Gloria Arroyave, la voz que despierta conciencia

Gloria Arroyave es un ser de luz, ha comprendido el significado de la vida y el propósito divino de la experiencia del ser humano en el contexto universal y entrega todo ese conocimiento a través de sus conferencias en las que comparte servicio, amor, compromiso y alegría, como esas energías que abren puertas. Nació en Medellín y después de pasar por etapas difíciles que la hicieron reflexionar acerca de su papel en la vida, encontró la respuesta y hoy recorre el mundo compartiendo sus experiencias, entregando mensajes y reglando energía y luz a quienes, como ella, pasaron o pasan por capítulos que el destino nos ha escrito.

Es especialista en el Método de Harvard de Negociación, en Gerenciamiento de Procesos y Proyectos, en  Intervención del Duelo, en  Inteligencia del Corazón y Coherencia Cardíaca, en Descodificación Genética de Enfermedades y en Hipnosis Clínica Curativa y tiene maestrías en Sabiduría Espiritual para la Salud y en  Desarrollo Personal y Liderazgo.

¿Cómo empezó esta experiencia?

Soy un ser  humano común y corriente, empecé este proceso de despertar de conciencia cuando llegó a mi vida la saturación del sufrimiento con muchos deseos de salir adelante, de sacar adelante a la familia, de ayudarle a mis padres. A los 37 años me descubren un tumor cerebral, estaba trabajando en una entidad bancaria y me había casado por segunda vez. Me operaron y estuve en coma, tuve una experiencia de ir al otro lado y volver, vi mi cuerpo en la camilla cuando me estaban tratando de revivir, yo salgo del cuerpo, llego a un espacio oscuro y me encuentro con un ser muy luminoso y me dice que voy a regresar, que voy a recibir el espíritu santo. Quiero aclarar que no soy muy católica ni religiosa, fui educada bajo los preceptos de la religión católica, me gusta verificar porque como les digo a todos Dios no es una creencia, es una verdad. La gente se asusta mucho cuando les digo que no creo en Dios porque Dios no es algo para creer, estoy segura que él existe, yo he verificado la presencia de Dios en mi vida y a sus ángeles que llegaron en momentos de mucha oscuridad.

¿Qué pasó luego de esto?

Después de la enfermedad empecé a tener muchas incapacidades, estuve 5 años en una cama y decía: “Señor, muéstrame el camino y dame valor para seguirlo”. Hubo momentos en que pensé que no iba a tener valor porque los dolores eran terribles, eso me desencadenó un dolor neohepático severo, sumado a eso las dificultades cognitivas con las que quedé, baches en la memoria y dificultad para moverme. Tuve que empezar a caminar de nuevo porque tuve una lesión cervical, es que tenía un tumor en el tallo cerebral. Tenía dos opciones. Pienso que la vida es como un partido, o te quedas en la tribuna criticando o entras al partido, metés los goles, levantás la copa o llorás… y yo prefiero sudar la camiseta. Así que en medio de la recuperación renuncio a la entidad para hacerme cargo de mi vida, los amigos me decían que me hiciera pensionar, pero no quería hacerlo porque era como si se me acabara la vida. Me preguntaba entonces cómo le podía ayudar a las personas que están pasando por esto y no tienen tanta información como yo, tantas bendiciones. Luego entro en un problema muy duro en el que tengo problemas de economía, de adaptación, de relaciones de pareja.

¿Y cómo afronta esa situación?

Con la plata que me dieron en el banco monté un negocio, invertí todo el dinero, no vi las señales de la vida y fracasé, cuando pasa esto llego a un estado de depresión muy fuerte y caigo en el alcoholismo, como una forma de escapar. Tenía lo suficiente para comprarme todos los días media botella de ron y un refresco. Me emborrachaba y comenzaba a victimizarme, a pensar que me quería morir, a enojarme con Dios preguntándole por qué se había olvidado de mi. Y un día pensé seriamente en quitarme la vida y lo organicé, Yo estaba en Medellín y mi hermana en Bogotá. En ese momento tuvo una sensación impresionante. Ella se salió de la reunión en la que estaba, llamó a mi hija y le preguntó por mi, le dijo que estaba encerrada en el cuarto y le insistió en que tocara la puerta, mi hija me dijo “mi tía está loca, me dijo que te ibas a suicidar”… yo quedé sorprendida y pensé es verdad que Dios me está viendo. Salí a hablar con mi hermana y me recriminó, me dijo que tenía mucho para darle a las personas, que había superado muchas cosas y demás…  después de esa sacudida elegí vivir.

