Docente superó barreras por amor a la ciencia

La historia de Juliana Villada es digna no solo de admiración sino de ser contada en un libro completo. La vida intenta contra ella y la joven responde cada vez con más impulso, resultados y amor.

Nacer con hidrocefalia en Colombia es grave, pero gracias al doctor Salomón Hakim y su válvula, muchos niños han encontrado la oportunidad de crecer. Para lo que nadie está preparado es para que la válvula tenga una falla crítica. Según su familia es como si su lado derecho hubiera desaparecido, debieron volverle a enseñar todo desde cero y la oscuridad que se presentó y le dijeron que era  temporal, pasó a quedarse por más tiempo hasta que se instaló definitivamente en su vida dejándole solo el 2 % de visión. Lo que el destino ignoraba era que Juliana no conocía la resignación y que decidió seguir con la vida en contra.

Villasantana

‘Charlas con el secre’ es un espacio de la Secretaría de Educación de Pereira en el que el titular de esta cartera, Carlos Jairo Bedoya, recorre las instituciones educativas para visitar a los estudiantes de último grado con algún egresado de la institución, para que les hable a los muchacho sobre la importancia de no parar en su formación profesional. Pues bien, la semana pasada la I. E. de Villasantana, recibió al secretario y a Juliana Villada, que no es del todo desconocida en ese entorno porque hizo el bachillerato allí mismo y todavía vive en la misma casa familiar cerca a la Institución. Recientemente Juliana se tituló como licenciada en Matemáticas y Física de la UTP, y explica orgullosa que es una de las tres personas en Colombia con esta condición y este título profesional.

Un mensaje de poder

Juliana, usted regresó a su colegio esta vez como un referente de éxito. ¿Qué buscaba transmitir a esos jóvenes que hoy la ven como un ejemplo? «Yo soy orgullosamente egresada de la I. E. Villasantana de la promoción 2015. El motivo de volver fue buscar acercar la ciencia a los estudiantes y sobre todo a otras personas en condición de discapacidad visual, auditiva o motriz, y motivar a los chicos para que quieran profesionalizarse. Les cuento mi historia porque considero que han existido muchos factores de personas que, dentro de sus temores, me decían que yo no iba a ser capaz o no podría estar en el lugar que me encuentro hoy. A ciertas edades es muy fácil recibir esas palabras y quedarse sin intentarlo, lo que quiero que sepan es que a pesar de que nos digan que no tenemos nada a favor, si ellos tienen claro lo que quieren, lo pueden lograr. Mi objetivo es que cumplan sueños, tal como yo que me gradué de la licenciatura el pasado 17 de diciembre».

La crisis y el sistema Braille

Su vida cambió radicalmente en plena adolescencia. ¿Cómo fue ese proceso de adaptarse a un mundo sin imágenes claras y, aun así, decidir que se graduaría de algo tan visual como los números y las fórmulas? «Tenía la válvula implantada desde los dos meses de nacida, cuando tenía 14 años la válvula se rompió, no encontraron la falla a tiempo y la cambiaron tarde, ahí perdí la visión, solo conservo un residuo visual. Adaptarme al mundo del Braille fue muy complejo porque inicialmente el doctor me dijo que sería algo de pocos días, entonces yo tenía ese rechazo porque sentía que no lo iba a necesitar. Cuando decidí estudiar Matemáticas y Física, tuve que empezar de cero a buscar metodologías, porque en Colombia el apoyo es muy poco dentro de la misma comunidad para estas áreas específicas”.

No detenerse

Su labor trasciende las aulas, va desde la creación de semilleros de investigación inclusiva hasta la escritura manual de libros de física en Braille. “Estoy escribiendo un libro de Mecánica Clásica prácticamente de forma artesanal, es un proceso de un año y medio en el cual he tenido que hacer todo con un punzón y una regleta, como se hacía antiguamente, estamos en proceso de conseguir una que pueda hacerlo. Mis apuntes de la universidad los escribía inicialmente en tinta y luego los pasaba a Braille, de ahí nació la iniciativa de crear el libro de Física, porque el material que existe actualmente en las universidades solo sirve para aprender a sumar y no tiene sentido para una carrera profesional. Con el doctor José Andrés Chávez y el doctor Walter Serna creamos el semillero ‘Ondas Inclusivas’, conformado por 25 docentes, cinco de ellos con discapacidades auditivas y visuales para que cualquier persona que quiera iniciar estas carreras tengan contenido de calidad para afianzar sus conocimientos».

El motor de la empatía

Detrás de la docente y la investigadora, hay una madre, ¿cómo vive su hijo este proceso de aprendizaje y superación constante? «él tiene 5 años y ha sido una motivación inmensa. He tenido la suerte de que nació con empatía natural, él me describe todo por donde vamos, las calles y los espacios en la casa. Lo llevo a la Universidad para que se motive y recientemente me dijo algo que me conmovió: ‘Mamá, yo también quiero estudiar Matemáticas como tú’. Él ve que sigo estudiando mi especialización en Enseñanza de la Física y entiende que el esfuerzo vale la pena».

«A pesar de que nos digan que no tenemos nada a favor, si las personas tienen claro lo que quieren hacer, lo pueden lograr».

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