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jueves, mayo 23, 2024

Tragedia advertida hasta el cansancio

Es tendencia

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En gestión de riesgos se cita con frecuencia una frase de Federico El Grande que dice: “Es perdonable el hecho de ser vencidos, pero nunca el de ser sorprendidos”. ¿Podemos luchar contra la naturaleza? No, o difícilmente podemos hacerlo. Pero una cosa es luchar contra la naturaleza y otra muy diferente que repitamos tragedias anunciadas en similares condiciones y ubicaciones.

En 2017, a raíz de la catástrofe de Mocoa, en la que murieron por una avalancha más de 300 personas, muchos escribimos sobre lo que son en Colombia tragedias anunciadas. Una frase de este opinador, publicada en este espacio rezaba: No podemos permitirnos el fracaso moral de seguir olvidando las lecciones que nos dejan las catástrofes y no aprender continuamente de ellas y actuar en consecuencia de manera preventiva.

En la misma columna, hace siete años, escribí esto: En internet están disponibles varios estudios que desde hace muchos años advertían de la posibilidad de una tragedia en Mocoa si se daban ciertas condiciones, que infortunadamente se hicieron realidad en este 2017. En algunos estudios incluso existen modelos que simulan la trayectoria que seguiría una avalancha e identificaba planamente y de manera precisa cuáles asentamientos y barrios eran los más vulnerables por su exposición al mencionado riesgo de avalancha.

¿Por qué hablábamos de esto? Porque esa tragedia, que era anunciada, hizo que se abriera investigación por homicidio culposo en contra de mandatarios de la época y lo obvio, en contra del Estado colombiano.

En 2022 el Tribunal Administrativo de Cundinamarca condenó a la nación por la tragedia de Mocoa de marzo de 2017. En dicho proceso se señaló que la tragedia ya había sido advertida con anterioridad y según el tribunal el asunto de Mocoa no era imprevisible “pues solamente del informe o relación de eventos naturales del municipio de Mocoa, expedido por Corpoamazonía … permite ver que los hechos del 31 de marzo de 2017 eran plenamente previsibles para las autoridades administrativas del municipio, y pese a lo anterior ninguna ejecutó labores tendientes a salvaguardar la vida e integridad de los pobladores de las áreas amenazadas”.

No soy abogado, pero creo que resultan muy similares las reflexiones aquí planteadas, con la tragedia que, de nuevo, volvimos a vivir con La Esneda y Avenida del Río. ¿Cabe la posibilidad de que se aplique a las autoridades de Pereira y Dosquebradas, tanto a la administración anterior, como a la actual, condena por estos tristes hechos? Extraño sería que no.

Muchos, ignorantes e indolentes, dicen que es culpa de quienes allí viven porque se intentan ubicar y retornan… otros afirman, como lo expuso este Diario el pasado domingo, que la falta de recursos y de acompañamiento por las autoridades de orden nacional, explican la nueva tragedia. 

Explicar, justificar, argumentar… tragedias, con muertos incluidos, no sólo es vergonzoso sino, a todas luces, condenable y esperamos que en este caso la justicia haga lo propio.

Aquí no es perdonable el ser vencidos, porque fuimos sorprendidos en unos hechos trágicos que todos teníamos identificados y sobre los que estábamos permanente y plenamente advertidos.

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