César Núñez, rector del colegio Hillside, es un convencido de que el arte y la cultura no deben ser privilegios de unos pocos, sino herramientas fundamentales en la formación de niños y jóvenes.
A través de su iniciativa ‘Mi colegio es un museo’, logra poner obras originales de los maestros colombianos más importantes directamente a las áreas escolares, esto le permite a sus estudiantes pensar a futuro en convertirse en artistas, curadores e investigadores de la historia del arte.
Grandes maestros en los pasillos
Rector, usted es conocido en la ciudad por ser un luchador incansable por el arte y la cultura. Cuéntenos de esa iniciativa que suena casi imposible, ¿cómo es convertir un colegio en un museo? “Es una iniciativa que nació hace tres años en alianza con la galería El Gato Bohemio de Armenia, decidimos traer a los grandes maestros a la ciudad para que los estudiantes, padres de familia e invitados pudieran tener cerca obras de Fernando Botero, Alejandro Obregón, Ómar Rayo o Édgar Negret. Ya hemos realizado tres exposiciones, cada una con un promedio de 85 obras. Lo más valioso es que cada estudiante investiga sobre un artista y una técnica específica, cuando el público viene, los niños son quienes explican la época y el contexto de la obra, enriqueciendo enormemente el diálogo en el colegio”.
Los niños de hoy tienen una sensibilidad distinta. ¿Qué les llama la atención cuando ven un Botero o un Rayo frente a ellos? “El arte es subjetivo, algunos se apasionan con las líneas de Rayo y otros se preguntan por la forma de las figuras de Botero, eligen qué investigar, a veces prefieren un Villegas por el color o el Guerrero, o un Botero por su fama. Definitivamente tienen una manera de ver el arte diferente a la nuestra que es mucho más clásica. Para ellos, los formatos diferentes y modernos resultan muy agradables”.
Reconociendo el talento regional
Menciona que también creó un reconocimiento para exaltar a los artistas de esta región. “Sí, desde el año pasado entregamos la ‘Paleta de Oro de Hillside’, es fundamental resaltar al artista local que a veces desconocemos. El año pasado premiamos a Jesús Calle, un ser humano increíble con un talento tremendo, este año exaltamos al maestro Alonso Loaiza, de Manizales. Es triste, pero se cumple el refrán de que nadie es profeta en su tierra, porque ellos a veces venden más en el exterior que en Colombia, por eso es vital cultivar el gusto por el arte desde la escuela, enseñándoles que incluso puede ser una opción de vida laboral”.
En otros espacios
Núñez explica cómo se transformó también la visita que los estudiantes hacen a la Feria del Libro de Pereira, su propuesta es una experiencia académica sustancial, porque su labor pedagógica se extiende hasta la comunidad indígena en Marsella.
La transformación de la Feria desde hace tres años y de la mano del equipo de confianza de su directora Claudia Morales, le permitieron llegar a una reflexión: los colegios llevaban buses llenos de chicos que terminaban dispersos, comiendo o en sentados en un rincón viendo el celular, sin llevarse nada sustancial de la visita.
Fue así como nacieron los talleres académicos. “Invitamos a profesores y estudiantes de diferentes instituciones a proponer talleres, empezamos con 35 y ya vamos por 60 talleres durante las jornadas de miércoles, jueves y viernes, incluso logramos que la Feria abriera desde las 9 de la mañana para que los colegios, que suelen retirarse temprano, tengan bloques de talleres cada hora y le saquen el mayor provecho hasta la 1:00 p. m.”.
Los interesados en proponer talleres pueden contactar directamente al rector César Núñez o al equipo de la Feria del Libro de Pereira.
Humanismo y labor social
Su labor humanista se extiende más allá de Pereira. ¿Cómo se traduce eso en acciones concretas más allá de la academia? “Tenemos proyectos muy activos, el apoyo a la escuelita del resguardo, consiste en llevar materiales que para nosotros parecen básicos pero allá son escasos, y capacitamos a sus docentes. También trabajamos con la Fundación Malula de la Universidad del Rosario, el próximo 2 de mayo estaremos en Bojayá conmemorando los 20 años de la toma, mi labor será la capacitación docente, mientras otros compañeros trabajarán con jóvenes en el manejo de redes sociales y con lideresas de la comunidad”.
“Amemos y cuidemos nuestra ciudad, es hermosa. Promovamos el arte y el deporte en los muchachos, que Pereira sea verdaderamente ese refugio para el que piensa diferente y que tengamos mucho respeto mutuo por la ideología y el deseo de hacer cosas de los demás”.


