En Pereira sólo se recicla el 8 % de los residuos sólidos

Aunque en los últimos cuatro años se avanzó mucho en materia de educación ambiental y en la generación de conciencia ciudadana alrededor de la disposición adecuada de los residuos sólidos, aún estamos muy lejos del ideal en esta materia en comparación con algunos países donde se aprovecha hasta el 90 % de lo que comúnmente llamamos basura. Así lo reconoce Manuel José Gómez Robledo quien estuvo al frente de la gerencia de la Empresa de Aseo de Pereira hasta el pasado fin de semana. Con Gómez Robledo hablamos acerca de su ejercicio en este cargo, el primero que ocupó en el sector público.      

¿Qué balance le dejó esta experiencia lo público?

Fue una experiencia muy enriquecedora y una oportunidad de poderle servir a la ciudad que tanto queremos desde un cargo tan importante, trabajando un tema que es neurálgico en cualquier ciudad como son los residuos sólidos y el aseo. Fue un ejercicio en donde aprendí demasiadas cosas sobre el funcionamiento del sector público y qué se debe hacer desde el mismo.

¿Volvería a un cargo público?

Sí, claro que sí. Estos son retos muy importantes donde la vida lo ponga a uno, con una experiencia ya adquirida en estos cuatro años que estuve en esta responsabilidad, conociendo el funcionamiento de todas las normatividades y leyes que cobijan a un funcionario público.

Algunos piensan que el gerente de la Empresa de Aseo es solo el interventor del contrato con Atesa. ¿Comporte usted esa apreciación?

Nosotros en estos cuatro años le dimos un enfoque diferente a la empresa, normalmente el gerente se dedicaba a la interventoría del contrato con Atesa para la operación del servicio público de aseo, pero en  verdad este funcionario debe ir mucho más allá, tiene que generar alternativas distintas al barrido, la recolección y el transporte de los residuos. Hay diferentes tipos de residuos que no tienen una solución en el carro de la basura y que afectan el medio ambiente y la salud de los ciudadanos. Por ejemplo, debe promover otro tipo de iniciativas, generar soluciones para que todos podamos disponer en forma adecuada de un colchón o de un disco compacto o de un computador dañado. Hace cuatro años la ciudad no tenía este tipo de alternativas.

¿Qué tipo de campañas y acciones lideró desde la empresa?

Un pilar fundamental es la educación y ahí establecimos una estrategia de trabajo con todo nuestro equipo para abordar diferentes problemáticas en la ciudad y con distintos públicos objetivos, como los líderes comunitarios, las instituciones educativas, las empresas y la comunidad en general. La más importante de estas estrategias fue el programa de educación sobre la separación de los residuos, llamada Recicladora, donde visitamos alrededor de 322.000 personas en estos cuatro años generando conciencia y educándolos acerca de cómo hacer la separación en la fuente y el reciclaje de los residuos. Paralelo con estas campañas se desarrollaron actividades de recolección de inservibles, mediante una estrategia llamada “Desechos adoptados” en donde recorrimos los barrios en compañía de otras instituciones y del operador Atesa, para darle a la gente la oportunidad de disponer de los muebles o elementos viejos o inservibles para que los arrojaran en un contenedor especial y no lo hicieran en el espacio público.

¿También se decidió acudir al agua producto de los lixiviados para el lavado de los parques?

Además adelantamos la campaña de lavado de las áreas públicas con aguas reciclada de las basuras, utilizando el lixiviado que es tratado en el relleno sanitario. Este líquido fue traido a la ciudad para asear parques, plazas, puentes y las canecas. Este es un programa muy importante en términos ambientales. Igual ocurrió con las colillas de cigarrillos, hoy la ciudad queda dotada con 100 contenedores en el espacio público. En esos cuatro años recolectamos más de 2.500.000 colillas que son altamente contaminantes, dado que una colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua. Hoy la gente es mucho más consciente en utilizar estos contenedores.

¿Qué manejo se le dio a los residuos peligrosos?

