El pincel de Pereira desafía los clichés del arte urbano en las manos de Federico Gómez Maya, conocido en el circuito artístico internacional como Fred Lock, quien es un muralista de escuela que ha sabido llevar la identidad latina a latitudes tan diversas como Estambul, Chicago, Dubái y, actualmente, Malta.
Fred define su estilo como urbano pero ejecutado con la rigurosidad de la brocha y el pincel, Lock se aleja del graffiti tradicional para construir un lenguaje propio que cuestiona el rol del arte en el espacio público. El artista pereirano reflexiona sobre el ‘secuestro’ del imaginario local por parte de la propaganda gubernamental, los retos técnicos de pintar bajo el sol del desierto y su persistente conexión con la memoria cultural de su ciudad natal.
De los ‘Dreadlocks al Lock’
Federico, su nombre artístico suena con fuerza en ciudades globales, ¿cómo nace esta identidad y qué tanto de esa seguridad o ‘candado’ (Lock) hay en su oficio? “Mi nombre nace de una combinación muy natural. Soy Federico, de ahí el Fred, y desde los 17 años llevo dreadlocks. Un día, en una fiesta, alguien me llamó Fred lock y me encantó la sonoridad, pero con el tiempo, el ‘Lock’ adquirió un significado de disciplina y compromiso; es como un candado que aprieta y no suelta mi labor. Aunque mi lenguaje es puramente urbano, soy un pintor de pinceles y brochas, no de aerosoles. El nombre asienta esa conexión entre mis raíces y mi oficio actual”.
El reto de Dubái
Usted dejó huella en Estambul con ‘The Wave’ y en Chicago con ‘Natural Connection’, pero hablemos de su reciente intervención geométrica en Dubái, debía pintar colores vivos donde el sol los apaga. ¿Cuál fue el mayor reto en una cultura tan distinta? “En Dubái, el desafío fue logístico y climático. Uso acrílicos por la variación tonal, pero las figuras eran tan grandes que busqué vinilos de casa. Sin embargo, en Dubái no se manejan colores vivos porque el verano es tan fuerte que los apaga rápidamente, tuve que recorrer unas 20 tiendas para encontrar los tonos que quería. Al final, lo que une mis obras en Turquía o Estados Unidos es la identidad latina, la gente en Londres, por ejemplo, reconocía mi origen solo por cómo aplico y combino los colores”.

Contra la ‘propaganda de pajaritos’
El arte siempre ha cuestionado la sociedad y usted ha sido crítico con el arte público actual, especialmente en ciudades como Pereira. ¿Por qué siente que se está limitando el imaginario de los artistas locales? “Me parece que en Pereira y muchas partes de Colombia el presupuesto público se limita a pintar pajaritos, rostros de indígenas y abuelitos. Eso no es necesariamente arte, es propaganda del gobierno local para tener la ciudad bonita, pero sin un mensaje que cuestiona. El arte no es solo para embellecer, por eso, aunque hago encargos, me esfuerzo por mantener mis obras personales donde nadie me patrocina ni me dice qué pintar, es la única forma de mantener mi lenguaje a flor de piel”.
Pereira en la memoria
Muchos recuerdan sus intervenciones en la Avenida Belalcázar o la Plazoleta de Ciudad Victoria. ¿Cómo ve hoy su legado en la ciudad y la reciente colaboración con Alan González? “Sobre el libro Máquina Triste, la ilustración que aparece es un dibujo que Alan vio en mi libro ‘Después de la perla’ (2015) y del cual se enamoró. Aunque estoy lejos, sigo conectado con la ciudad, de hecho, casi viajo el año pasado a pintar un muro, pero se canceló porque el cliente quería —nuevamente— que le pintara pajaritos”.
Presente en Malta
Actualmente se encuentra en el mediterráneo europeo trabajando en varios frentes. ¿Qué está pintando hoy en la isla de Malta? “Estoy en un proyecto largo pintando el piso de un night club en un rooftop, un proceso por etapas que requiere mucho tiempo de secado. También estoy haciendo cosas comerciales para restaurantes, pero recientemente terminé un mural personal que es un homenaje a la cultura maltesa. Busco una simbiosis entre mi origen colombiano y la cultura local para ayudar a integrarnos, ya que aquí hay una comunidad de colombianos muy grande”.

Trayectoria Global
Estambul (2021): The Wave, una reinterpretación de la ola de Hokusai para un marinero local.
Chicago (2024): Natural Connection, un encargo que explora la estética latinoamericana.
Dubái (2026): Sunset in Al Quoz, mural de gran formato con desafíos cromáticos por el clima desértico.
Pereira: Creador del mural de la Plazoleta Victoria (homenaje al bambuco).
«El arte no es solo para embellecer, sino también para cuestionar… sigo desarrollando mi propio lenguaje para mostrarlo al mundo».


