¿Y tú cómo terminaste el año?

*Ángela Patricia Cadavid Vélez

Columnista

Al llegar al fin de año, es importante hacer el balance de todos los propósitos que nos trazamos al inicio, ¿cuántas metas nos propusimos?, ¿cuántos sueños quisimos alcanzar?, ¿cuántos proyectos logramos?, o, por lo menos ¿cuántos iniciamos?

A veces emprendemos muchos proyectos, pero en el camino, cuando caemos en la cotidianidad, en los afanes del día a día los vamos dejando atrás, tal vez podemos decir, este año sí voy a salir de deudas, o este año voy a adelgazar, voy a hacer ejercicio, voy a ir al gimnasio y de pronto la rutina nos envuelve y olvidamos todos los buenos propósitos y se quedan en eso en “buenos propósitos”.

Al finalizar el año es conveniente colocar en una balanza todos los aspectos positivos, todas las metas que logramos y aún algunas que, aunque no estuvieran en nuestros planes pudimos obtener. De otro lado, también es conveniente pensar qué aspectos no pudimos lograr, qué nos faltó para lograrlos, qué debemos mejorar, ¿acaso nos faltó más planeación?

Esta es una época para reflexionar ¿cómo están nuestras relaciones familiares? ¿cuántas personas quedaron atrás y cuántas continúan haciendo parte de nuestra vida? ¿cómo está nuestra vida espiritual? ¿cómo están nuestras relaciones laborales, sociales?

¿Acaso en medio de los afanes del momento, de las compras a última hora y de tratar de terminar con todos los pendientes antes de terminar el año, se nos ha olvidado lo más importante? Es momento de hacer un alto en el camino y revisar cómo está nuestro Proyecto de Vida, qué pasos hemos dado para lograrlo, ¿qué nos falta, con qué personas debo reconciliarme, a quién debo pedirle perdón o a quién debo perdonar?

Es hora de pensar en que más que dejarnos llevar por el consumismo, por las compras, qué tal si pensamos en regalar amor, perdón, tiempo que en muchas ocasiones es lo que más nos cuesta. Qué tal si volvemos la mirada al Niño de Belén que se donó totalmente, que no se limitó en su entrega y que viene a regalarnos la oportunidad de volver la mirada a nuestro interior y sacar lo mejor de nosotros para entregarlo a los demás.

¡Que esta época del año, aprovechemos el espíritu navideño para reflexionar, para regalarnos tiempo y regalarle a los demás, a nuestros seres queridos, que aprovechemos para compartir, para descansar, para celebrar, para dar gracias a Dios y sobre todo para AMAR!

*Docente Universidad Católica de Pereira