Una salida para Avianca

Alvaro Ramírez González
Columnista

Avianca es una aerolínea que tiene hoy muchas cosas a su favor. Tradición, experiencia, marca, reconocimiento, tecnología, rutas, personal competente en tierra y aire, aviones y un competente equipo gerencial y directivo.

En su contra tenía una pésima administración liderada por German Efromovich y un endeudamiento impagable. Ya desapareció la primera de las condiciones negativas.

Hace unos meses, United Airlines, amparada y facultada por un contrato de crédito, destituyó a Efromovich de la presidencia de la compañía y le entregó el mando al señor Kriete, dueño de Kungsland, un conglomerado salvadoreño y segundo mayor accionista de Avianca Holdings. Ahora debe enfrentar la segunda condición negativa que la puso en Chapter 11, o ley de Bancarrota en Nueva York.

Aceptada Avianca Holdings por un juez del distrito de NY, en Chapter 11, la aerolínea queda totalmente blindada. Quiere decir que por un tiempo, y mientras resuelve su situación de endeudamiento, ningún acreedor comercial, bancario, o laboral, o de impuestos, puede tramitar un cobro judicial para reclamar su dinero.

Pero ya metida en este poderoso blindaje legal, Avianca tiene las siguientes opciones: Conciliar unas nuevas condiciones de pago con todos sus acreedores. Por la magnitud del problema, (US $ 7000 millones) para el actual tamaño de Avianca (US $ 700 millones a lo sumo), deberán ser en el largo plazo (15- 20 años); la capitalización por parte de sus actuales socios; la venta a nuevos inversionistas; la capitalización de sus acreencias o la liquidación total y cierre de la compañía.

Como están las cosas, en mi criterio, la opción cuatro es la más sensata, la más útil y la que deja a la nueva Avianca más fortalecida para regresar al competido mercado aeronáutico colombiano.

Capitalizar todas las acreencias quiere decir que todas las deudas, exceptuando los arrendamientos (leasing) de los aviones, se conviertan en nuevas acciones de la compañía.

Esta cirugía financiera y legal, desaparece todos o una gran parte de los pasivos que la tenían ahogada e inviable, y le suma a su capital más o menos US $ 4000 millones.

Esa nueva Avianca, saldría de la Ley de Chapter 11, al mercado aeronáutico, con un capital altísimo y sin deudas o con muy pocas. Esa nueva condición, valoriza de inmediato el valor de las acciones de Avianca Holdings en la bolsa y pone de nuevo la aerolínea a competir en inigualables condiciones de liquidez frente a sus competidores.

Pasa Avianca de ser la más pobre del barrio a ser la rica del mismo, con una sencilla pero inteligente cirugía financiera y legal. Para los acreedores es mucho más beneficioso a su vez, convertir sus acreencias en acciones que esperar de 15 a 20 años para recuperar su dinero. Además como nuevos accionistas, entran a la junta directiva de Avianca Holdings con una total mayoría a manejar la compañía. El nuevo equipo administrador de Avianca Holdings liderado por el señor Kriete, dueño de Kingsland, y el nuevo CEO, el holandés Anko Van Der Werff, luce muy competente y capaz de enfrentar esta nueva etapa de esta nueva Avianca Holdings, ya sólida y técnicamente muy preparada para competir.

Buena suerte para Avianca. Ojalá los actuales accionistas y los acreedores tomen en conjunto la mejor decisión, que en mi criterio es la número cuatro: saca a la compañía de la crisis, le aporta una gigante inyección de capital y dispara de inmediato el valor de Avianca Holdings en la bolsa. ¡Un gana gana!
alragonz@yahoo.es

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