Los bancos le han dado la espalda a los empresarios para superar la actual crisis

Un duro cuestionamiento a la actitud que asumió el sector bancario con los empesarios en la actual crisis social y económica desatada por la pandemia del Coronavirus, hizo el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pereira, Jorge Iván Ramírez Cadavid. Indicó que a muchos de ellos, que durante 10 o 20 años han sido clientes muy cumplidos, no solo les negaron el acceso a créditos para capital de trabajo o para el pago de las nóminas, sino que también les recortaron los cupos disponibles. En diálogo con EL DIARIO Ramírez Cadavid analizó la situación que ha vivido la economía regional en estos tiempos de cuarentena obligatoria.

¿Cuál ha sido el impacto en la economía local?

Desde la Cámara de Comercio hemos encontramos una situación muy preocupante. Hay una situación bastante fuerte por cuanto el 51% de los empresarios no están vendiendo en este momento lo que genera una grave afectación en la caja y en la liquidez de las empresas. Muchas de ellas, sino la gran mayoría, se quiebran producto de problemas de flujo de caja y de liquidez. Además el 64 % de las empresas no están operando lo que es una situación bastante grave y eso afecta, obviamente, los términos de empleo.

¿Qué ha pasado con las empresas locales en este período?

Un 18% de las empresas han enviado a sus trabajadores a vacaciones, el 9%  a licencias no remuneradas y un 11%, y aquí es donde empieza el tema a ser complejo, han empezado a despedir a sus trabajadores. A esta situación no es ajena siquiera a la Cámara de Comercio de Pereira ni a los demás gremios y entre más tiempo dure el aislamiento obligatorio, habrá mayor afectación. Hoy en Estados Unidos las noticias daban cuenta de 33 millones de desempleados.

¿A hoy cuántas se han liquidado?

El nivel de liquidación y de cancelación de matrículas, producto de las medidas de confinamiento, ha sido muy bajo. Pero seguramente una vez se reestablezca la libre circulación vamos a tener un volumen grande de cancelaciones. Hoy ya estamos viendo en algunos sectores de la ciudad, como el centro y la avenida Circunvalar, locales comerciales cerrados producto de esto. Entre ellos muchas peluquerías, gimnasios, restaurantes, agencias de viajes y todas esas actividades que van a estar muy restringidas hasta el próximo año.

¿Es posible establecer cuántos empleos se han perdido?

Los empresarios y, en general, todas las actividades están aguantando a que las medidas de aislamiento se levanten y pueda haber un rebote de la economía que permita mantener los empleos. Pero en este momento no hay un estudio sobre la afectación ni ha salido la encuesta del Dane, pero si se tiene en cuenta la ocupación que el Dane suma como empleo y que corresponde a los informales, se puede decir que la afectación en el Área Metropolitana es muy grande. No hay olvidar que los informales, al otro día del aislamiento, se quedaron sin empleo y que 11% de los empresarios han empezado a despedir empleados. Si en Risaralda tenemos 27.000 empresas eso indica que el número de desempleados va a aumentar en un dato importante en los próximos días.

¿En su opinión, cuál será el nivel de afectación de las empresas?

En este primer momento de la emergencia el nivel de la afectación, que es muy alto, es de 13.700 empresas. En el segundo momento, que vendrá una vez se levanten las medidas, la afectación será de 6.964 empresas. Eso reduce ya en el tercer momento que es a partir del segundo trimestre del año y el próximo año, cuando tendremos una afectación entre alta y muy alta de cerca de 10.000 empresas. A largo plazo, se van a ver afectados en el Área Metropolitana cerca de 79.000 empleos que van a estar en riesgo. Para el volumen de empleos que de alrededor de 295.000, es una tasa muy importante.

¿Qué alternativas existen para iniciar esa recuperación?

Hay que pasar a la acción. Ese es el llamado que hago a la Alcaldía de Pereira para empezar a mover nuestras instituciones, las que nos ayudaron a salir de la crisis del 2008-2009 que tuvo que ver con la Agencia de Inversiones de Pereira y el Convention Bureau, hay que cambiar las estrategias, empezar a vender a Risaralda como un destino de eventos, reinventar el centro de convenciones y establecer medidas para proponerle a la ciudad formas distintas. Esta situación nos va a cambiar y tenemos que adecuarnos a la nueva realidad.

