John Montoya: de la orquesta Batuta a las grandes ligas de la música electrónica en el mundo

A finales del año pasado la revista Semana publicó el listado de «Los diez discos del 2019» en donde reseñaba los que a su juicio eran los mejores álbumes musicales del año tanto en Colombia como en el exterior. En este ranking, elaborado por el periodista Juan Carlos Garay se incluyeron sonidos del Pacífico, propuestas afroelectrónicas, fusiones de jazz, rock y soul intemporal. En el caso de los mejores trabajo nacionales, el listado lo encabeza «Máquina» de la Bogotá Orquesta Afrobeat (BOA) seguido por «Estallados» de la agrupación Los Niños Telepáticos y en tercer el álbum «Otún» de John Montoya, acerca del cual dice: «Mucho más conocido en Europa que en su propio país, el pereirano John Montoya es uno de los músicos electrónicos más originales del momento. Este álbum es una fábrica de imágenes a partir de sonidos que entrañan familiaridad y algo de dulzura. Participan dos excelentes voces femeninas: Pedrina y Nidia Góngora». El álbum incluye los temas Perla, Solo quiero, Hey Avi, Eden, Otún, Orun, La Pastora, Tataoca, Eshu, Pasillo y Piedras Marcadas, autoría de John Montoya, nombre artístico de John William Castaño Montoya, nacido en Pereira y formado en la orquesta Batuta y quien desde hace 20 años reside en Italia, en la región de Véneto.

¿Dónde está viviendo actualmente?

Yo vivo desde hace alrededor de 20 años en Treviso una ciudad pequeña más o menos a media hora de Venecia en Italia, en la región del Véneto.

¿Dónde realizó sus estudios de primaria y secundaria?

La primaria en la Escuela La Valvanera, dado que yo vivía cerca del parque de La Libertad y la secundaria la hice en el Iném Felipe Pérez.

¿Cuándo y dónde comenzó su carrera musical?

Fue en Pereira en los años 90. Yo empecé en una escuela de música de la Diócesis de Pereira que inauguró el Obispo Monseñor Darío Castrillón y de ahí pasé a la Orquesta Batuta.

¿Cómo fue su vinculación a esta escuela musical?

Fue porque mi mamá quien se dio cuenta que estaban haciendo este nuevo coro porque ella iba mucho a la Iglesia La Valvanera. Yo creo que el padre en la misa habló sobre ello y entonces mi mamá llegó a casa con esa noticia para prepararme a la audición que se tenía que hacer. Uno llegaba y cantaba delante de los profesores y ellos veían cuales eran los niños que tenían más capacidad musical innata. Después de eso, dos años después, pasé a Batuta.

¿Tenía algún instrumento preferido, qué le gusta?

Violín, sí el violín. El violín siempre lo ha sido.

¿Y cómo fue su viaje al exterior, por qué se dio?

Yo vivía en Cali, tocaba en la Sinfónica del Valle y me acuerdo que en ese tiempo nos avisaron que no tenía más recursos para seguir con la orquesta, la cual tendría más o menos seis meses más de vida. Eso fue en enero del año 2000 y, al mismo tiempo, mi novia me avisó que también en julio de ese año se iba. Entonces mi vida en Cali prácticamente desaparecía: el trabajo, amigos y novia. Yo decidí -en ese punto- llamar a mi hermano que vivía acá en Italia para preguntarle si era fácil llegar y cómo era la vaina y él me dijo: listo, véngase, no hay ningún problema, pero tiene que llegar antes del 4 de julio del 2000 pues empezaban a pedir visa. Así que llegué el 4 de julio.

¿Antes de Cali estuvo trabajando en alguna orquesta en Pereira?

No, porque en ese tiempo no había ninguna orquesta en Pereira, estaba sólo la Banda Municipal, pero lastimosamente no hice parte de ella.

¿Cómo fue a parar a la Sinfónica del Valle?

Se dio porque yo iba a lecciones de violín con el primer violín de la orquesta en ese momento que era el profesor Carlos Rocha y él me dijo que había esta oportunidad para entrar con una especie de beca que se daba a varios alumnos y yo me la gané junto a otros amigos, muchos de ellos todavía están allí tocando en la Sinfónica del Valle, otros en Texas y otros están en la Medellín.

¿Qué pasó en su llegada a Italia, a qué ciudad llegó?

