La gran colección de “osos” del año que termina

En el argot popular un “oso” corresponde a una monumental metida de pata, generalmente cometida por nuestros dirigentes políticos, que son tan propensos a incurrir en errores, gazapos, pifias y yerros, quizás por aquello de que “el que mucho habla mucho yerra”. Pero también hay situaciones que se se salen de lo común en este concierto de cosas absurdas y desconcertantes, sobre las cuales queremos entablar un diálogo imaginario con el Año Viejo 2019, quien hoy se despide este mundo para darle paso al Año Nuevo 2020.

¿Cuál puede ser considerado el “oso” del año en Colombia?

Puff… ahí sí me la puso dura. Con tantos aspirantes a ese título, desde el Presidente y la Vicepresidenta para abajo, es muy difícil decirlo. Pero yo podría mencionarle unos cuantos: el trino de la Vicepresidenta que “mató” al ex presidente Belisario Betancur un día antes de su fallecimiento; la carta que el Presidente Duque el envió al papa Francisco firmada por el Jefe de Estado encima del nombre del destinatario; la famosa conversación entre el Embajador Pachito Santos y el canciller Claudia Blum; la conversación nacional que el gobierno convocó para solucionar el paro nacional…

¿Usted participó en el paro?

Pues, hombre… Con decirle que dañé tres cacerolas, dos chocolateras y cinco ollas en las manifestaciones de noviembre y diciembre. Me tuve que aguantar la cantaleta de la cucha y ahora me ha pedido una batería completa de cocina. Pero jodida la vaina porque el salario mínimo diario subió solo $1.650 y eso no alcanza ni para comprar una cucharita china que vale $2.000 en el rebusque.

Pero hubo otras metidas de patas este año…

Tal vez la famosa frase del Presidente Duque cuando dijo: “¿De qué me hablas, viejo?” al responderle a un periodista le preguntó por tantos asesinatos de líderes sociales. Eso me hizo acordar de Santos cuando decía: “El tal paro no existe” y teníamos a medio país paralizado… Pero paralizado se queda uno con estos gobernantes quienes a veces parecen un mal chiste.

¿Por ejemplo?

¿Quiere otro ejemplo? Cuando el Presidente dijo que el tal Maduro tenía los días contados. Y vea pues: las calles en nuestro país repletas de hermanos bolivarianos dedicados a pedir limosna, a vender toda clase de mercancías, a la prostitución… Y mientras tanto, Maduro cada vez más firme y Guaidó cada vez más caido. Da hasta pesar el pobre…

Y el desempleo sigue en alza…

Mire usted, le rebajaron los impuestos y eliminaron los parafiscales del Sena a las grandes empresas para que crearan empleo, pero nada. El desempleo va disparado y da risa ver por televisión al gomelo del Dane, con ese toque de aristócrata bogotano y su la melena revuelta, entregando cifras que nos dejan “plop”, como Condorito. Ahora con la otra ley de crecimiento económico, aprobada al filo de la madrugada, más rebajas de impuestos para la clase alta y más obligaciones para la clase media. Estamos en la olla…

¿Qué tal la fuga de Santrich?

No, es que esa sí es la tapa. Como dice un compañero de ustedes en la redacción: “se les voló un ciego, ¡que tal que viera!”. Claro que no hay que olvidar otra fuga famosa, la de Aida Merlano, claro que aquí las cosas fueron distintas porque se trató de un plan bien concertado con muchos actores, hasta una empresa de entregas a domicilio.

Pasemos al caso local. ¿Cuáles fueron los mayores “osos”?

Ja, tengo una colección… Empecemos por las encuestas que daban por ganadores a candidatos que ni fu ni fa. Ahí quedó en evidencia que esas encuestas se manipulan o como decía Álvaro Gómez: “las encuestas como las morcillas es mejor no saber cómo las hacen”. Ah, y el manejo de las redes sociales que se han destinado a calumniar, injuriar, desacreditar y a difundir mentiras para favorecer a unos y desacreditar a otros. Con eso de las redes y los famosos youtubers o influenciadores que llaman, uno no sabe quienes son mas brutos si los seguidores, los anunciadores o los propios youtuber, como la tal Epa Colombia.

Hablemos de deportes…

Ahí que le tengo cositas para contarle. Como el famoso comentarista deportivo que vaticinó que este año el amado Deportivo Pereira tampoco ascendería a la A y que Craviotto se iba a apuntar un nuevo fracaso. Y fue el mismo que pronosticó que éste año ningún colombiano tenía la oportunidad de ganar el Tour de Francia. Claro que tanto los matecañas como Egan Bernal le taparon la boca.

¿Y qué tal nuestra selección?

Uy, ahí me dio donde era: ese tal Queiroz, el portugués, no da pie con bola… Tanto que muchos ya añoran a Pekerman. A propósito periodista: ¿usted sabe si esos tipos del fútbol, con toda la plata que se ganan, si pagan los impuestos a la Dian?

Bueno, ese tema no es de mi competencia. Mejor hablemos de los fiascos de los gobernantes…

También se le tiene. Por ejemplo, la quiebra del hospital San Jorge por donde pasaron seis gerentes y que ahora dicen por ahí que lo van a intervenir, los famosos megacolegios que la Ministra Parodi entregó a una firma de Portugal que fracasó y nos dejó mirando para el páramo, la pobre jirafita Perla que se trajo de México con tanto trámite y protocolo y se murió unas semanas después, la suspensión del Alcalde de Pereira en medio de una pelea muy fea entre el Procurador y César Gaviria, el novelón de la Cárder para elegir director en donde apareció hasta un tipo, con la cédula de un muerto, poniéndole trabas al asunto ¿qué tal eso?

Haga memoria, qué otra cosa recuerda de nuestros políticos…

Ah, la famosa escena transmitida por televisión desde el recinto del Concejo cuando la concejala, ya ex concejala, Judith Giraldo, trató de apropiarse de una matica que la Cárder le había regalado a un compañero suyo.  En verdad, uno no sabía si reirse o morirse de la rabia al escuchar las explicaciones de la concejala.

¿Cuáles son sus buenos deseos para el 2020?

No, pues que seamos felices, como decía un locutor de radio. Que cesen las disputas, como decía el dueño de una casa de lenocinio. Que reine la paz, como dicen muchos en misa pero luego no aplican en la vida real. Ah y no se olviden que el 2020 es un año bisiesto, así que tendremos 366 días para vivirlos en conviviencia. Y que no hagan casos ni de agüeros, ni de brujerías, ni de supersticiones.