto de Catalina, que requirió tres viajes a la clínica antes de terminar en cesárea. Mi mensaje para los nuevos padres es sencillo: lo más importante es dar ejemplo a los hijos, no se trata de insinuar qué hacer o cómo hacerlo, sino de actuar correctamente”.

Abuelo: la libertad del afecto

Ahora disfruta del regalo maravilloso de los nietos, por parte de su hija Adriana. ¿Qué ha descubierto en esa etapa que no tuvo cuando era el responsable directo de sus hijas? “Tengo una nieta de casi cuatro años y es una maravilla, los nietos lo tienen a uno ‘privado’, como siempre se ha dicho, el amor de abuelo es diferente. Es un amor que no está prevenido. Es el amor tranquilo, el amor alcahuete, el que se disfruta sin las presiones de antaño”.

Pereira y Manizales, un corazón de dos orillas

Usted nació en Manizales pero es un referente en Pereira, cómo ha vivido esa dualidad? “Nacido y criado en Manizales, pero estoy vinculado a Pereira desde 1969, cuando me casé, llegué a una familia política fabulosa de la que me siento muy orgulloso. He visto el crecimiento de Pereira, que para mí ha sido exagerado, le lleva mucha ventaja a Manizales y Armenia. Asisto todos los días a las 10:30 de la mañana a una tertulia en el mall Castilla con amigos ingenieros y abogados para hablar de política, de la vida y de fútbol por estos días. Son tres los fundadores, somos siete de base, pero pasa el amigo del uno y del otro y terminamos en un grupo numeroso, ya saben cómo nos gusta el café a cada uno”.

Usted comenta que incluso intentó cambiar el futuro del fútbol regional con una fundación. “Sí, en el 85 intenté crear la Fundación Antonio José Valencia para que el Deportivo Pereira no tuviera dueños, sino socios, como el Madrid o el Barcelona, no se llevó a cabo, pero esa era la clave para evitar las crisis actuales. Soy hincha de los dos, del Once y del Pereira, y cuando juegan entre ellos, mejor me meto bajo las cobijas”.

Orgullo por partida doble

Su hija Catalina ha estado en los puntos más conflictivos del mundo como corresponsal de guerra, ¿cómo maneja un padre la angustia de saber a su hija bajo un ataque de misiles en Ucrania? “Uno como papá se angustia, pero ya estoy ‘curado’. Me siento muy feliz y orgulloso de mis hijas. De Catalina admiro que siempre usa su nombre completo, a mí me choca que la gente no hable del apellido de su madre, el apellido materno es tan importante como el paterno. Ella sintió la pasión por el periodismo yendo conmigo al fútbol, en algún momento hice parte de la junta directiva del Deportivo Pereira. Mi otra hija se dedicó a la empresa privada”.

«El mensaje más importante que se le puede dar a un papá joven es que den buen ejemplo a los hijos».

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