La historia de un abogado que le ganó una batalla legal a una firma multinacional

Dustavo Adolfo Medina Arenas es un abogado de la Universidad Libre de Pereira quien desarrolló un proceso de emprendimiento dedicado a la fabricación de lentes ópticos que al registrarlo con el nombre de Lentes Tesla fue demandado ante la Superintendencia de Industria y Comercio por la firma multinacional Tesla Motor por presunta falsedad de registro marcario. Medina Arenas, quien por esos días era estudiante de último año de Derecho, ejerció su propia defensa y le ganó el pleito a la multinacional en fallo que fue emitido en abril del año del 2019, luego de cuatro años de proceso legal. Con este empresario y abogado hablamos acerca de esta batalla jurídica y de la situación actual de su empresa, la cual defendió con éxito en este proceso.

¿Cómo es la historia de su emprendimiento?

Siempre tuve el sueño de crear una marca en lentes colombiana y cuya calidad fuera superior a las existentes en el mercado. Comenzamos con la búsqueda, adquirimos unos laboratorios ópticos donde la tarea era mejorar la marca que había en lentes foto-sensibles. Registramos nuestra marcha como Lentes Tesla a nivel mundial.

¿Porqué un abogado terminó metido en un área tan distinta?

Desde hacía 15 años estaba vinculado al negocio de las ópticas pero en el 2015 compramos los laboratorios y fábricas de alta complejidad en Bogotá. Investigando el mercado establecimos que en el mundo solo había una marca llamada Transitions, entonces reuní un equipo científico de optómetras y oftalmólogos y conseguimos los materiales y las máquinas para fabricar nuestro propio lente que se oscureciera más rápido que el lente existente, que era muy bueno.

¿De dónde vino el nombre de la empresa?

Hay un nombre que siempre me gustó mucho, conocí su historia cuando estaba en la Universidad: es Nicolas Tesla, famoso por haber competitido y rivalizado con Thomas Alba Edison el inventor de la bombilla eléctrica. Telsa trabajó un tiempo con Edison pero luego se alejó de él y creó el sistemade energía alterna esencial en el proceso de industrialización a gran escala. Su biografía me cautivó y decidía llamar así el lente. Cuando registramos la marca en Colombia y en varios países del mundo nos dimos cuenta que el nombre Tesla Motor gozaba de una amplitud jurídica de protección y ellos también tenía la meta a futuro de registrar la marca de gafas Tesla.

¿Con qué argumentos se defendió en este proceso jurídico?

El primero en el tiempo es el primero en el derecho. Así que yo, utilizando mi propia defensa, argumenté que nada tenía que ver en ese momento la marca registrada Tesla Motor con las de Gafas Tesla, porque éramos empresarios diferentes y que si bien ellos tenían la intención de utilizar Gafas Tesla a futuro nunca lo registraron en la Clase Nueve de la Comunidad Andina en donde había ese vacío jurídico. Nosotros adquirimos la marca y la patente para que nadie se pueda llamar Gafas Tesla o Lentes Tesla en el mundo.

¿En qué quedó el asunto de la demanda?

La Superintendencia de Industria y Comercio, el 24 de abril, nos otorgó el registro marcario y el reconocimiento en la Clase Nueve de la Comunidad Andina a nivel internacional, ganamos la demanda, una pelea jurídica de cuatro años. Los abogados de Elon Musk, el magnate sudafricano dueño de Tesla Motor, argumentaban que esa marca no la podían dar y menos para Colombia.

¿Qué implica para usted haber ganado ese pleito jurídico internacional?

La marca está registrada en la Comunidad Andina y a nivel mundial en la Clase Nueve en donde tenemos el derecho y prelación cuando lleguemos a exportar a otros países. Cuando uno va a registrar marcas, es una base de datos, y si existe una marca registrada en un país y se llega a otro a hacerlo la Comunidad Andina, a través de la Clase Nueve del derecho marcario, verifica si han pasado actuaciones sobre esa marca y le da el derecho a la primera persona que lo registró, como una patente.

¿Una vez resuelto el tema jurídico, qué ha pasado con la marca?

En este momento estamos exportando para Ecuador, Perú, Bolivia y Guatemala, alrededor de 2000 pares de lentes al mes. Lastimosamente dicen que nadie es profeta en su propia tierra, pero gracias a Dios las ventas están aumentando cada día más debido a este derecho marcario y a protección de procesos. En Colombia también reportamos ventas, tenemos puntos en Bogotá y Pereira, en donde además del producto el comprador adquiere una garantía de un año por adaptabilidad y porque el lente no se raya.

¿Estamos hablando de una empresa de qué proporciones?

La empresa Multilentes, de la cual soy el representante legal, es la encargada de distribuir los lentes de esta marca, tiene 6700 empleados distribuidos en 250 en las plantas y el resto son distribuidores. Las plantas de produccion están localizadas en Bogotá, Pereira y Armenia con capacidad de producir diariamente 5000 pares de lentes y la idea es aumentar y mejorar cada día los procesos de la compañía.

¿Cuál es el elemento diferenciador de este tipo de lentes?

Nuestros lentes vienen con una capa antireflejo azul, especial para computadores. y cuando el usuario sale al sol, automáticamente las moléculas inteligentes se activan y oscuren los lentes. En sitios interiores, los lentes se aclaran.

¿Frente a su competidor inmediato, cómo están en el comparativos de precios?

La verdad, como dicen muchos compañeros, es preferible comprarle a una marca 100 % colombiana.

¿El nuestro es un país fuerte en este tipo de productos?

No. Colombia es muy fuerte en la distribución de otras marcas, pero nunca en el país había una marca propia en lentes, todas eran del exterior. Así que vamos a posicionar la marca y la tarea los próximos 10 o 15 años es que esto quede de generación en generación, en familia, y podamos seguir brindando salud visual a los compradores. Además nuestros lentes vienen con una garantía, una póliza de pérdida, daño y robo, lo que permite que los lentes se reemplacen por otros de la misma categoría.

¿Qué planes de ampliación de la línea de producción se han trazado?

A futuro vamos a innovar en monturas de madera, en acetato y de titanio, pero lo más importante en el momento -más que una montura- es el lente que le pongan a ésta.

¿La empresa está realizando algún tipo de labor social?

Estamos proyectando crear una fundación porque muchos niños no tienen la cultura de utilizar unas buenas gafas para el computador y a los tres años ya está operando una tablet o un computador, pero no está protegido con unas buenas gafas para prevenir la miopía. Y si no se cuida de la radiación artificial o de la radiación natural, van aumentando las dioptrías. En eso estamos comenzando con el colegio Deogracias Cardona, de donde soy egresado, donde nos dimos cuenta que muchos niños que se atrasaban y no podían hacer bien sus tareas debido a los defectos refractivos, miopía e hipermetrofpia que los padres no habían detectado. A través de la fundación la idea es ayudar a los niños en ese aspecto, donamos 100 pares de gafas y los resultados para los alumnos fueron notables en su aprendizaje.