Carlos De los Ríos, un nombre ligado a la historia de Risaralda

En ocasiones la historia resulta algo injusta con quienes no solo la han protagonizado sino que han escrito grandes capítulos de ella. Tal es el caso de Carlos De los Ríos Barreneche, nacido en Riosucio en 1915 y fallecido Pereira en 1973, luego de un fructífero periplo durante el cual fue  líder político en Belén de Umbría, congresista por Caldas, corresponsal y columnista de varios periódicos, poeta serio y satírico, integrante de las juntas procreación de Risaralda y de la organización del nuevo departamento y gerente fundador de la Lotería del Risaralda. Lo particular es que Carlosdé, como era identificado en su dirección postal -que para la época era como el correo electrónico de hoy- apenas había cursado hasta 1o de bachillerato. Pero siendo gerente de la Lotería y en total discreción validó la educación secundaria en Bogotá y con el cartón de bachiller en la mano se proponía ingresar a la Universidad Libre a estudiar derecho, la cual era su pasión y donde se desenvolvía con propiedad. Pero la muerte frustró este proyecto. La  historia de Carlos De los Ríos ha sido recopilada en dos tomos que hacen parte de un libro familiar, de circulación restringida, financiado por su hija Belén y escrito por su hijo Ricardo De los Ríos Tobón.

¿Porqué la decisión de escribir la biografía de su padre?

Primero por la condición de hijo: fuí muy cercano a él, le tuve una inmensa admiración y como fue un hombre muy versátil, porque era una persona que solo hizo hasta 1o de bachillerato en el Instituto Universitario de Manizales en 1931 y aún así fue un político muy importante: Representante a la Cámara por Caldas, dirigente político, uno de los líderes de la independencia de Risaralda y el primer gerente de la Lotería de Risaralda. La suya fue una vida muy rica, un hombre notable y un ejemplo no solo para la familia sino para cualquier interesado en ver un caso de superación. Y, al mismo tiempo, era un muy buen literato, un gran poeta, tanto serio como humorístico, periodista y columnista de El Diario de Alfonso Jaramillo.

¿Cómo logró reunir esta cantidad de información?

Uno de niño tiene idealizado al papá y más si éste le da razones para valorarlo y hacerlo algo grande. Me propuse a muy temprana edad comenzar a guardar cosas de él, a hacerle reportajes y así fuí consolidando una cantidad inmensa de información hasta que un buen día dije: esto se merece un libro. Empecé, con mucha calma, a organizar un libro familiar, porque solo sacamos una edición de lujo con 50 ejemplares numerados, de los cuales vamos a dejar unos ejemplares para las bibliotecas públicas de Manizales, Pereira, Riosucio que fue su tierra natal y Belén de Umbría donde él se desarrolló.

¿Hablemos un poco de los primeros años de Carlosdé?

Fue hijo de Ricardo De los Ríos Cock, integrante de las grandes familias de Riosucio, pero que tuvo una vida muy probre, fue un hombre probo, romántico y un poco anticuado que nunca pudo con el dinero. Don Ricardo, que fue hasta Prefecto de la Provincia de Marmato, se radicó Belén de Umbría. Allí  mi papá vivió desde niño y se casó en 1938 con Gilma Tobón Montoya, hija de un político liberal y concejal que había vivido en Quinchía y en Pueblo Rico donde fue uno de sus colonizadores .

¿Cómo está compuesta la familia de este personaje?

En la casa fuimos ocho hijos, cinco hombres tres mujeres, de los cuales quedamos seis. Todos vinimos a dar a Pereira porque de los cinco hombres cuatro escogimos estudiar ingenierías, pero en ese momento en Manizales solo había Ingeniería Civil y acababa de fundarse la Universidad Tecnológica de Pereira, así que hubo un momento en que estábamos cuatro hermanos en la UTP. Papá aprovechó esa circunstancia y una simpatía natural que tenía por Pereira para radicarnos acá, aunque él siguió trabajando en Belén de Umbría. Allí, precisamente, lo alcanzó la campaña de la independencia del departamento, a la cual se vinculó de manera intensa.

¿Cuál fue su papel en esa gesta?