¿Recupera de nuevo su camino?

Si hoy me preguntan cómo salí de ahí no sé explicarles, empecé a seguir las señalas de la vida lentamente y en el momento en que estoy hoy miro para atrás y me sorprendo por como ha cambiado mi vida simplemente por tomar la decisión de confiar, que no estoy sola, Dios está conmigo y todo es perfecto, Dios me ha colocado al frente personas maravillosas, gente muy linda. Cuando me divorcié se presentó la oportunidad de irme a estudiar a Europa. Una familia a la que le había ayudado con algunas cosas, ofreció pagarme los estudios en Barcelona, acepté, me fui y cerré mi relación, comprendí que las relaciones no se acaban sino que cambian, se transforman. Pasé momentos difíciles porque irte a otro país a los 50 años para estar lejos de tu familia, no es fácil. Decidí pensar en mí para poderle ayudar a todos. Necesitaba encontrarme porque me había abandonado. Fue un tiempo maravilloso en el que me di cuenta que tenía un propósito muy claro; servir.

¿Cómo fue la primera conferencia?

Madrugo mucho a organizar todo en la casa y eran como las 4:00 de la mañana, estaba lavando un plato en la cocina y muy triste le pregunté a Dios -por fin hice la pregunta correcta-: ¿Qué es lo que no he podido comprender que no encuentro el camino? Y en ese momento en que hago esa pregunta, parece como magia, vuelvo y escucho la misma voz que escuché cuando estaba en coma y me dijo “Habla de nosotros que nosotros te hablamos a ti…” Y me di cuenta que me estaba hablando un ángel.

Ahí me dije que iba a montar una charla sobre ángeles y en ese momento a mi mamá estaban a punto de cortarle los servicios y yo era la que los pagaba, me dije que con la plata de esa charla pagaba los servicios. Entonces monté el taller y fueron cinco personas. Hablé de mis experiencias que han sido mucho con los seres de luz, de tener esa confianza en la vida, que todo está fríamente calculado lo que pasa es que no confiamos en él y por andar tratando de arreglar la vida a nuestro estilo la vamos embarrando y lo que necesitamos hacer es quedarnos quietecitos esperando las señales que la vida nos está mandando y actuando de acuerdo con las señales, no con el desespero y la angustia que nos genera nuestro propio ego. Ese fue el tema del primer taller.


¿Cómo ha replicado ese propósito?

A través de grupos de WhastApp comparto mensajes, al comienzo lo hice con tres hoy tenemos 100 grupos y  compartimos mensajes todos los días con unas 20.000 personas, más quienes comparten ese mensaje a nivel mundial, pues nos llegan agradecimientos de Israel, Pekín, China, Emiratos Arabes, Australia… creo que ahí empezó la misión, comparto reflexiones, me dediqué a servir, a pensar en mí, a amarme yo y cuando aprendí a amarme yo aprendí a amar a los demás.

La gente es muy linda, los mensajes que me mandan cada día, la buena energía y el amor que me llega todos los días le da sentido y propósito a esta vida. Aprendí del budismo “tiene sentido trabajar en mi, tiene sentido despertar conciencia” y de verdad le sirvo al universo y a las personas cuando cambio yo porque ya sé cómo enseñarle a los otros a que dejen se sufrir, a mostrarles el camino. Cuando yo sufro porque tú sufres no te estoy sirviendo, cuando yo cambio para ayudarte a encontrar tu camino, ya soy útil.

“Aún no me acabo de convencer que Dios fuera el responsable de nuestras circunstancias. Fueron muchas las situaciones que me llevaron a dudar y a pensar que algo hacíamos los seres humanos, ante lo cual ni siquiera Dios, podía intervenir”.