La arquitectura puesta al servicio del buen vivir en las ciudades

Desde Ruta Arquitectura un puñado de jóvenes profesionales ha venido desarrollando un concepto de la arquitectura que trasciende el interés económico para construir desde el territorio y para generar entornos para ser habitados por personas de acuerdo con las condiciones en donde se ejecutan los proyectos y según las necesidades de cada uno. Al frente de esta oficina de arquitectura, están  Julián Vásquez, Juliana López y Jorge Noreña, arquitectos egresados de la Universidad Católica de Pereira del 2014. La empresa, que inicialmente se llamó Ruta Cuatro, ha adelantado proyectos en concordancia con esta nueva filosofía en varias ciudades de Colombia y en varios países del mundo.

¿Cuál es hoy el concepto que le sirve de base a la empresa?

Jorge Noreña. La nuestra es una oficina de arquitectura que pretende hacer énfasis en el cómo hacer la arquitectura y el poder hacer arquitectura, que tenga una condición arraigada a un territorio, a un lugar. Que las decisiones al hacer arquitectura y al pensar nuestro espacio o en el lugar donde habitamos no venga propiciado por modelos o por referencias que no son aplicables en nuestro territorio, sino entendernos habitando en un territorio para, desde ahí, proyectar arquitectura: pensar nuestra casa, pensar los espacios publicos y comunitarios.

¿Cuál ha sido el proyecto más reciente desarrollado?

Juliana López. El último concurso en el que participamos, junto con otros 500 proponente, fue el diseño de un colegio en Mozambique en donde había unas condiciones particulares. El concurso se realizó a través de una plataforma internacional, en este participamos en conjunto con Larva -otra oficina de arquitectura-, el proyecto es una escuela de primaria para niños con discapacidad, el cual tenía unas condiciones especiales por el tema de la discapacidad, la movilidad reducida, los recursos que son limitados y las condiciones climáticas del lugar. Este proyecto se va a construir mediante el voluntariado con un sistema técnico que permitiera el avance sistemático de la obra, espacios con condiciones climáticas muy diferente a las de estas latitudes.

¿En Puerto Caldas también se realizó una intervención?

Julián Vásquez. Es una fábrica de textiles en San Isidro (Puerto Caldas), el cual se gestionó desde la comunidad y una entidad que es Poblado Mundo de España y nosotros nos sumamos como agentes para ayudar a gestionar e iniciar un proceso de diseño, que para nosotros como oficina es muy importante y es que ese proceso de diseño es fundamental con quien vaya a estar en el espacio.

¿Qué proyectos de esta naturaleza han ejecutado?

Julían Vásquez. Hicimos además el proyecto Casa Ensamble Chacarra en el 2016 en El Plumón y otros proyectos de índole comunitaria en Venezuela, Ecuador, Perú, Paraguay y México.

Jorge Noreña. Amairis es una fábrica textil comunitaria gestionada por mujeres, Casa Emsamble Chacarra fue un espacio comunitario gestionado por organizaciones sociales de la ciudad, hicimos un mirador gestionado por estudiantes latinoamericanos y una estación de servicios turísticos y comunitarios en Venezuela. Siempre nos hemos enfocado en proyectos de interés académico.

Juliana López. En Belén de Umbría hicimos el proyecto Colorín Colorado, gestionado por mujeres empresarias de la vereda El Abejero, allí solo estaba la escuela y los chicos no tenían donde jugar, ni la comunidad donde encontrarse. Lo que hicimos fue una semana de voluntariado para construir unas adecuaciones para unos juegos infantiles y unos espacios de calidad para la comunidad.

¿En que están trabajando hoy?

Jorge Noreña. Estamos haciendo un proyecto con la Agencia de Reintegración en los resguardos indígenas de Santa Cecilia (Risaralda), apoyamos a Jorge Enrique Martínez en el diseño del mirador en Marsella y estamos desarrollando otros dos proyectos: Urbanautas que se desarrolla en la ciudad en agosto, el cual es un escenario académico y paralelo a la Universidad Católica en donde invitamos arquitectos de otros países para que durante ocho días pensemos en un barrio con estudiantes. En agosto pasado tuvimos estudiantes de Brasil, España, Argentina y Paraguay, así como de Bogotá, Medellín, Cali, Pereira y Manizales. En esa oportunidad nos sentamos a pesar en San Isidro sobre intervenciones públicas, en una nueva forma de entender la enseñanza de la arquitectura.

