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miércoles, abril 24, 2024

Una presidenta feminista

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Iván Tabares Marín
Columnista
Una Convención feminista reunida en Honda, Tolima, y orientada por la Alianza Verde acaba de lanzar una candidata a la presidencia de la República con el propósito de enfrentar a Gustavo Petro y Sergio Fajardo, en una estrategia ficticia que genera todo tipo de dudas y suspicacias. Las mujeres no representan en el Congreso o en las otras ramas del poder público exclusivamente el sexo femenino, y eso mismo vale para los hombres. Ellas no actúan en el gobierno solo como mujeres, sino que defienden determinados intereses de clase, económicos, gremiales, familiares, partidistas e ideológicos como los caballeros.

Para conocer a quién representa la Convención Feminista debemos preguntarnos por el origen de los miles de millones de pesos que valdría una campaña presidencial si realmente fuera una aspiración seria y no un montaje. Como se trata de un movimiento de izquierda que ya impuso sin consulta una candidata Verde, podemos suponer que cuentan con el apoyo financiero de las guerrillas, el Movimiento Bolivariano de Venezuela, las multinacionales del aborto o de las organizaciones internacionales que buscan legalizar la pedofilia.

El único interés de la Convención de Honda puede ser aprovechar la exitosa estrategia utilizada en las últimas elecciones regionales por el partido de la inmadura Claudia López: tres alcaldías de capitales con su único aval, más otras tres y cuatro gobernaciones en coalición. Su programa se basó, como el de todos los partidos de izquierda, en el discurso vacío de la decencia con programas aceptables para todos y presentados de una manera parcial, seductora o engañosa.

Dicen defender los derechos de las mujeres, pero no cuentan que la izquierda internacional introdujo en nuestra Constitución Nacional el enfoque de género para legalizar el incesto, la pedofilia y el aborto. Dicen proteger el medio ambiente; pero callan que las consultas promovidas por ellos en varios municipios solo afectaron contratos mineros legales y que su oposición a la aspersión aérea con glifosato facilita los cultivos ilícitos. Defienden el Acuerdo de paz porque les dio multimillonarios contratos, nuevas curules para los exguerrilleros que siempre votan con la izquierda y porque ese Acuerdo es nuestra nueva Constitución redactada por las FARC.

La izquierda se limita en el Congreso a devengar altísimos salarios, a oponerse a cualquier proyecto del gobierno y a montar inútiles debates contra los ministros para impresionar a sus seguidores; pero nunca presenta una reforma seria para mejorar la Ley 100 que tanto critican; nunca, una reforma tributaria, pensional, laboral o de la justicia porque su objetivo único es el poder.

Es lógico suponer que la candidatura feminista a la presidencia de la República es apenas un espectáculo mediático sin financiación para buscar ventajas en el próximo debate electoral y arrastrar el electorado femenino mal informado a la candidatura única varonil de la izquierda. El feminismo radical de izquierda es cínico y no representa a las mujeres heterosexuales; solo a una minoría marxista de lesbianas y mujeres transgénero.

Para estar informado

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