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sábado, mayo 18, 2024

Vapeadores y pan

Es tendencia

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Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez

Columnista

Una mañana mientras entraba a una panadería de mi barrio, observé cómo un grupo de jóvenes que por su indumentaria, parecía que venían de hacer ejercicio físico, se acercaban al mostrador para comprar su desayuno que consistía en pan, y una bebida refrescante. Observé que de sus puños salía un tubo blanco o de colores que al llevarlo rápidamente a su boca inhalaban y luego exhalaban humo, eran los ya muy comerciales vapeadores; los jóvenes no  pasaban de 19 años, adolescentes en plena etapa de formación física, mental y espiritual.  Atendían a la vez el celular, el pan, el refresco y por supuesto el vapeador. Uno de ellos increpó a otro “el mío es de Peach ice”, el otro le contesto “ese es para niñas, el mío es para varones es de coicktail”. Ahí entendí que estos inhaladores de humo -que dicen son inofensivos- vienen de sabores, colores y diseños, los hay además de los ya mencionados de “Grape Paradise”, “Ice Mango”, “Cool Mint”; y vayamos a saber qué sabores más. 

El vaper es un contenedor de humo, al cual se le puede introducir nicotina, una especie de “tubo hirviendo”, que por más recomendado para dejar de fumar o calmar la ansiedad de los fumadores compulsivos, está trayendo un muy grave problema en la población adolescente y juvenil de nuestro entorno. El Vaper -nombre científico-, contiene Propilenglicol, un líquido a base de glicerina vegetal, que junto con aromatizantes y otros productos químicos -que incluye muchas veces trazos de metales-, resulta altamente dañino para quienes los  consumen. Toda una escuela para graduarse de fumadores activos.

Los vapeadores los encuentran los jóvenes al alcance de la mano, con venta libre y sin  ninguna restricción, están en cadenas de importantes almacenes, tiendas de barrio y hasta en las calles y semáforos los ofrecen. Ninguna prohibición, ningún seguimiento, ninguna atención de parte de las autoridades sanitarias y legales de nuestra ciudad. Podría decir sin ninguna equivocación, que los vaper existen por montones en escuelas, colegios y universidades.

Nada que inhalemos por nuestra boca y que represente humo “nicotinado” puede ser bueno para la salud, aunque los honorables Representantes y Senadores de nuestro país lo quieran hacer ver de esa manera, en la ya casi ley para consumir cannabis recreativo respetando según ellos, el libre desarrollo de la personalidad. En manos de quién estamos. La ciencia misma nos repite con insistencia que introducir nicotina en el cuerpo u otras sustancias opioides, pueden hacer lento el desarrollo cerebral en los adolescentes, afecta su memoria, la concentración, el aprendizaje, el auto-control, la atención y el estado de ánimo. 

Mientras tanto en la panadería de mi barrio no saben los adolescentes a qué atender mejor, si al celular, si a sus amigos, si al refresco, si al pan, o a su vaper, seguramente que a éste último, pues parece que los alimenta más que el bendecido pan.

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