Vigencia de una doctrina

Alfonso Gutiérrez Millán
Columnista

¿Saben ustedes cuál es la ideología política dominante en el mundo? Pues ¡Atérrense! Según encuesta realizada entre profesores europeos de ciencia política se trata nada menos que ¡del liberalismo!… esto se debería, entre otras razones, a que su principal postulado, el reconocimiento universal de los derechos inherentes a la persona humana, fue adoptado como propio nada menos que por las Naciones Unidas.

Otro de sus atractivos radicaría en el gran despliegue imaginativo que implican sus tres principios utópicos: máximo grado de libertad, igualdad y fraternidad para todos los seres humanos. Pero aclaremos: ningún ser humano ha vivido nunca en un mundo completamente libre, igualitario y fraterno. No obstante, formaciones como el partido demócrata de USA o los socialdemócras europeos jamás han dejado de profesarlos.

Lo anterior parecería demasiado idealista, si no fuera porque las realidades políticas de los últimos doscientos años demuestran lo contrario: el liberalismo ha derrotado, ya sea en el campo de las ideas o en el campo de batalla, a adversarios tan experimentados como el absolutismo monárquico, el fascismo, el nazismo o el comunismo de soviético. No sería entonces una doctrina débil y vacilante, sustentada por burgueses calculadores, como lo predicaron Mussolini, Hitler o Stalin.

No confundamos liberalismo con capitalismo. Este, es un sistema económico que ha coexistido con diversos sistemas políticos: la democracia, el fascismo, el nazismo o el dirigismo chino. Y a pesar de numerosas críticas ha logrado resultados innegables en los países más desarrollados del mundo, como USA, Europa, Japón, Taiwán, Indonesia, Corea del Sur etc. etc. …¡Y hasta en esa China supuestamente comunista!

Nuestros dos partidos tradicionales pertenecen a esa estirpe. El programa fundacional del conservatismo, de Caro y Ospina, se asienta en principios liberales tales como el recurso a la legalidad contra las vías de hecho, la defensa del estado de derecho, el respeto por la persona humana como fundamento de los valores políticos etc. etc. con énfasis distintivo en la tradición católica.

Aunque algunos no lo crean, las utopías son inseparables de lo humano. Y el liberalismo parece ser una de las más realizables.

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