Su participación fue muy activa. Cuando comenzó la campaña en los pueblos, en 1965, en la primera votación en el Concejo de Belén de Umbría las mayorías estuvieron con Caldas y el pueblo se dividió mucho porque tenían una situación afectiva hacia Manizales por ser la capital desde 1905 y eso enfrentó a una situación real: en 1928 se abrió la carretera del Valle del Risaralda así que para ir a Manizales todo el tráfico pasaba por Pereira porque era más cómodo dado que la vía por Cauyá-Anserma-río Cauca era muy difícil. Pereira siempre fue la capital comercial del occidente, tanto que aún hoy algunos pueblos caldenses siguen negociando más con Pereira como Belácazar y Viterbo. Carlosdé, que tenía un liderazgo político fuerte en un pueblo muy conservador, lideró la campaña y se enfrentó a una parte más tradicional que quería seguir con Caldas.

¿Y finalmente Belén terminó haciendo parte de Risaralda?

En algún texto escribí un grafiti realmente histórico que hubo en una tapia blanca del sector de Taparcal, el cual apareció un día del año 1967, recién creado Risaralda, el cual decía: “Viva Caldas, no queríamos Risaralda pero nos resignamos. Que viva Risaralda”. Eso fue algo que pinta la radiografía de lo que pasó en los pueblos en esa época.

¿Carlosdé hizo parte de la junta organizadora de Risaralda?

Cuando el Presidente Carlos Lleras creó por decreto la Junta Organizadora del Departamento de Risaralda, que es distinta de la junta pro-creación, mi papá hizo parte de ella al lado de todos los líderes que integraron la campaña de independencia.

¿Cuál es el contenido de estos dos tomos?

La publicación tiene una amplia biografía de cerca de 180 a 200 páginas, muy detallada, la cual cuenta mucho de la historia de Riosucio y de Belén de Umbría, así como de la violencia política que Carlosdé vivió en toda su intensidad. Él fue de los incondicionales de Gilberto Alzate Avendaño quien siempre representó la oposición conservadora violenta. El que quiera estudiar sobre la historia política de Caldas entre 1932 y 1965, cuando ya era el Frente Nacional, este libro le puede servir. Este libro no es solo un libro familiar, sino una investigación histórica profunda y sustentada y documentada en archivos que consulté en Bogotá, Manizales, Pereira, Belén y en el Congreso de la República.

¿Y su producción literaria?

Como él fue un muy buen poeta, hay una sección de poesía seria -él fue un poeta bueno- así como una parte de poesía humorística porque fue un tomador de pelo y buen versificador. Enseguida están todos su discursos políticos, en donde hay unos terribles de esa época que incitaban a la venganza, dado que los conservadores venían de estar 16 años bajo la férula liberal. Sus discursos de plaza son un documento histórico de altísima importancia para el que quiera entender cómo eran los sentimientos políticos en ese momento. En una época fue periodista, muy amigo de César Augusto López, a cuyo lado publicó muchas columnas en periódico El Diario de la época. También desde joven había sido reportero en los pueblos hacia el año 1938 en La Patria y en La Voz de Caldas.

¿Qué papel jugó en la creación de la Lotería del Risaralda?

A los dos o tres meses después de la creación del departamento fue nombrado gerente de la Lotería del Risaralda, él partió de cero y logró mucho éxito. La Lotería del Risaralda se posicionó muy rápidamente, creó un sorteo extraordinario en Pereira para enfrentarlo al Sorteo Extraordinario de Navidad y les fue muy bien. La Lotería de Risaralda castigó muy duro a la de Manizales, porque le quitó gran parte de su mercado. También tuvo una muy buena actuación en la construcción del edificio sede de la Lotería en la plaza de Bolívar. Cuando era gobernador Luis Eduardo Ochoa Gutiérrez, dijo en un discurso que la mera creación de la Lotería del Risaralda había justificado la creación del departamento, dado que se convirtió en su principal fuente inmediata de ingresos en momentos en que se había vuelto muy largo el arreglo con Caldas de la deuda pública y de las rentas, el cual demoró como tres o cuatro años. Él estuvo seis años como gerente de la Lotería y murió cuando ejercía el cargo, después de un viaje a Santa Cecilia (Pueblo Rico) con el Gobernador Mario Jiménez Correa para la inauguración de un puente en 1973.