Cómo evitar caer en casos de extorsión a través de las redes sociales

En el 2019 se presentaron en el país 92 casos de secuestros, cifra que comparada con los 172 episodios reportados en el 2018 implica una reducción del 48 %. En el casos de los delitos de extorsión, el año pasado ese consolidado ascendió a 6940 denuncias, lo que significa una disminución del 2 % en relación con el 2018 cuando se registraron 7047. Estas cifras fueron divulgadas por el Capitán José Ricardo Teatín Robles, comandante del Gaula Risaralda -componente Policía Nacional- al evidenciar los logros que se han alcanzado en el combate de este tipo de delitos.

¿Cuál es el balance de operaciones del Gaula en Risaralda?

Durante el 2019 se logró una reducción del 4 % en la cantidad de extorsiones en comparación con el año anterior (2018). Se recibieron 108 denuncias por extorsión, se lograron 64 capturas por este delito, se desarticularon 10 bandas delincuenciales y en cuanto al secuestro de caracter extorsivo en el departamento se registró una reducción del 100 % de los casos. Pero lo más importante: se atacaron las finanzas criminales, es decir se les aplicó la extinción del derecho de dominio a esas organizaciones criminales. El producto de las actividades ilícitas lo vuelven legal mediante negocios comunes, como la compra de bienes raíces.

¿Ha aumentado el número de casos o existe un subregistro?

Estudios criminales han establecido que la cantidad de denuncias, aproximadamente, corresponde a un 30 % del número de delitos, es decir que de 100 casos las personas denuncian 30, esto a raíz de algunos factores fundamentales como que la gente no lo hace por desconocimiento, algunos tal vez por pereza, en algunos casos por falta de confianza en el sistema investigativo, por falta de tiempo…

¿Es posible que tampoco denuncien por miedo?

Puede ser uno de los factores. La gente tiene aún eso en el imaginario colectivo, en especial en lugares donde históricamente han sido afectados por este tipo de delitos o que han sido muy golpeados por la violencia. Pero esta situación también se percibe en el país, en donde en los años de 1998 al 2000 fue un período nefasto, con el pico más alto de secuestros en el año 2000. Sin embargo queremos decirles que ese temor ha ido disminuyendo por distintos factores, ahora la gente se acerca más a las instituciones, hay más accesibilidad para que las víctimas denuncien, dentro de ellas la Policía Nacional y la Fiscalía General que montaron en internet la página “A denunciar”. Allí se pueden presentar las denuncias sin tener que ir a alguna URI, con la protección de su integridad y sin el temor de que los denunciantes sean descubiertos. Es un proceso que va  a través de Internet a quienes administran justicia para operen las investigaciones.

¿Cuáles son las modalidades más frecuentes de extorsión?

Tenemos tres modalidades clasificadas desde el punto de vista investigativo: extorsión carcelaria, es decir las llamadas originadas desde el interior de una cárcel; la extorsión clásica donde el delincuente va directamente a la casa de la víctima a pedir la extorsión, y la extorsión en menor cuantía, que no puede denominarse micro-extorsión porque el impacto de un delito de altas cantidades e igual al de pequeñas sumas. Por ejemplo la persona a la que todos los días le exigen $1000 o $2000 eso le están afectando su patrimonio, es el caso de un vendedor ambulante a quien cada día le quitan esa suma le están golpeando el presupuesto destinado para alimentar a sus hijos.

¿Porqué es tan difícil controlar la extorsión desde las cárceles?

No es difícil controlarla, digamos que la forma para contrarrestar esto, sin lugar a dudas, es la prevención. Le voy a dar un ejemplo puntual: se ha viralizado tanto el lema “Yo no pago, yo denuncio” del Gaula, que incluso la gente cuando escucha la llamada extorsiva ya sabe cómo contestar el teléfono, sin dar información de primera mano. Las personas ya conocen y cuidan  mucho sus datos personales, ya no dejan información de tan fácil acceso en Internet, cuando se hace uso de un equipo en un café-internet se percatan de dejar bien cerradas sus cuentas de correo, también evitan dejar por ahí notas con datos personales y se cuidan de no dar información a través del teléfono en llamadas supuestamente de entidades comerciales. Hay mucha más educación entre los usuarios, sin embargo este trabajo lo continuamos fuerte, porque para contrarrestar la extorsión lo primero, además de la actividad operacional, es la prevención.

