Universidad Católica de Pereira, sueño cumplido de la Diócesis y de Copesa

El pasado viernes, la Universidad Católica de Pereira cumplió 45 años de existencia, mediante un emotivo acto que reflejó el sueño cumplido tanto de la Diócesis de Pereira como de la Corporación para el Progreso Económico y Social de Risaralda, Copesa, de darle a la región un claustro que satisfaciera los sueños de centenares de jóvenes de acceder a la educación superior. Y en estas casi cinco décadas, el nombre de Bernardo Gil Jaramillo, presidente de Copesa, ha estado ligado a la Universidad Católica de Pereira de la cual es miembro del Consejo Superior. Con Gil Jaramillo recorrimos los primeros pasos de este centro de educación superior.

¿Cómo se empezó a gestar la universidad?

Surgió en esa época un grupo de estudiantes que estaban interesados en su formación pero tenían muchas limitantes económicas, no tenían acceso a ningún centro de formación profesional, quienes se dieron a la tarea de crear la Fundación Autónoma de Risaralda, que en principio abrió con los programas de derecho y economía, pero no tenían los requerimientos para acceder a la licencia por parte del Icfes. Sin embargo empezaron a trabajar y llamaron a la Diócesis de Pereira para iniciar esos estudios y en una reunión con el entonces Obispo, Monseñor Darío Castrillón, éste asumió la responsabilidad de apoyarlos y buscar una solución que permitiera que ese interés de la juventud pereirana de ese entonces no se viera frustrado. Monseñor Castrillón asumió el reto de impulsar la fundación en 1973, en principio estuvo como rector el propio obispo y luego asumió el padre Francisco Arias Salazar.

¿Cuándo apareció Copesa en esta escena?

Transcurrido el tiempo hubo necesidad de formalizar la universidad, se presentaron algunas dificultades con el Ministerio de Educación y con el Icfes. Allí Monseñor Castrillón llamó a Copesa para que lo acompañáramos en el reto de entregarle a la ciudad una universidad. Y efectivamente el 14 de febrero de 1975, mediante decreto de la Diócesis y con fundamento en el Concordato que existía entre el gobierno de Colombia y la Santa Sede, se creó la Universidad Católica Popular de Risaralda. Por petición de la Diócesis, Copesa acompañó el proceso en calidad de entidad co-fundadora y aliados en este gran proceso.

¿Por aquel tiempo, quiénes hacían parte de Copesa?

Estaba integrada, en su etapa de nacimiento que fue el 20 de septiembre de 1974, por Ricardo Tribín Acosta, Augusto Cardona Álvarez, Augusto Mejía Gonzalez, Dufay Alberto Gómez Ramírez, Fabio Ocampo, Hulmer Salazar Osorio y Jairo González, una serie de amigos y empresarios que hacían parte de la primera junta directiva.

¿Con cuántos programas comenzó a funcionar la universidad?

Inicialmente eran dos programas Administración de Empresas y Economía Industrial en la antigua sede del Seminario Mayor de la Diócesis de Pereira, ubicada en la avenida Circunvalar, en donde están hoy las instalaciones del Hotel Movich. Allí operaba en el día el Colegio Oficial Femenino y en la noche la universidad. Ahí empezó todo el proceso de la universidad que se fue abriendo paso con el reconocimiento eclesiástico. La universidad fue ampliando su planta física y su oferta académica, se creó el programa de Diseño Industrial, luego mediante alianza con la Universidad de San Buenaventura se creó la Licenciatura en Ciencias Religiosas, luego el programa de Comunicación Social – Periodismo, Negocios Internacionales y así se fue expandiendo.

¿Cuál fue la segunda sede que ocupó la UCP en la ciudad?

Estuvimos un buen tiempo en la sede inicial y luego la Alcaldía de Pereira con el aval del Concejo Municipal que le dio facultades al Alcalde de ese entonces para ceder comodato a la Universidad recibimos las instalaciones de un colegio oficial localizado en la carrera 4a con calle 20. Allí se hizo un comodato renovable por 100 años. La universidad comenzó a consolidarse, a abrirse en su oferta académica, a mejorar en cuanto a la demanda de la gente joven que aspiraba a ingresar. Siempre siguió con un enfoque popular para que los estratos de menores recursos pudieran acceder a esa formación.

¿Y de allí se pasó a la sede que ocupa en este momento?

La universidad, haciendo esfuerzos económicos y dado que fue creciendo y que la capacidad locativa se había convertido en una limitante, hizo una inversión en un predio ubicado en el sector de Naranjito, en donde actualmente se levantan las instalaciones.

¿Hoy por hoy, con cuántos alumnos cuenta la universidad?

Al principio la cantidad de estudiantes fue una población muy pequeña, no recuerdo exactamente el número de ellos, y hoy 45 años después y de una presencia viva en la región, cumpliendo la misión institucional, con responsabilidad social e impulsando el desarrollo, tenemos alrededor de 2500 alumnos con una oferta académica importante, valiosa y muy competitiva. Nuestra oferta académica confronta las necesidades del medio y de lo que es pertinente en cuanto a las demandas de los sectores empresarial, público e industrial. Ahí tenemos ya un portafolio que se ha ido consolidando día a día, con programa a nivel de pregrado, especialización y maestría. Además, lo decimos con satisfacción, somos la única universidad privada del medio que tiene aprobado un doctorado en Educación y Desarrollo Humano. Eso nos ha permitido posicionarnos con una buena imagen corporativa, más de 10.000 graduados y formados en nuestro claustro, con muy buenas prerrogativas en materia laboral, algunos muy exitosos en el campo nacional e internacional.

¿Cuáles son los parámetros que rigen esa labor académica?

Hemos venido trabajando sobre tres elementos básicos: la docencia, la investigación y la proyección social, en lo que ha universidad ha asumido un gran reto. El 7 de septiembre de 2010 la institución dejó de ser una fundación universitaria y a través del cumplimiento de unos requisitos del Ministerio de Educación Nacional se convirtió en universidad. Ya está al mismo nivel de la Universidad Tecnológica de Pereira y de la Libre, dado que las demás son filiales o fundaciones universitarias. Eso nos trajo nuevos retos, como fortalecer la oferta en la parte de especializaciones y maestrías.

¿La UCP es como la obra cumbre tanto suya como de Copesa?

Para mí y para la corporación ha sido muy gratificante ver este desenvolvimiento de la universidad, con las dificultades propias de cualquiera organización educativa del nivel superior, pero al mismo tiempo avanzando en la parte de crecimiento y desarrollo, de presencia en la regón y en el país. Para Copesa ha sido muy grato, de principio a fin, desde antes de constituirse oficialmente como universidad hasta la fecha, el haber hecho parte de la orientación de la universidad. Eso ha sido un acto de generosidad de la Diócesis de Pereira que ha confiado en nosotros, que nos ha entregado esas responsabilidad y hoy, con mucho orgullo, le decimos al país que son 45 años de logros y de realizaciones y con unas aspiraciones muy profundas de seguir conquistando el corazón de los colombianos para entregarles unos egresados capaces, con compromiso, con valores y principios, que puedan cumplir su función profesional de manera muy relevante.