¿Y el personal de la salud qué?

Marta Elena Bedoya Rendón
Columnista

Aún por encontrarnos aislados como consecuencia del coronavirus en segunda etapa, nos debe preocupar la situación en que se encuentran los trabajadores de la salud en el departamento (médicos, enfermeros, bacteriólogos, auxiliares, etc.) que atienden la pandemia desatada por este virus y quienes no tienen los implementos de bioseguridad necesarios para su protección, máscaras tipo careta, insuficientes gafas, contando sólo con un tapabocas día, cuando estos elementos no deben usarse más de ocho horas, expuestos directamente al riesgo de contagio.

Tal situación ha sido expuesta en comunicado de las Juntas Directivas Departamental Risaralda del Sindicato Anthoc, sindicatos de la salud de las ESE Hospital San Jorge de Pereira, Santa Mónica de Dosquebradas, San Vicente de Paúl de Santa Rosa de Cabal y Vicente de Paúl de Apia, ESE Salud Pereira, y por el actual gerente del San Jorge en declaración hecha a un medio de comunicación de la ciudad.

Señala el comunicado que por ejemplo en el San Jorge, no hay un serio plan de contingencia, ni información, ni capacitación para el personal de la salud, y que solo existe una ruta de atención cuya responsabilidad está en manos de personas que no tienen el conocimiento, ni la capacitación y se trae como ejemplo, el caso de una terapeuta del servicio de pediatría que debido a la falta de personal en la Institución, sin contar con ninguna protección, debió atender pacientes del servicio de urgencias con sospecha de contagio la noche del 19 de marzo y hoy se encuentra aislada.

Pero más nos debe inquietar como sociedad la denuncia, “que al personal de dicha institución sobre los cuales se tiene sospecha de estar contagiados, se les niega las pruebas con el fútil argumento de que a simple ojo se ve que no tienen nada y para complementar el panorama, con la amenaza por parte de la Administración de iniciar procesos disciplinarios al empleado que se atreva a suministrar información acerca de las fallas que están ocurriendo, porque eso es hablar mal del hospital”.

Conocemos la trayectoria del actual gerente del San Jorge, quien en solitario ha hecho visible en parte dicha problemática y que nos debe llamar la atención en que indudablemente a la importancia de adecuar nuevas instalaciones para enfrentar la crisis, se debe atender con prioridad dicho centro hospitalario.

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Aplaudimos la iniciativa de un grupo de jóvenes pereiranas que con sus propios recursos, de algunas personas y empresas han confeccionado 60 trajes anti fluidos incluida la escafandra y botas para donarlos al San Jorge y el Kennedy.
“Nueva generación del civismo”