¿Y dónde está el piloto?

Jaime Castaño Torres
Columnista
Es la pregunta que nos tenemos que hacer con preocupación los colombianos. La emergencia gravísima que estamos viviendo en todo el mundo desnudó las falencias del Presidente Duque que son demasiadas y que no hacen sino llenarnos de temor a todos. Recordemos el primer error, que lo critiqué en su momento, de mandar un avión de la FAC hasta la meca donde nació la peste del Coronavirus para traer 14 compatriotas que estaban pidiendo repatriación. Grave riesgo se corrió con semejante jugada política y publicitaria pues si de repatriar paisanos se trata debió hacerlo con los demás y eso era imposible. Gracias a Dios no nos trajo el mal en ese riesgoso acto publicitario.

Los alcaldes del país tomaron conciencia de los riesgos de la pandemio y ordenaron toques de queda en sus sectores y oh sorpresa, el presidente contesta con decreto lleno de soberbia donde dice que ostenta la calidad de Jefe de Estado y como tal solo él puede decretar tales medidas. Y vergonzosamente tuvo que recular y respaldar las medidas que eran acertadas.

Después habla de que van a entregar dinero a diestra y siniestra para la población necesitada, pero lo publica antes de planear la logística para hacerlo en forma adecuada y sólo desconcierto ha creado en el grueso de la población y ha originado las asonadas. Habla de regalar una suma específica para pagos de arriendo y manutención de los vendedores e informales. ¿Cómo lo va a hacer con quienes no aparecen inscritos en el Sisbén que con justicia ha sido depurado parcialmente y que son los más necesitados pues carecen hasta de la influencia política para hacer parte de ese listado o de las familias y jóvenes en acción? Y recordemos el desorden de esas pobres gentes para manejar el dinero, pues seguramente no lo van a emplear en pagar el arrendamiento que es uno de los fines, y de comida poquito. Lo sensato es haber dispuesto la entrega de la mitad de ese dinero en especie para garantizar la supervivencia de los menores y ancianos que dependen de quienes recibirán el dinero, pues a ellos solo por ese medio les tocará algo y con el resto pagaran los arriendos.

Cuando ordena la cuarentena general autoriza expresamente que sigan llegando vuelos de los países contagiados para aumentar el riesgo de los que no habíamos salido del país y esa autorización se extendió hasta la noche del 23 de marzo. Llegaron varios miles y esperemos cuantos contagios se producirán por esa imprudencia y por esa tardía medida. ¡Qué nos ganamos los residentes sanos sino llegan varios miles de esos países que pueden traer la enfermedad!

Toma la medida económica de inyectarle dinero a la economía por 23 billones de pesos pero no decreta un control de intereses que pueden cobrar los bancos a quienes tomen ese dinero para sus necesidades. Es decir, afila los dientes del villano que es el banco. ¿Villano por qué? Sencillamente porque el Banco de la República les presta ese dinero a ellos al 4.5 por ciento anual y ellos lo cobran al usuario al módico 28 % anual. Total, está patrocinando el enriquecimiento de los banqueros con el dinero del Estado y entrega como corderos a los necesitados usuarios para que los devoren esos intermediarios. ¡Torpe!.

Es indispensable que el mismo Gobierno, con dinero del pueblo, no permita esta acción a que nos tienen sometidos los bancos, porque recordemos que nos cobran por tener nuestro dinero en sus arcas para sus operaciones y si el Gobierno presta la plata y autoriza tácitamente unas exageradas utilidades a los intermediarios ¿cuándo habrá equidad y ayuda para los usuarios del crédito? Nunca. Eso solo nos recuerda que la política de Duque es que los ricos sean cada día más ricos y los pobres cada día más pobres. Que el usuario del crédito trabaje solamente para enriquecer más a los bancos con el dinero que supuestamente destina el Gobierno para “ayudar” a la economía, cuando lo que hace es convertirlos en vampiros que se chuparán las utilidades que podrían producir los usuarios. ¿Cuál es el beneficio para el pueblo? Ninguno.

Conclusión: No tenemos piloto y si hay alguien usando esa silla carece de conocimientos de conducir el avión y para colmo no tiene brújula que marque el norte que necesitamos.