¿El evento se realizará este año?

Juliana López. Urbanautas es un proyecto que presentamos el año pasado y nos lo ganamos en concertación con la Secretaría de Cultura, este año volvimos a participar. Queremos que sea un evento anual de arquitectura en donde se pueda pensar la ciudad. Esto de reunirse a mezclar culturas, a mezclar posiciones, nos permite generar otras propuestas y por lo menos crear ideas.

Jorge Noreña. También en agosto hay otro es escenario que es El Solar Pereira, es un espacio cultural que es nuestra oficina, la cual entendemos como un taller de fabricación, hacemos conferencias con los arquitectos invitamos y luego nos vamos al barrio a pensar, a diseñar y a construir.

¿En qué otro frente están trabajando?

Julián Vásquez. En este momento estamos trabajando para lograr un modelo de vivienda accequible a cualquier persona. Es una oferta alternativa a lo que está presentando el mercado en la ciudad en este momento. Nos gusta experimentar mucho con materiales, pero lo que consideramos es el diseño de una vivienda digna, que aporte un poco más allá de lo que hay y generar espacios de calidad dentro de la vivienda, al menor costo posible. Es un espacio diseño y construido para las necesidades específicas de la persona.

¿Porqué esa proyección social de la arquitectura?

Jorge Noreña. La arquitectura no debe ser solo un pensamiento económico y de bienestar. En medio de los viajes y de las experiencias y de haber trabajado con otros arquitectos como José Cubillas, entre otros, pensamos en cómo deberían ser las ciudades que habitamos en el día de hoy en Latinoamérica, no en Europa o Estados Unidos, y desde ahí comenzamos a buscar como esos nichos donde lográramos establecer arquitectura a través de un pensamiento de ciudad y urbano. Y encontramos el primer lugar o el primer nicho que fue El Plumón Alto en donde logramos hacer una estrucutra temporal (Casa Ensamble Chacarra) para desde ahí construir unos escenarios urbanos de cultura pública. Este proyecto sigue vigente y fue incluido entre los 59 proyectos de la Bienal de Venecia dentro de 300 proyectos participantes.

¿Debe ser la arquitectura más consciente del entorno social y de la sostenibilidad?

Jorge Noreña. Estaba revisando un artículo sobre la especulación inmobiliaria, es decir el porcentaje con el que las constructoras se quedan en un proyecto de éstos y la posibilidad de que brindar. Es como una sistematización de la economía y la pregunta es dónde quedan el habitar y el vivir, en donde quedan la casa y la familia que son como una composición de lo que implica el habitar. ¿Pero dónde está lo otro que a nosotros nos interesa preguntar para el buen vivir?. Por eso mismo en San Isidro hemos encontrado como un lugar en donde el hecho de pensar como viviría en un barrio como éste, como trabajaría una persona allí, nos lleva a pensar que sí hay posibilidades de habitar la ciudad en este modo distinto. Pero los recursos están mal direccionados y las ciudades que se proyectan no trascienden.

Juliana López. Es pensar, por ejemplo, si determinado material es apropiado para el proyecto para el clima, la condición económica, el lugar en el que estamos. Y entendimos que la arquitectura no es solo punto sino que tiene un montón de otros aspectos que se deben pensar, como lo económico, lo social, el contexto, lo natural, lo ambiental. todos estos aspectos se juntan y se pueden convertir en espacio. Así que la arquitectura no es solo una disciplina que interviene en un espacio o en una comunidad sino que son muchas disciplinas que juntas potencializan un proyecto que tiene vida y alma, que perdura en el tiempo y que puede mutar según las necesidades porque tiene una visión más completa.

Julián Vásquez. Es ir más allá de pensar únicamente que material utilizar o cuánto le estoy ahorrando a la constructora, es trascender el tema económico, llegar a pensar incluso en hacia dónde quiero mirar, para mí cual es el espacio más importante -que puede ser la habitación, el baño o la cocina- y entender esas variables de cada individuo para poder potenciar su calidad de vida.