El largometraje documental, Un lugar de libertad es dirigido por Diego Espinosa, se estrenó recientemente y muestra la cotidianidad de siete habitantes de Pereira. A este documental se refiere John Harold Giraldo Herrera.
Por: John Harold Giraldo Herrera
Hay muchos lugares de y para la libertad, pocos se manifiestan de manera abierta,es el caso de Pereira. Sin igual, y con el Bolívar desnudo como una de las insignias, así como el empuje y determinación de las mujeres, la fuerza de unas gentes que impiden doblegarse ante cualquier situación, como por las que ahora, de un terremoto que sacudió todas sus estructuras, la comunidad en Pereira sigue al recio empuje de los titanes. Pereira, además de lugar de tránsito, incubó unos estilos de vida, donde superan cualquier indiferencia y los pone en una existencia, que si bien no es plena ni digna, se manifiesta por serlo.
¿Y quiénes son los titanes? Los que día a día no declinan, los que aman la vida, los que encuentran en la diversidad la capacidad de todo tejido cultural, las que alientan el amor y trabajan sin descanso para sí mismas y sus familias, los que empuñan con estigmas su condición de ser, las que luchan sin cesar para que el goce sea lo natural, en fin, en Pereira, tierra no sólo de café, hay muchas historias por contar, unas ya establecidas en la literatura, o en la creación de escultores, o en canciones y poemas. En el cine, no hay mucho, pero poco a poco se edifica con el séptimo arte un paisaje de imágenes y sonidos. Es el caso de Nido de cóndores, un enigma, al ser la primera película desde la década de los 20 y que se perdió o la botaron como dijo el crítico Germán Ossa, y tenían que pasar noventa años para que luego otra película se manifestara.
Diego Hernando Restrepo del Teatro Taller Creativo y Lúdico batalló y consiguió lo inesperado, una nueva producción que se estrenara en el 2016 y de la mano de Gloria Nancy Monsalve, lograran un nuevo hito para el cine en Pereira.
Los asombrosos días de Guillermino, esta vez sin estigmas y con el único misterio de un niño que extravió su billete de un mandado que debía hacer y por tanto fue castigado para ir a una finca donde el tío Libardo.
Luego han pasado ya varias películas, tampoco tantas, y aparece otro nombre sobresaliente que marca una trayectoria magnífica: unas cinco películas sobre y en la ciudad, Lluvia, Ficciones sin futuro y ahora Un lugar de libertad y en rodaje y en ideas muchas más.
No hay mucha industria del cine en Pereira, lo que sí mucho potencial. Una tradición de cineclubismo muy significativa que todavía continúa y hoy anda de juntanzas, proyectando en las calles, barrios, y plazas. Un encuentro de críticos de cine, que reúne a nivel nacional e internacional analistas y personas de medios que se dedican al oficio.
Y ahora ya hay qué mostrar desde películas para la pantalla grande. Un lugar de libertad, cuenta siete historias.
A manera de coral y con la visión de Diego su director, logramos que lo multicolor y diverso de la ciudad fuera retratado, en un líder comunal, Sinaí Giraldo (quien nos acompaña desde otra dimensión) que dignificó el tener casa; un trans que resiste y se empodera para que a él-ella-elle, Liar Johana Guerra, y a la comunidad LGTBIQ la traten como seres humanos; una defensora -Daniela Salazar- de las semillas nativas y de una vida de amor por la tierra, Guillermo Castaño un simbólico líder de lo campesino y ancestral que define a la libertad en Pereira como crisol; un reportero Jhonwi Hurtado quien narra a su vez las emotivas conquistas de las Auri-Rojas y mientras ese gancho sucede se abren las demás circunstancias, paralelo se encuentra Danny Ledesma quien con su música del despecho -señal de estas tierras- sitúa lo que es hacerse camino en medio de dificultades y competencias.
De fondo y en todo el recorrido, Pereira, como la protagonista y antagonista esencial.
El cine se amplía, las siete historias se multiplican, crecen, se siguen gestando.
Hicimos el estreno en el barrio Sinaí 2, uno de los fundados por Sinaí y muy cerca de la casa de Danny; al tiempo debajo del cable de Megabus en el parque Olaya Herrera, se dispuso para que en medio del ir y venir, los espectadores pudieran apreciar la película. Vendrán más historias libérrimas, Pereira, no colapsa, aunque se encuentre fracturado su existencia por el terremoto.
El cine se abre paso para también ser libre de expresarse.
“No hay mucha industria del cine en Pereira, lo que sí mucho potencial”, afirma John Harold Giraldo Herrera.


