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jueves, febrero 22, 2024

Un nuevo orden social

Es tendencia

UTOPIAS

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Iván Tabares Marín

Columnista

Solo existe una forma de crear una organización social, ya se trate de una nueva forma de religión o de gobierno. Es necesario poner de acuerdo un amplio número de personas sobre un mito que las motive a colaborar. Así se formaron las religiones judía y cristiana como también la democracia.

Las funciones de ese mito son: servir de centro a una doctrina o estructura mental que permita interpretar la realidad y la historia de la sociedad; dar sentido a la vida de los asociados y determinar el fundamento del poder. Veamos cómo se cumplen estas funciones en el judaísmo, el cristianismo y la democracia capitalista.

Después de que parte del pueblo de Israel regresó del exilio en Babilonia y Persia y construyó las murallas de la nueva Jerusalén en el año 450 a. C., empezaron a llegar los sacerdotes de Yahvé con un libro nuevo, la Torá, los primeros cinco libros de nuestro Antiguo Testamento, en los que se contaba el mito de la alianza que Yahvé había acordado con los patriarcas de su pueblo elegido.

No había en Jerusalén sacerdotes de otros dioses como antes del exilio. La alianza establecía que Yahvé, el único Dios, les daría esas tierras a cambio de que lo adoraran solo a Él. Necesitaban una tierra donde vivir y era eso lo que ofrecían los sacerdotes en la nueva sociedad gobernada por ellos. El poder de los sacerdotes se fundamentaba en un mito contenido en un texto.

Fue exactamente lo que sucedió con el cristianismo. Pablo o Saulo de Tarso y los primeros líderes crearon el mito de Jesús de Nazaret como expresión de una nueva alianza con Dios. El Padre había enviado a su Hijo para que muriera en una cruz por nuestros pecados y nos garantizara una nueva tierra, pero no en este mundo, sino después de la muerte y, claro, los sacerdotes católicos tomaron el poder después de varios siglos de luchas entre distintas corrientes cristianas.

La iglesia católica pudo conservar su poder en Europa hasta el siglo XVI. El gran logro del monje católico Martín Lutero fue poner las bases del mito fundacional del protestantismo y la democracia: el sujeto o la persona humana libre. Como la salvación y la gracia de Dios son personales, sin el clero como intermediario, el protestantismo se impuso en Europa. En los siguientes tres siglos, el mito del sujeto libre sirvió a la implantación de la democracia capitalista.

No se puede fundar una nueva patria colombiana sin un mito en el que todos estemos de acuerdo y, menos, si quienes tomen el poder desprecian a la mitad de los ciudadanos. En Chile y Perú el poder fue tomado por la izquierda que logró engañar a distintos grupos con intereses opuestos representados en la primera línea. Ya vemos los resultados caóticos. Los comunistas fracasaron en el siglo pasado porque no entendieron este proceso y volverán a fracasar.

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