¿Qué acciones ha puesto en marcha la Cámara de Comercio?

Desde hace15 días conformamos un de bloque de asesoría para los empresarios en materia tributaria, fiscal, financiera, laboral y comercial, también en el campo del registro ayudándoles adelantar los trámites virtuales. También en el acceso al crédito, sobre todo en las convocatorias del gobierno nacional a través de Bancoldex y el Fondo Nacional de Garantías, así como las convocatorias locales de la Alcaldía de Pereira para el acceso a cartera y a microcréditos. Hemos  impactado cerca de 2200 empresarios y hemos hecho una labor muy importante de capacitación alrededor del tema de la crisis con 4200 empresarios mediante foros, conversatorios, formaciones en los temas transversales a la economía.

¿La propia Cámara de Comercio también se ha visto afectada?

A la fecha no hemos recibido cerca de $7.000 millones que ya debieron haber entrado a la entidad y eso nos ha obligado a hacer lo que están haciendo todos en cuanto a vacaciones, licencias, porque también tenemos que preservar el grueso de nuestros 120 empleos. En el caso del Centro de Convenciones, que está dispuesto como una clínica de primer nivel, no permite que tengamos ingresos y tampoco el Área Cultural. Todos estamos pasando por esta situación, pero desde la Cámara tenemos un equipo de más de 40 personas dedicadas solo a ayudar. Apoyamos a los empresarios a formular más de 40 proyectos y tenemos otros 150 empresarios más listos para que, en compañia de 50 formuladores de proyectos que se sumaron a est estrategia , les ayuden a elaborar proyectos para iNNpulsa, Fondo Emprender, Colombia Productiva, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Fontur y todas las organizaciones del estado para que puedan acceder a capital semilla o de trabajo o para pago de la nómina.

¿Usted, en general es optimista frente al futuro?

Estoy convencido que lo vamos a superar, que nos vamos a ajustar a la realidad y que lo vamos a hacer más temprano de lo que todos nos imaginamos. Pero hay una cosa muy importante que hace de esta crisis algo muy diferente a la crisis de desempleo que generó con el terremoto de 1999 y es que aquí no tenemos que reconstruir desde los cimientos ni la infraestructura ni los servicios públicos. Tenemos una maquinaria y una clase empresarial lista para trabajar la cual necesita poder prender esas máquinas para seguir generando empleo y riqueza y que los clientes puedan salir a consumir y comprar. Tenemos que seguir viendo a los empresarios no como la vaca lechera a la que todos ordeñamos sino como aquellos grandes jalonadores del desarrollo económico y que son actores importantes de la vida social y económica.

¿Como califica la actitud que han asumido los bancos?

Soy optimista pero pienso que los bancos están equivocados en la forma como han mirado la crisis y la manera como han tratado a los empresarios, porque esta era una buena oportunidad para haberlos apoyado, acompañado, ayudado con los créditos y haber impedido que se despidiera  a la gente ante la falta de flujo de caja. Reitero el llamado a los bancos porque creo que aún están a tiempo de tomar decisiones y de acompañar a los empresarios en esta crisis.

¿Sobre todo porque en el pasado los colombianos han acudido a salvar a los bancos?

En Colombia se creó el impuesto del 2 por mil, que luego se volvió permanente y subió al 4 por mil, para salvar a los bancos cuando la crisis del UPAC, los rescatamos y fuimos todos los colombianos los que pusimos la plata. Lo mismo pasó con la crisis financiera del 2009, ahora los ciudadanos y los empresarios esperan que los bancos retribuyan parte de esas grandes utilidades que han tenido en los últimos diez años. Sin embargo los bancos, de manera descarada y sin titubear, les han negado el acceso a los créditos o les han reducido los cupos de crédito.

«En esta crisis un 11% de las empresas de la región han empezado a despedir a sus trabajadores”