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jueves, febrero 22, 2024

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Alexánder Ríos Arboleda

Columnista

Los avezados en interpretar las propuestas políticas de cuanto candidato político aparecen en elecciones, han catalogado a quienes anuncian puentes en donde no hay ríos, como claros especímenes del populismo.

Ahora que estamos en plena campaña para reemplazar al presidente Iván Duque, los ocho aspirantes han venido presentando su proyecto de gobierno de cara a los retos de la pos pandemia, la migración venezolana, narcotráfico, corrupción y de múltiples temas más.

De boca de Gustavo Petro se han escuchado propuestas que generan inmediatamente debate, no por lo sesudas y contundentes; Sino por lo absurdas y descabelladas; Alejadas de la realidad fiscal y la sostenibilidad económica en el tiempo. Para la muestra un botón. Proponer un puente elevado desde el puerto de Buenaventura hasta Barranquilla. La primera falla que tiene dicha obra faraónica, y sustentado por Juan Martin Caicedo Ferrer presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, es que resulta más barato transportar una tonelada de mercancía por barco pasando por el canal de Panamá, que llevarlo en ese tren en altura. La segunda es el costo de la inversión que resulta altísimo y por elementales cálculos de costo beneficio, abría otros proyectos de mayor impacto en Colombia. Esto sin contar con el efecto ambiental por las zonas donde pasaría.

Lo que sí debería considerase en las propuestas de los candidatos es cuidar la libertad, hoy en peligro por el accionar de los delincuentes del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, quienes callan a punta de plomo a quienes se les interpongan. Miles de hectáreas de selva quemada para ampliar las áreas de cultivo de coca; delito ambiental perpetrado por mandaderos de estos delincuentes que requieren continuar con el negocio, y si no obedecen aténganse a las consecuencias.

Otro tema de impacto a combatir por las acciones concretas que presenten los candidatos, es la corrupción. No son hechos aislados, es la vergonzosa denuncia de cómo se roban el dinero del erario o cómo se paga por un trámite o cómo se extorsiona para evitar una sanción. Este mal empieza en una calle en donde un agente de tránsito se deja comprar con un billete para no hacer un comparendo a un conductor. O cómo se estructura una cadena de sobornos entre privados y públicos para acomodar una licitación. O el juez o el magistrado que aceptan un dinero para arreglar un fallo. Es esta cultura de la ilegalidad la que nos tiene en delicada situación. Se requiere de los candidatos propuestas audaces y certeras.

El presidente que necesita Colombia es el que sepa asumir los retos del manejo del país con probidad, sin populismos, en defensa de la libertad, ahora que el país está rodeado de dictaduras como la venezolana, nicaragüense y cubana. Un profesional con experiencia exitosa comprobada, que nace de las entrañas de las regiones y que cumple con un buen perfil, es el antioqueño Federico Gutiérrez.

P.D. Cámaras para los corredores del Megabús, es insoportable ver que automóviles, motocicletas y bicicletas invadan el carril sin que pase nada. La cultura del respeto debe imperar.

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