La Mariposa Verde: la historia separatista contada a través de muchas historias con voz de mujer

Con aportes del MInisterio de las TIC, el canal regional Telecafé estrena esta semana la serie de ficción “La Mariposa Verde” inspirada en los hechos históricos que se registraron en la región cafetera en la década de los años 60 y los cuales significaron la separación de Quindío y Risaralda del llamado Gran Caldas. Esta producción tiene como característica el protagonismo de la mujer, por cuanto son ellas las que relatan sus propias historias en el escenario del momento separatista que se vivió en esta región. La realización de este interesante trabajo audiovisual estuvo a cargo de la empresa pereirana Videobrand Colombia, la cual realizó también el trabajo documental “Detrás del fotógrafo”. Sobre “La Mariposa Verde” hablamos con Ana María Moreno, productora general de Videobrand Colombia, y Juan Pablo Marín Cuartas, gerente de la empresa y director de la serie.

¿Qué es La Mariposa Verde?

Juan Pablo Marín. Es una serie de ficción de época, de los años 60, en donde se cuenta parte de la historia del Eje Cafetero, como se fragmentó el Viejo Caldas, y como fue vivido este momento por las mujeres.

¿Cómo nació este proyecto?

JPM. Llevamos ocho años trabajando en el sector privado, con empresas nacionales y extranjeras. La Cámara de Comercio de Pereira y la Sociedad de Mejoras Públicas hacen parte de nuestras cuentas corporativas, habíamos hecho para ellos algunos trabajos sobre temas de historia y estábamos muy cautivados por las historias que nos contaban personas como Tulita Gómez, Germán Calle, Lucía Marulanda, entre otros, sobre la historia de Pereira. Entre ellas, algunas acerca del nacimiento del Departamento. Así que siempre estuvimos antojados de hacer algo de eso, pero había mucha incertidumbre sobre su financiamiento.

¿Cómo lograron esos recursos?

JPM. En el 2019 tuvimos la oportunidad de acceder al Ministerio de las TIC, que era autoridad nacional de televisión, para montar un proyecto de época, como lo era el momento de la separación de Caldas de Quindío y Risaralda. La convocatoria se llama Proyectos Especiales mediante la cual los canales regionales invitan a productores de la región a enviar sus propuestas.

¿La empresa había realizado un trabajo de esta naturaleza?

Ana María Moreno. En el 2018 la empresa realizó la primera serie de televisión. “Detrás del fotógrafo”, que tuvo una buena acogida y fue una propuesta muy interesante desde lo educativo, lo que nos valió la invitación a participar en este proyecto especial.

¿Cuántas mujeres cuentan lo que vivieron en ese momento?

AMM. Son alrededor de 15 mujeres desde campesinas y maestras hasta costureras, líderes políticas y empresarias.

¿Cuál fue la propuesta narrativa que les planteó a esta mujeres?

JPM. Nosotros nos dateamos muy bien mediante una investigación que consultó varias fuentes sobre la realidad de lo que ocurrió en esa época. Decidimos hacer una historia de ficción, basada en esos hechos reales, pero sin hacerlo al pie de la letra. Creamos una historia de mujeres y sobre cómo vivieron esa época, basados en las anécdotas e historia que nos habían relatado Tulita Gómez, Víctor Zuluaga, Lucía Marulanda, Franklin Molano, Hector Fabio Moreno, Álvaro Zuluaga. Nuestro objetivo era refrescar la memoria de nuestros abuelos para que la conozcan los jóvenes y adolescentes.

¿Cómo conjugaron esos planos?

