La fundaciones familiares y empresariales, un punto de apoyo para la inversión social

La Misión Regional AFE es uno de los eventos de mayor reconocimiento que organiza cada año la Asociación de Fundaciones Familiares y Empresariales -AFE-. En esta oportunidad el encuentro, que tuvo una duración de dos días en el Eje Cafetero, reunió a fundaciones de todo el país las cuales tuvieron la oportunidad de visitar el territorio y conocer los procesos sociales, con el fin de fortalecer la articulación, la cooperación, la innovación social y el intercambio de experiencias. La Misión Regional AFE 2020 se realizó gracias al apoyo de las fundaciones anfitrionas que operan en el Eje Cafetero como Fundación Luker, Fundación Acesco, Fundación Frisby, Fundación Corbanacol, Fundación Manuel Mejía, Fundación Smurfit Kappa Colombia y Fundación Postobón. El encuentro tenía como objetivos conocer el panorama actual y retos del sector social y fundacional de la región, y promover el intercambio y la colaboración entre las Fundaciones. Se espera que la Misión también ayude a potencializar y canalizar a inversión social al Eje Cafetero, fortaleciendo el impacto colectivo del sector social en los tres departamentos. El Eje Cafetero, que cuenta con una población que supera los dos millones de habitantes y con una participación del PIB Nacional del 4 %, es una de las regiones más dinámicas en materia de consolidación como actor clave para el desarrollo político, económico y social de Colombia.  Dentro del sector social, las capitales de la zona, Manizales, Pereira y Armenia, presentan indicadores que valen la pena profundizar. Ejemplo de ello son los resultados del cálculo anual del Índice del Progreso Social (IPS). Para el 2017, Manizales se sitúa como la ciudad con el IPS más alto del país.  Sin embargo, persisten retos sociales en la región que valen la pena ser analizados, desde el bajo relevo generacional, hasta las políticas públicas en materia de desarrollo social. La misión regional AFE es el espacio propicio para abordarlos, discutirlos y analizarlos, indicó el director ejecutivo de la Asociación de Fundaciones Familiares y Empresariales, Jaime Matute, en diálogo con EL DIARIO.

¿Desde cuándo y con qué objetivos se creó esta asociación?

La asociación se creó en el 2008, el próximo mes cumplirá 12 años, con el objetivo de servir de espacio de colaboración entre la fundaciones empresariales de Colombia en ese momento, hoy hay también fundaciones de tipo familiar, ambas categorías hacen parte de la AFE. Lo que se buscaba a través de este espacio de colaboración era potenciar su contribución a las transformaciones sociales en el país, porque todas las fundaciones se dedican a desarrollar programas sociales. Y sigue siendo éste el propósito de la entidad hoy en día, la cual cuenta con 70 fundaciones asociadas.

¿Cuál fue el objetivo del encuentro realizado en el Eje Cafetero la semana pasada?

El propósito era tener un espacio entre las fundaciones y distintas organizaciones de la región del Eje Cafetero para buscar potenciar y fortalecer la inversión social privada. Estuvieron presentes 27 fundaciones de todo el país y también nos acompañaron más de 50 delegaciones entre Alcaldías, Gobernaciones, Cámara de Comercio, Comités de Cafeteros, universidades, organizaciones no gubernamentales e igualmente representantes de las comunidades, en particular agricultores y jóvenes.

¿En qué consistió la agenda de trabajo?

Tuvimos la oportunidad de hablar sobre proyectos sociales en el Eje Cafetero, sobre la labor que las fundaciones realizan, sobre las prioridades sociales de los departamentos y sobre cómo lograr potenciar, a través de las fundaciones una agenda colectiva para responder a esos retos. En el Eje Cafetero hay proyectos importantes, por ejemplo en materia de educación y de primera infancia, y se requiere de un trabajo mancomunado y la sumatoria de esfuerzos de los distintos actores públicos y privados.

¿Hay algunas cifras que permitan medir el impacto de la labor de estas fundaciones?

Cada fundación mide su impacto y ahí es importante el tema de la colaboración porque aquí es difícil pretender medir el impacto de todas las fundaciones, pero cada una de ellas debe hacer su propio ejercicio de medición. Así que lo importante es ponernos de acuerdo en la forma de medir, así nos concentramos en unos mismos objetivos e indicadores y le apuntamos hacia un mismo lugar y si lo medimos de la misma manera, al final va a ser mucho más fácil establecer ese impacto. Esa fue una de las figuras que se habló y que esperamos se pueda concretar para el bien de esta misión.

¿Cuáles son los campos en los que están trabajando estas fundaciones?

Si hablamos de la Asociación AFE, hay siete fundaciones trabajando en 23 municipios de los tres departamentos (Caldas, Quindío y Risaralda) y merece mencionarse las fundaciones que en este momento tienen presencia en la región, como lo son las fundaciones Luker, Acesco, Manuel Mejía, Postobón, Frisby, Corbanacol y Smurfit Kappa Colombia. Casi todas realizan proyectos en educación o en el área de generación de ingresos y empleabilidad para las comunidades vulnerables. Hay algunos programas que ya son proyectos emblemáticos, por ejemplo los programas de la Fundación Luker en Manizales como la universidad en el colegio y escuela activa urbana y existe la intención de llevar estas iniciativas a otros lugares del país.

¿Cómo aparece calificado el Eje Cafetero en el más reciente estudio sobre el Índice de Progreso Social?

La zona del Eje Cafetero en este momento presenta muy buen desempeño en términos de competitividad, de educación y otros aspectos, en especial Manizales ha progresado mucho en los últimos años y ocupa el primer lugar en ese índice. La asociación no ha hecho una medición como tal y tampoco hemos aplicado ese índice, pero si pretendemos hacia futuro poder medir las intervenciones de la misma manera para poder establecer como estamos logrando impacto colectivamente dentro de los objetivos comunes.

¿Qué tareas concretas quedaron definidas en este encuentro de fundaciones en el Eje Cafetero?

Básicamente el propósito común es tener una agenda público-privada que aproveche las lecciones aprendidas que tenemos de la región, por ejemplo los programas educativos que le comenté de la Fundación Luker en Manizales y que han tenido muy buen impacto social y los cuales son modelos que vale la pena replicar. Lo que acordamos es seguir avanzando en futuras reuniones para ir concretando con los distintos actores, tales como Gobernaciones, Alcaldías y Cámaras de Comercio que manifestaron su voluntad de sumarse a estos propósitos colectivos, para definir una agenda regional para poder ir midiendo durante el proceso como colectivamente podemos lograr estas transformaciones, en especial en términos de educación, de reducción de inequidades, de acceso a los servicios de salud y otros servicios sociales básicos, así como la forma de brindar oportunidades a las comunidades en términos de ingresos y empleo.