Viene el super niño

FABIÁN HENAO OCAMPO

Lo advirtió el Ideam, El Ministerio del Medio Ambiente y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres; No estamos ante un evento cualquiera; Los meteorólogos han encendido las alarmas al advertir que se avecina una temporada de calor con una intensidad que no se registraba desde hace dos siglos; El Super niño,  este fenómeno extremo alcanzará su punto más crítico durante los meses de septiembre y octubre, trayendo consigo olas de calor sofocantes, sequías prolongadas e incendios forestales. La atmósfera nos está enviando un mensaje contundente y el tiempo para ignorarlo se está agotando.

Ante un panorama tan severo, la inacción no es una opción. Es imperativo y urgente que las autoridades locales comiencen a desplegar planes de contingencia robustos e inmediatos. No se trata de reaccionar cuando el fuego ya esté consumiendo los bosques o cuando los grifos de las casas dejen de gotear; la verdadera gestión del riesgo radica en la preparación. Los comités de emergencia, los hospitales y los sistemas de suministro de agua deben blindarse desde ahora para mitigar el impacto de lo que se avecina: el Superniño.

Hace un año, durante el verano en Barcelona, viví en carne propia lo que significa el rigor climático. Algunos domingos de junio fueron literalmente insoportables; los incendios forestales y las emergencias estuvieron al orden del día. Allí, temperaturas que rondaban los 28 grados se convertían, por cuenta de la humedad, en una asfixiante sensación térmica de más de 33 grados, transformando el entorno en un auténtico horno, en el día o en la noche. Con el Superniño, el escenario es aún más alarmante,  podríamos estar llegando a los 40 °C  y esto complicaría mucho las cosas. 

El fenómeno del Niño es complicado, pero en esta oportunidad el riesgo es más grande. Lo que viene marchando hacia nosotros no es algo común y corriente; viene el «Superniño», un monstruo climático potenciado que pondrá a prueba nuestra capacidad de adaptación, nuestra respuesta a las emergencias y sobre todo nuestra voluntad para proteger la vida ahorrando agua y preservando nuestros recursos.

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