Valorización

Ernesto Zuluaga
Columnista

Hay verdades de a puño que aunque no se divulguen y por lo tanto no sean del dominio público no pasan desapercibidas para quienes entendemos “alguito” sobre el presupuesto y las finanzas municipales. Juan Pablo Gallo fue un excelente ejecutor de obras y por consecuencia un buen gastador de dinero. Supo administrar muy bien los pesitos y hay que aplaudirle el haber logrado tantas realizaciones en solo cuatro años con un esfuerzo importante en el ajuste de los gastos de funcionamiento y con una excelente gestión en la hacienda pública en donde alcanzó recaudos históricos del impuesto predial.

Devolvió los dineros que algunos pereiranos alcanzamos a pagar para financiar un plan de obras que la administración anterior hizo aprobar en el Concejo municipal para ser recuperado por el mecanismo de valorización y concluyó todas las obras contempladas en dicho plan sin dilaciones ni sobrecostos. Sin duda un hecho meritorio. Adicionalmente terminó tres grandes obras inconclusas que como elefantes blancos nos pesaban a todos los contribuyentes: el anillo longitudinal, la avenida La Independencia y la avenida San Mateo, todas financiadas con recursos propios y algo de endeudamiento. Y finalizó su mandato sin exigirle a sus conciudadanos algún esfuerzo importante en materia económica. Excelente logro que sin duda contribuyó a la altísima imagen positiva con que Gallo se retiró de la alcaldía. Pero, ¿imaginan ustedes como estará la olla? No tengo la menor duda de que Maya encontró la caja casi en bancarrota.

No solo no habrá recursos corrientes disponibles sino que el endeudamiento se encuentra en los límites máximos permitidos legalmente y aunque fue él quien se amarró los pantalones en el gobierno de Gallo para recortar los gastos corrientes, no pareciera que con un apretón similar, de altos e insospechables costos políticos, pudiera conseguir recursos importantes. Sin dinero, sin crédito y con tan limitadas condiciones de austeridad no veo de qué manera podrá financiar el ambicioso plan de gobierno que nos ofreció a los pereiranos. Tampoco es un secreto que el gobierno nacional atraviesa graves problemas económicos, que las regalías avanzan por el camino del recorte y que la gobernación en poco puede ayudar financieramente.

El panorama no es gris, sino negro.
La descentralización del catastro municipal deberá garantizar un mejoramiento en los recaudos del impuesto predial especialmente durante los primeros y próximos cuatro años y sin duda esa será la fuente principal de financiación del nuevo plan de desarrollo, pero siendo muy optimistas el crecimiento de este rubro impositivo no será superior al veinte por ciento de los recaudos actuales lo que representaría quizás setenta u ochenta mil millones de pesos más durante todo el mandato, los cuales apenas si alcanzarán para un 10 o 15 % del total del plan de inversiones propuesto. Ese crecimiento redundará en una mayor capacidad de endeudamiento lo que podría brindarle otros cincuenta mil millones adicionales y acercarse de esta manera al financiamiento 20% del total del plan.

Carlos Alberto Maya necesita por lo menos un billón de pesos en este cuatrienio y no tiene otra manera de conseguirlos que hacer uso, como lo propuso hace unos días mi colega Luis García Quiroga, del mecanismo de valorización. Si los pereiranos queremos resolver los muchos y graves problemas que aún tenemos debemos soportar un apretón. La valorización ha sido el motor del desarrollo de la ciudad en épocas pasadas y es una fuente válida y necesaria. Hay que quitarle el estigma que este mismo equipo político le ha creado y enfrentar sin vacilaciones el costo de imagen que conlleva. Maya tiene carácter. ¿Tendrá otra manera de financiarse? No la veo.