Ivonne Tatiana y Katherine: Dos mujeres de armas tomar…

Por primera vez, dos mujeres están al mando de la tropa del Ejército en Risaralda. Se trata de Ivonne Tatiana Pérez y Katherine Vasco quienes tienen a su cargo a 144 hombres en el Batallón de Artillería No. 8 Batalla de San Mateo de Pereira. En la víspera de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la historia de estas dos integrantes del Ejército Nacional es un buen ejemplo de lo que la mujer pueda alcanzar y escalar con base en sus capacidades y en sus potencialidades. A ellas les rendimos homenaje en esta fecha dedicada a exaltar los valores y los logros de las mujeres en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Ivonne Tatiana Pérez Ramos y Katherine Vasco Úsuga, una Oficial y una Suboficial del arma de Artillería del Ejército Nacional, se pusieron las botas y el camuflado para ser las primeras mujeres, con mando de tropa, en la unidad militar que protege el territorio risaraldense.

El Batallón de Artillería N.° 8 Batalla de San Mateo, en sus 87 años de historia, se ha encargado de proteger y defender la soberanía, además de contribuir al progreso de los 14 municipios de Risaralda y aunque en su cuerpo administrativo ha contado con mujeres expertas en diferentes áreas como la Medicina, odontología, derecho, contaduría, administración de empresas, entre otras, no había llegado a tener mujeres militares de arma de combate y con mando, lo que es novedad en esta Unidad y realza el papel de la mujer en las Fuerzas Militares.

La Subteniente Pérez, lleva nueve meses como Comandante de Pelotón, es la Oficial que lidera el proceso de instrucción de los soldados, brindándoles conocimiento militar y trabajo de reconocimiento del área de operaciones.

Esta mujer, a sus 26 años tiene muy claro su proyecto de vida, desde pequeña y gracias a la guía de su padre, siempre ha estado enamorada del Ejército. Cuando pequeña estudió en un colegio militar donde fue reconocida por su labor como Brigadier Mayor de la Institución.

Posterior a eso ingresó a la Escuela Militar y durante 4 años se formó y eligió, dentro de las diferentes armas que se manejan en las Fuerzas Militares, el arma de Artillería lo que le permite ser pionera en Risaralda.

“Esta es una vocación, para estar aquí hay que amar lo que se hace, enfrentarse a muchas cosas, dejar a un lado su familia por servir a la Patria”, expresó la Subteniente Pérez.

La Cabo Tercero Vasco, tiene 23 años de edad, lleva un año como Comandante de Escuadra de un pelotón, su labor como Suboficial es acompañar a los soldados en la primera fase de su servicio militar donde obtienen el conocimiento de las leyes y distintivos, además de brindarles apoyo en su proceso.

A pesar de su corta edad siempre tuvo en su memoria hacer parte del Ejército Nacional, uno de sus hermanos fue su primera inspiración y escogió un arma de combate porque quería demostrar que las mujeres si pueden tener un mando de tropa.

“Para mí lo más difícil de ser mujer en el Ejército, es encajar en un entorno de solo hombres y lograr que confíen en nuestras capacidades y ganarse el respeto de todos”, señaló la Cabo Tercero Vasco.

Aunque hasta ahora están iniciando su vida militar, estas dos mujeres demuestran tener el carácter necesario para conseguir lo que se proponen, saben que no es un camino sencillo, debido a que el Ejército siempre ha sido liderado por hombres, sin embargo están rompiendo paradigmas, al igual que las demás mujeres que desde el 2011 se acreditan como oficiales, y desde el 2019 como suboficiales destinadas a diferentes unidades para ejercer su desempeño como comandantes, asumiendo la esencial responsabilidad del mando reflejada en el bienestar de sus subalternos y el cumplimiento de la misión.

La mujer en el Ejército

En el año 1976, mediante Decreto 2129 del 7 de octubre, se permitió el ingreso a las filas armadas a doce mujeres profesionales en medicina, odontología, bacteriología, arquitectura, derecho, contaduría, ciencias de la educación y administración de empresas.
A su vez, el papel de la mujer en las filas de las fuerzas armadas fue definido en la Ley 48 de 1993, por la cual se reglamenta el servicio de reclutamiento y movilización, que en su artículo 10 establece lo siguiente:

“La mujer colombiana prestará el servicio militar voluntario, y será obligatorio cuando las circunstancias del país lo exijan y el Gobierno Nacional lo determine, en tareas de apoyo logístico, administrativo, social, cultural o de defensa de la ecología y el medio ambiente, y en general, de las actividades que contribuyan a la modernización y al desarrollo del país y tendrán derecho a los estímulos y prerrogativas que establece esta Ley no importando la modalidad en que se preste el servicio (Congreso de la República de Colombia, 1993).

En el año 2009 se les concedió el ascenso a las mujeres en las fuerzas militares colombianas; antes de esto, aunque ellas tenían acceso a la vida militar, este acceso estaba limitado al ámbito administrativo. La policía, la Fuerza Aérea, la Armada ya habían dado el estatus de armas a las mujeres, el Ejército lo hizo como búsqueda de aumento del pie de fuerza, en virtud del combate contra de los distintos actores armados que se encuentran en confrontación contra el Estado colombiano.

Casi cuatros años después dos mujeres alcanzarían el grado de General en las filas del Ejército. Se trata de Maria Paulina Leguizamón y Clara Esperanza Galvis Díaz al cargo de General de la República en los años 2013 y 2014, respectivamente. María Paulina era abogada especializada en derecho publico militar y magistrada del tribunal para juzgamiento de uniformados y Clara Esperanza Médico General y Cirujana, especialista en Pediatría y en Neonatología.


(Datos tomados de la investigación “La mujer en las Fuerzas Armadas de Colombia y España: agente de reconstrucción social durante el postconflicto” realizada por María Paz de la Hoz Flores de la Universidad Católica de Colombia)