La principal apuesta del Plan de Desarrollo es disminuir la pobreza multidimensional

El Plan de Desarrollo “Risaralda, Sentimiento de Todos” que se discute actualmente en la Asamblea Departamental, tendrá una inversión de $2,1 billones y el objetivo fundamental contener y disminuir los pobreza de multidimensional que en Pueblo Rico es del 70.5%, en Mistrató del 63.4% y en otros ocho municipios supera el 30%. La meta en este cuatrienio es disminuir ese indicador a 11.7%. Frente a la pertinencia del mismo y los resultados que se esperan alcanzar al final de su periodo, El Diario dialogó con el Gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo Vargas.

¿Cuál es el punto focal del Plan de Desarrollo?

Tenemos muchas urgencias para atender, desde el punto de vista social y económico. Nuestro gran propósito durante este cuatrienio será lograr contener y disminuir la pobreza multidimensional en Risaralda. Para ello hemos adoptado una metodología de trabajo intersectorial que apunta a incidir en los indicadores que miden ese índice de pobreza, de acuerdo con la fórmula de Planeación Nacional y el DANE.

¿Qué es el Índice de Pobreza Multidimensional?

Es un método de medición de la pobreza por privaciones de las familias que tiene cinco grandes dimensiones relacionadas con salud, educación, vivienda y servicios públicos, trabajo decente y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Naciones Unidas lo aplica en 180 países del mundo. Es utilizado desde 2012 por Planeación Nacional y el DANE para medir la pobreza en Colombia. El indicador tiene quince variables, las cuales serán prioridad para mejorar la calidad de vida de los risaraldenses.

¿De cuánto será la disminución de la pobreza en el departamento?

El dato más reciente que tiene el DANE es un índice de Pobreza Multidimensional del 12,5%. El reto de nuestra administración será llevarlo al 11,7% en 2023, lo cual no será fácil teniendo en cuenta el momento socioeconómico que atraviesa el país. Consideramos que, con nuestro equipo de trabajo, las estrategias que hemos consignado en el Plan y de la mano del sector privado y la academia lo vamos a lograr.

¿Ese indicador no parece un gran avance o si lo es?

Todos los estudios socioeconómicos, nacionales e internacionales, concluyen que la pobreza aumentará en la fase posterior al Covid-19. Por lo cual, lograr su contención, es de por sí un gran avance y mucho más si se puede disminuir su incidencia. Perdóneme, el mundo perderá gran parte de los avances logrados en la última década para reducir la pobreza. Esto es una gran tragedia. Por eso la bandera de esta administración será la lucha en contra de la pobreza.

¿Cuál será la inversión que se realizará para cumplir con ese propósito?

La inversión proyectada para los cuatro años es de $230 mil millones y recoge un esfuerzo de las secretarías de salud, educación, desarrollo económico y social, además del trabajo mancomunado de las empresas de Aguas y Aseo y el EDUR. Para ello desplegaremos un trabajo sobre 11 subprogramas y ejecutaremos 43 metas de producto.

Específicamente, para el sector agropecuario y el campo ¿cuál será su apuesta?

Las inversiones para el sector rural y agropecuario serán muy importantes durante este cuatrienio, pese a las restricciones fiscales. Invertiremos alrededor de $280 mil millones en una acción multisectorial que incluirá mejores prácticas productivas, promoción de la asociatividad, apertura de opciones de comercialización directa y estímulo a la compra de los productos locales. Además, brindaremos a los 199 mil habitantes del campo acceso a la salud. También invertiremos en infraestructura educativa, permitiendo así que alrededor de 25 mil jóvenes continúen su proceso de formación educativa en los 506 establecimientos que funcionan en el sector rural, muchos de los cuales no cuentan hoy con las condiciones mínimas para los estudiantes.

¿O sea, que usted ve el campo a través de una gestión transversal?