¿Y a través de las redes sociales, cuales son esas modalidades?

En un mundo globalizado donde internet y las redes sociales tienen un mayor auge cada vez, se presentan algunos tipos de extorsión como el sexting, que es la divulgación de fotografías o videos íntimos con un alto contenido sexual, a través de las redes sociales como Messenger, Instagram o Facebook. Muchas veces los usuarios saben si quien está detrás de un determinado perfil se trata de la misma persona que le está enviando o solicitando la información o las fotografías. Lo triste de esto es que envían la información que le solicitan, quizás por ingenuidad, por desconocimiento, porque están embargados en un momento de felicidad al conocer a esa persona y terminan entregando información que luego es utilizada para extorsionarla.

¿Qué otras modalidades de extorsión existen en las redes?

Otra modalidad de extorsión en las redes sociales es el phishing, mediante la cual el delincuente suplanta los perfiles reales de alguien a través de un perfil falso que tiene todas las características y similitudes del original y luego van a tomar los contactos más frecuentes para interactuar con ellos. Así la gente, quizás sin darse cuenta o pensando que está tratando con alguien que sí conoce o que tiene agregado entre sus amigos, les da información: nombres, teléfonos, números de cédulas, etc. Esos son elementos o información que son de valiosa importancia para, por ejemplo, acceder al dinero que alguien tiene en una cuenta bancaria, porque además del nombre y el número de la cédula le piden la fecha de nacimiento, en algunos casos el número de contacto, el código de la tarjeta de crédito y demás. Si alguien ha hecho compras en línea y no ha tenido el cuidado de guardar esta información o lo ha hecho en sitios vulnerables o poco confiables, sencillamente se va a ver abocado a este tipo de extorsiones.

¿Esa modalidad del “Tío, tío” también encajada en la clase de delitos que ustedes combaten?

Sí, esa es una típica extorsión, la mayoría de veces originada desde el interior de las cárceles, mediante la cual los delincuentes suplantan a una autoridad. ¿Cómo es el gancho con el cual engañan a la gente con esa frase “Tío, tío, ayúdeme”? Esa voz de auxilio del delincuente es lo que genera el impacto en la persona, que sin darse cuenta termina dando los nombres de familiares. Por ejemplo: “Tío, aquí tengo un problema”. Y la gente sin darse cuenta le responden: ¿Mauricio? y éste les dice: “sí, tío con Mauricio, es que tengo un inconveniente”. Eso les facilita la operación y la suplantación de la autoridad, con argumentos como que atropellaron a una mujer embarazada o a un niño y que necesitan una cierta cantidad de dinero para transar a la autoridad para que no lo judicialicen. Pero en realidad esto es una burda extorsión que termina en decirle a la persona que haga la consignación a través de una empresa de giros postales.

¿Cómo se debe actuar en cualquier caso de estos?

La principal recomendación es que, en primer lugar, llamen a la Línea 165 del Gaula de la Policía Nacional; segundo, que tengan claridad de que antes de hacer algún tipo de transacción o envío de dinero consultar la situación con la persona que supuestamente le están diciendo que está en problemas. En tercer lugar, no dar ningún tipo de información, no negarlo ni afirmarlo a través de la llamada telefónica. Cuarto, no divulgar los logros financieros a través de los perfiles de WhatsApp, Instragram o Facebook, porque esto es la información de primera mano que tiene el extorsionista. Y quinto, de inmediato informar a las autoridades que estamos para recepcionar la denuncia a que haya lugar. Una última recomendación: si alguien ya ha sido víctima de este tipo de extorsión no borre ni bote la información que tiene, porque esto es material probatorio, como lo son la copia de la consignación, el nombre completo y número de documento de la persona a la cual se le hizo el giro o la consignación, el número del teléfono del cual recibe las llamadas y los mensajes de WhatsApp. Estos no se deben eliminar porque conforman el acervo probatorio al momento de ir a juicio con los delincuentes.