AMM. Nosotros levantamos unos hitos para que los que conocen la historia de la separación lo recuerden, pero no es registro noticioso del tema ni un documental, lo que destacamos en esa investigación fue el papel tan importante que tuvieron las mujeres, las cuales crearon su comité y ayudaron muchísimo. Así que nos paramos en el punto de vista de las mujeres y paralelo a ésto, que es el elemento histórico. Es la historia de la protagonista que tiene que salir de su finca, que se ve atropellada en sus procesos personales y cuyo despegar de sus alas se ve reflejado en forma paralela a la separación de los departamentos. De esta manera podemos conocer nuestro orígen para, a partir de ahí, comenzar a trabajar en equipo como una región cafetera que nace unida, que somos hermanos que tenemos independencia administrativa pero que debemos pensar en proyectos en conjunto y dejar de lado tantas diferencia.

¿Cuántos capítulos son?

AMM. Son 12 capítulos. Todas las locaciones las buscamos en la región, en el centro de Pereira encontramos casas que todavía conservan la arquitectura de la época, grabamos también en fincas cafeteras de La Florida, Chinchiná, Manizales, en Cerritos y Santa Rosa de Cabal. Buscamos fincas que conservan muchos elementos de época. Y también grabamos en el parque El Vergel.

¿Cómo reconstruyeron el tema del vestuario de esa época?

AMM. El vestuario lo trajimos de Bogotá en donde encontramos una producción grande de trajes que utilizaron para varias producciones. Nos trajimos un “camionado” de ropa de allá, aunque aquí encontramos algunas prendas específicas en los “mecheros”. En total trajimos 500 prendas de lo que era la bodega de vestuario de RTI.

¿Cómo está conformado el elenco artístico?

AMM. Como productora pereirana hicimos una apuesta general y era que tanto las locaciones como el CREW íbamos a tratar de integrar a la mayor cantidad de actores locales que pudiéramos. Hicimos un casting grande y abierto en los tres departamentos al que llegaron personas con mucha experiencia y talento que quizás no habían tenido la oportunidad en el campo de la televisión y la ficción, pero sí en teatro y en escuelas locales. Así que primero le dimos la oportunidad a ellos y los acomodamos en distintos personajes que empezaron a brillar y luego hicimos una ronda para buscar talentos regionales en Bogotá, en donde encontramos a Alejo Tamayo, a Héctor García “Pecas”, a Ricardo Henao, quienes creyeron en el proyecto y en la posibilidad de construir desde la región.

¿También se vincularon reconocidas estrellas de la actuación?

AMM. En un tercer nivel fuimos a buscar los personajes específicos. En relación con nuestra protagonista, en un principio nos soñamos que fuera de la región, nos encontramos con Laura Junco que es de Bogotá y quien nos hizo un papel exquisito y sé que les va a encantar. Ella era en definitiva Alicia. En cuanto a Judy Henríquez y Alejando Buenaventura, quienes tienen mucha cercanía al proceso de los libretos, les llegamos enviándoles el primer capítulo indicándoles que sería un honor que hicieran parte del proyecto. Ellos creyeron en la historia y se unieron a la serie.

¿Cuántas personas requiere una producción de esta naturaleza?

JPM. En esta producción generamos unos 190 empleos, directos e indirectos, entre actores, operarios, ayudantes, conductores, cocineros, personas de logística, los que montaban las estructuras, ayudantes de fotografía, maquilladoras, estilistas… Además tuvimos un desplazamiento fuerte en todo el Eje Cafetero, puesto que es una historia con la que queríamos impactar la economía local. La particularidad del proyecto es que no tiene precedentes porque se hizo en un 98 % con personas del Eje Cafetero.

¿Y cuántas horas de grabación y de edición?

JPM. Nosotros grabamos 37 días con un promedio de grabación de 12 horas diarias.  Este proyecto demandó seis meses de investigación, cuatro meses de guión, mes y medio de grabación y dos meses y medio de edición y posproducción, composición musical, colorización de la serie y exportación de todos los elementos en las piezas gráficas que pedía el canal para la difusión. La producción tiene un enfoque cinematrográfico, tiene una fotografía y una narrativa de cine, no televisiva ni en formato de novela colombiana. Ademas la serie tiene un componente muy importante y son muchos mensajes profundos que le llegan a la conciencia a la gente.