Así es. La inversión en el campo no se puede mirar únicamente como un rubro presupuestal de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario. Es mucho más que eso. Incluye la intervención de las vías de tercer nivel que interconectan las veredas y permiten llegar a las carreteras intermunicipales. También están los mejoramientos de vivienda y la construcción de infraestructura de servicios públicos básicos. Hay acuerdos para aplicar modelos tecnológicos que aumenten la productividad de aquellas líneas que han sido priorizadas. No podemos olvidarnos que tenemos una gran inversión social que beneficiará a los campesinos de mayor edad, el respeto por el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el incentivo a los jóvenes para que accedan a la Educación Superior y se involucren en procesos productivos, además del respaldo a los proyectos de las mujeres rurales.

A propósito de las mujeres ¿cuál es la apuesta del Plan de Desarrollo para este grupo poblacional?

Somos conscientes que hay una gran inequidad de género en contra de los derechos de las mujeres. Frente a esta realidad vamos a actuar para intentar reducir las brechas sociales, garantizar y proteger sus derechos, además de promover su inclusión, participación y organización. Le daremos cumplimiento al mandato de la política pública de género; desarrollaremos proyectos productivos donde ellas estén involucradas; fomentaremos una escuela de liderazgo; lanzaremos campañas contra todo tipo de violencias; les daremos apoyo a las autoridades para que investiguen y castiguen las violaciones a los derechos femeninos y avanzaremos en la promoción de sus derechos sexuales y reproductivos.

¿Cómo afectará el Covid-19 la inversión y el alcance del Plan de Desarrollo en estos años?

La pandemia del coronavirus tiene efectos en las finanzas públicas que ya se están sintiendo. Disminuimos en abril casi la mitad de los recaudos propios destinados a la inversión, al pago de la deuda y al sostenimiento de la nómina. Las expectativas para mayo son más dramáticas. Los estudios locales y nacionales apuntan a que podríamos perder cerca del 60% de los ingresos en 2020, lo cual es muy grave. Previendo esto, hicimos modificaciones muy importantes a los alcances del Plan de Desarrollo, para ajustarnos a la realidad financiera y no crear falsas expectativas entre la comunidad.

¿Pero existen otras fuentes de financiación para el Plan?

Si, tiene razón, pero no son seguras. Le pongo un ejemplo. Una parte muy importante de los proyectos esperan tener el financiamiento de los recursos provenientes de Regalías, pero hoy hay incertidumbre sobre esta fuente de financiación, dado que los precios del petróleo han caído en más de un 50% durante los últimos meses en el mercado mundial y Ecopetrol ha visto caer sus utilidades en más de un 95%. Con un panorama así se puede deducir fácilmente que para el bienio 2021 – 2022, los recursos de regalías bajarán y con ello los dineros que financiarían muchas iniciativas a nivel nacional. Además, el Estado tendrá menos ingresos propios provenientes del pago del IVA y Renta y eso también nos impedirá la firma de convenios con los ministerios para apalancar proyectos de interés.

¿Cómo piensa que va a ser la recuperación económica en Risaralda?

Esta recuperación sólo será posible si se concertan soluciones entre el sector público con los empresarios, los productores, los gremios y la academia. Además, no puede ser únicamente un esfuerzo departamental, sino que debemos liderar proyectos regionales para poder encontrar la salida a esta crisis. A esto se debe agregar el compromiso del gobierno nacional para dinamizar la economía y el ejercicio de su autoridad para garantizar créditos, refinanciación de deudas, plazos para los compromisos impositivos y subsidios. En Risaralda hemos hecho algunos avances y conseguido importantes resultados iniciales, pero la dimensión del problema implica mayores esfuerzos, más recursos y muchos más actores con capacidad de decisión comprometidos en encontrar soluciones reales y efectivas.

Finalmente, Gobernador, ¿Se van a ejecutar los proyectos de salud que usted prometió en campaña?

Tenemos la confianza de que lo vamos a lograr. De hecho, ya estamos cumpliendo. El Plan de Salvamento del Hospital San Jorge es hoy una realidad. Hay coincidencia entre los gobernadores del Eje Cafetero, el gobierno nacional y actores privados del centro occidente colombiano en que el Hospital de Cuarto Nivel se construirá en Pereira. Avanzamos en el proyecto del Hospital Materno-infantil, tendremos en operación el Centro de Rehabilitación de personas con problemas de drogadicción y estamos trabajando en un plan de salud mental, que hoy más que nunca es esencial para los risaraldenses.

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