Realizamos campañas de recolección de residuos peligrosos, como pilas o baterías, medicamentos vencidos, plaguicidas, computadores, llantas, aceites de cocina usado, mediante jornadas masivas con el Comité Metropolitano y cada semestre logramos recolectar 248.000 kilogramos que ya no van a parar a una fuente hídrica o al relleno sanitario. Estos residuos son altamente contaminantes y lo más importante es que muchas partes de esos dispositivos fueron reutilizadas por un gestor ambiental autorizado. Fueron muchas las campañas realizadas en colegios y universidades, trabajando con los niños y los jóvenes, llevando mensajes ambientales a través de la lúdica y de la música.

¿A propósito del relleno, cuántas toneladas de residuos están llegando allí cada año?

En el 2019 finalizamos con cerca de 297.000 toneladas, el 57 % de esos residuos son del municipio de Pereira y el resto de 24 municipios del norte del Valle, Caldas, Quindío y Risaralda que disponen las basuras en este relleno sanitario, el cual cumple con toda la normatividad, con el plan de manejo ambiental que es auditado cada mes por la Cárder. El relleno tiene todavía posibilidades de muchos más años porque están en construcción otros dos vasos muy grandes que le garantizarán a  la ciudad tener una opción para disponer los residuos. Pero el reto es pensar en el montaje de plantas de aprovechamiento para que no sigamos enterrando la basura y que sean reutilizados esos residuos.

¿Qué tanto se está reciclando?

Muy poco, pero hemos crecido. Iniciamos con un nivel de aprovechamiento en el 2016 del 2 % y llegamos a un 8 %. Hemos mejorado mucho pero nos falta mucha más conciencia, cultura y opciones para que los recicladores de oficio puedan recolectar, paralelamente a la recolección de los residuos orgánicos, todo ese material que es susceptible de ser aprovechado. Ahí hay un reto de las siguientes administradores para fortalecer las rutas de recolección de los aprovechables para que aumentan las tasas de reciclaje.

¿A nivel mundial, cuál es el nivel de aprovechamiento?

El promedio nacional está en el 8 %, según un estudio de Planeación Nacional realizado el año pasado. Pero hay países como Holanda, Suiza y Alemania que están en tasas superiores al 90 %. En países como éstos ya los rellenos casi no existen y en un gran porcentaje esos residuos son aprovechados para diferentes cosas.

¿Con el cobro de las bolsas plásticas, ha disminuido su uso?

Nosotros hemos estado enfocados en generar conciencia entre los ciudadanos para que utilicen menos bolsas plásticas y en el relleno se observa que cada vez están llegando menos cantidad de bolsas, porque la gente ha adquirido más conciencia y está utilizando bolsas de tela. Desde la Empresa de Aseo realizamos la campaña “Menos plástico, más vida” mediante la cual obsequiamos empaques de tela para que la gente ya no utilizara más bolsas plásticas. Estudios indican que al año un colombiano, en promedio, usa 288 bolsas. Ahora hay más conciencia sobre el problema independientemente de si a los compradores les cobran o no las bolsas plásticas.

¿Falta mucha conciencia?

En este tema aún falta mucho por hacer. En estos cuatro años sembramos una semilla, visibilizamos un tema que es muy importante, pero hay muchos retos que deben asumir las administraciones en el tema de los residuos. En este campo se observa mucho más conciencia en los niños, pero en los adultos todavía falta mucha más responsabilidad frente al impacto y tenemos que trabajar entre todos para salvar este planeta.

¿Qué recomendaciones le haría a su sucesor en la cargo?

La educación ambiental es fundamental y ahí debemos insistir. El aseo de la ciudad no se mejora con más carros recolectores ni con más operarios de barrido sino con que los ciudadanos seamos mucho más responsables y conscientes de nuestra obligación de separar los residuos en la fuente y de disponer los residuos donde corresponda. Hoy la Empresa de Aseo es técnicamente viable, con sostenibilidad financiera, que encontró un rol diferente en la ciuudad y que es reconocida por la comunidad. Mi recomendación es esa: darle continuidad y construir sobre lo que avanzamos en estos cuatro años.