Una historia de la cultura

Iván Tabares Marín
Columnista

En sus escritos, debates y conferencias, Agustín Laje y Nicolás Márquez enfatizan el desprecio que algunos movimientos radicales feministas y de la comunidad LGBTI manifiestan contra el cristianismo, sentimiento que comparten en una forma menos agresiva muchos cristianos por las doctrinas relacionadas con la sexualidad y la misoginia o la vieja cultura machista que aparece en los textos sagrados o en los comentarios de los teólogos.

Ese es uno de los aspectos más interesantes que nos presenta el profesor de Harvard Stephen Greenblatt en su libro Ascenso y Caída de Adán y Eva, publicado en español en 2018 por editorial Crítica. Se trata de una historia de la cultura occidental que nació en oriente hace más de cuatro mil años con el poema de Gilgamesh, pasa por la elaboración de la Torá hebrea en el exilio babilónico y persa, en particular por el mito del paraíso terrenal, se detiene en los escritos de Agustín de Hipona o en El paraíso perdido de Milton y no olvida los aportes de la arqueología y la teoría de la evolución como partes de la discusión.

Como Agustín y otros padres de la Iglesia establecieron que la narración del Génesis sobre la creación de Adán y Eva era histórica o real, nos dejaron una herencia problemática. La mujer aparece como la responsable de todos nuestros males, incluida la muerte y la necesidad de un redentor. Además, se le dio una connotación erótica al pecado original y se generó una visión perversa de la sexualidad, nacida de los conflictos emocionales de san Agustín, san Jerónimo y otros teólogos.

El descubrimiento de América creó muchas dudas sobre el mito de la creación, en particular sobre el pecado original que se transmite a través de la concepción. Los nativos parecían vivir todavía en un paraíso terrenal y, como “no eran descendientes de Adán y Eva”, tal vez no estuviesen afectados por el castigo de Dios.

Entonces aparecieron teorías que veían el Paraíso como el proyecto de una sociedad en paz que debemos recrear, y desde el siglo XVII se planteó el problema de la propiedad privada que allá no existía (doscientos años antes de El capital de Marx). Sin embargo, la humanidad tuvo que esperar al siglo XIX para que Charles Darwin resolviera el problema y acabara con las elucubraciones sobre Adán y Eva, aunque hay muchos cristianos que prefieran la versión creacionista todavía.

Hay una interpretación del Paraíso que no analiza el profesor Greenblatt en su libro. El paraíso es el estado de naturaleza, la condición animal del hombre anterior al ingreso a la familia y a la cultura por medio del lenguaje. La expulsión del Edén es el nacimiento de la consciencia, la libertad, la moral, la responsabilidad y la sexualidad. Y “dos ángeles” nos impiden regresar. Adán descendió del árbol. Esta columna fue dedicada todo el año a esta visión. Que el 2020 sea mejor.