Hoy, en el día de la institución del sacerdocio y la eucaristía, la Semana Santa de los pereiranos rica en simbología, elegancia y tradición, celebra la historia de una imagen y su urna.
A través de las voces del padre Aníbal Hurtado, experto en historia eclesiástica y del regidor de mayores Camel Antonio Díaz, más el aporte de uno de los miembros de la familia que que la ha custodiado, se reconstruye el trasegar de esta pieza que marcó el inicio de las celebraciones como se conocen en el presente.
Desde la visión del primer obispo de esta Diócesis y pasando por las manos de un ebanista centenario, el Santo Sepulcro no es solo un objeto religioso, sino un símbolo de la identidad pereirana.

Entre monseñor y don Antonio
La historia formal se remonta a la llegada de Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo, quien se posesionó en 1953. “Con el firme propósito de darle pomposidad y orden a la Semana Santa, que hasta el momento se celebraba muy masivamente y apoyado por los padres claretianos, quienes aportaron el ‘buen gusto’ de la tradición española, el señor obispo trajo de Sevilla la imagen del Cristo, pero no había sepulcro”, explica el padre.
Así la magnífica urna es una obra de sello local. “Fue tallada por don Antonio Rueda Machado, un humilde y talentoso ebanista que tenía su taller por la calle 21″, relata el padre Aníbal, y destaca que la madera es tan fina (posiblemente comino), “Nunca ha necesitado reparaciones por plagas o deterioro. Hay un dato especial, en el año 2007, la Catedral trajo a don Antonio desde Nueva York, a sus 107 años de edad, para condecorarlo con la medalla Nuestra Señora de la Pobreza frente a su propia obra”, cuenta el sacerdote conmovido por la emoción. Y hay más, revela que también ese año se estrenó la Guardia romana y el Seminario Menor, “fue una celebración muy pomposa”.

Del anonimato a la Cripta
Durante décadas, el Santo Sepulcro permanecía guardado y solo salía a la luz durante los días santos. “No fue sino hasta la reconstrucción de la Catedral, tras el terremoto, que se decidió darle un lugar permanente de exhibición. A partir del año 2006, se abrió el espacio que hoy conocemos en Nuestra Señora de la Pobreza, donde el cofre está salvaguardado por vidrios pero a la vista de todos los fieles”.
Su ubicación no es aleatoria, la imagen se encuentra a la entrada de la cripta, creando un tránsito simbólico para el creyente, como explica el padre Aníbal, “el sepulcro custodia la entrada, después el recorrido finaliza con la imagen del Señor Resucitado que se encuentra dentro de la cripta, conectando los dos momentos más significativos de la fe cristiana”.
Una Semana Santa de ayer y hoy
El regidor de mayores rememora que “La Semana Santa se estableció una década antes con el padre Vicente Conde y Peirot, claretiano de origen catalán, pero con separación de imágenes fue desde los tiempos de monseñor Baltasar, porque el cuidado de las mismas se entregó a algunas familias, lo que marcó un antes y un después en la sobriedad y belleza de los ‘pasos’ sagrados. El Santo Sepulcro resume la historia de ese dolor, del lamento y de la humillación de Jesús de Nazaret, que recorre las calles de la ciudad. Hoy, la invitación de los custodios de esta historia es a no ver las procesiones solamente como un espectáculo, sino como un momento de reconciliación y de acercamiento a estos símbolos que, como el Cristo en su urna, son el legado vivo de quienes construyeron la fe en Pereira”.

Generaciones de custodia
Si hay un apellido ligado a esta imagen es el de la familia Giraldo. De eso sabe muy bien el regidor. “Ellos fueron elegidos porque siempre mantuvieron su presencia con donaciones y desde hace más de medio siglo, esta estirpe ha cargado con la responsabilidad y el honor de custodiar, vestir y preparar el Sepulcro para las procesiones, han pasado tres generaciones entre hijos, primos y sobrinos dedicados a esta tarea”.
Hoy en la noche tiene lugar la procesión más elegante de la ciudad, “los Giraldo no escatiman en recursos: los elementos para vestir la imagen son materiales exquisitos traídos de Europa y sus arreglos florales son siempre espectaculares. Es la primera imagen que está lista y está presta”, asegura don Camel.
“Antiguamente, el paso era custodiado por los ‘Caballeros del Santo Sepulcro’, señores de la sociedad pereirana que le hacían guardia vestidos de frac, una tradición que con el tiempo fue reemplazada por la Guardia Romana”.
Los Giraldo
Esta familia ha tenido bajo su cariño y responsabilidad el Santo Sepulcro. Daniel Giraldo, uno de sus miembros, expresó: “Mi abuelo y sus hermanos donaron, inclusive desde 1941, más adelante les costó $13.000 el montaje de este sepulcro tan bonito, así como lo ven. Todos, hasta nuestros hijos, desde un mes antes revisamos que la madera del anda esté en perfectas condiciones para cargarlo, vamos en función de llevar el legado de mi abuelo sobre los hombros y aquí estamos”.

«Es una imagen de una exquisitez, una talla hermosísima en un féretro también hermosísimo, que ha recorrido por más de 70 años las calles de Pereira dándonos historia».


