Jaime Bedoya
Columnista

Doble Moral.

 

*El régimen de Nicolás Maduro es una cloaca despreciable que desafortunadamente comenzó con Chávez, un militar golpista que parecía democrático, hijo bastardo del modelo bipartidista-adecos y copeyanos-, versión venezolana de nuestro corrupto y excluyente binomio-conservador-liberal. Creíamos que el zorro comandante no dejaría perder semejante oportunidad para liderar el progreso y desarrollo con justicia social, tantas veces aplazado para los pueblos americanos. Pero ya vimos lo que pasó: Primero hizo aprobar una ley antidemocrática que permitía la reelección indefinida sólo para el presidente de la república. Yo, que tuve simpatía inicial por el experimento pensé, hasta aquí llegó la democracia en el Bravo Pueblo y decepcionado, retiré cualquier afecto por el proyecto. Para colmo de males, se enferma y señala como sucesor a ese pobre venido a más, que gusta de vestirse de militar y trata a la oposición como una horda de bandidos que atentan contra la democracia y la libertad. Igualito al que en Colombia sostenía que no había un conflicto social sino un complot terrorista contra la democracia. Dicen que los extremos se juntan, ¿no? Que esa dictadura se caiga es lo que necesita el pueblo de Venezuela y deseamos todos los demócratas del mundo, no cabe la menor duda.

 

Pero, me pregunto, dónde estaban Trump, Pompeo y todos sus secuaces cuando las dictaduras de derecha violaban sin misericordia, los derechos humanos de los pueblos latinoamericanos, de sur a norte y de oriente a occidente, todas amamantadas, prohijadas y defendidas por los que ahora se proclaman adalides de la libertad, con excepción del gran Jimy Carter, que las soltó de la mano, se fueron al abismo y hoy muchos de sus protagonistas pagan cadena perpetua o están pedidos por la Corte de Roma.

 

Ya en lo doméstico, interrogo también, ¿dónde y qué hacían los poderosos que se duelen y con toda razón, por la querida Venezuela, cuando el despótico y narcótico régimen Turbayista, con muchos militares de alta graduación, violaban sin escrúpulo la dignidad humana y avalaba la corrupción pero en su justa medida? Eso se llama doble moral.

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