Yo llegué a Treviso, al principio traté de estudiar, iba a recibir lecciones en Roma con un profesor pero cuando alguien llega joven empieza a rehacerse, en el sentido de entrar en un ritmo de vida que era totalmente diferente al que yo tenía. Aquí estaba claramente obligado a trabajar y a buscar un medio que me diera para poder pagar mi sustento y vivir tranquilamente. Entonces la prioridad ya no era trabajar en una orquesta, era buscar la manera para vivir y lentamente fui dejando el violín.

¿Y cómo regresó a la música?

En el 2005 conocí a alguien quien me presentó a su hermano que era una persona que enseñaba en el Conservatorio y así empecé a estudiar música de nuevo y me gradué. Ahora estoy haciendo la especialización en Composición Audiovisiva y así fue, en la parte musical fue así como una historia no muy lineada. Dejé la música, volví a empezar, después entré al Conservatorio Steffani Castelfranco Veneto, que es aquí a 25 minutos en tren de donde yo vivo. Ahí me gradué de violín y ahora estoy haciendo la Especialización. Las primeras lecciones de música si fueron en Roma, pero eso fue recién llegado.

¿Qué está haciendo en este momento y cuáles son sus actividades laborales?

Trabajando para los exámenes del Conservatorio, estudiando y organizando los planes futuros con el proyecto mío, el proyecto de John Montoya: trabajos nuevos,  colaboraciones, conciertos, giras y tratando de ver cómo se puede organizar el año.

¿Cómo recibió esta distinción que le hizo la revista Semana?

Yo me acuerdo que ese día que me levanté y vi esta noticia, es como de esas cosas que uno -de una manera u otra- sueña, igual las criticas son siempre muy relativas y subjetivas, pero para mí fue una alegría muy grande porque la revista Semana tiene credibilidad y además fue muy orgánico porque yo no mandé nada, yo no tuve ningún contacto con ningún periodista. Yo creo que esa fue la cosa más bonita, que fue algo como que fue la misma música que llegó a esos oídos y esos oídos la apreciaron sin necesidad de ser invitado o de haberlo contactado. Y por eso fue todavía aún más linda la situación, sobre todo inesperada. Eso hace que haya sido muy especial y claro me honra y me dan muchas más ganas de seguir trabajando.

El álbum destacado por Semana se llama «Otún» y contiene muchos temas relacionados con esta tierra.¿Es algo así como un toque de nostalgia?

Claro, claro, es que la tierra siempre ha sido como mi punto de inspiración, es un mar de inspiración que yo tengo, porque eso es lo que yo soy, eso es lo que me hace diferente aquí en Europa, el ser colombiano. Yo tengo 40 años, 20 años viví en Colombia y 20 años los he vivido acá, es como un híbrido, pero lo que me hace ser especial y diferente es ir a mis recuerdos, a mis experiencias, a mi tierra, a mis raíces. Es como la primera cosa que yo hago cada vez que tengo que componer o empezar algo nuevo.

¿Cuáles son las voces que lo acompañan en este trabajo?

Se trata de Nidia Góngora, que es de Tumaco pero residente en Cali, y Pedrina, que es bogotana.

¿Cómo define su trabajo musical actualmente?

Podría ser, a grandes rasgos, folclor electrónico. Ahora estoy en el folclor electrónico que está muy contaminado con sus modalidades contemporáneas y contemporáneas quiere decir, de pronto, siempre coqueteando a los ritmos y los sonidos europeos, la manera de encajar y construir las estructuras armónicas o rítmicas y mezclando las dos cosas. Es como un folclor electrónico o nativo americano

¿Dice Semana que usted es más conocido en Europa que en su misma tierra?

Sí, sí, seguramente. Lo que tiene Europa es que geográficamente es más fácil de recorrer, si uno necesita ir a Madrid o a Paris todo más o menos está a una o dos horas, eso hace que uno pueda moverse mucho más fácil. Latinoamérica desde ese punto de vista es más complicado, los aviones son más caros, los viajes son más largos y, claro, todo tiene un poquito de más complejidad.

¿Qué proyectos tiene para este año en su carrera musical?

Estamos organizando varias giras, todavía todo está un poquito como en charlas. Estamos trabajando en eso, en el montaje de conciertos en Uruguay, en Chile y en Perú, poniendo en orden todas las propuestas que nos han llegado. Tengo una invitación para ir a tocar a Indonesia y estamos tratando de finiquitar esas invitaciones y -con base en eso- empezar a programar. Hablando con el sello musical para las nuevas salidas, hay varias cosas pendientes y todavía se tienen que estructurar mejor pero hay proyectos, hay muchas cosas.