Turismo sostenible en la provincia

Ramiro Tabares Idárraga
Columnista

Cada vez son más las voces de los defensores del turismo sostenible y sustentable de la provincia risaraldense, como alternativa dinamizadora de la economía y generación de ingresos para las familias campesinas. Se busca de un lado generar empleo familiar; y por otro brindar alternativas de subsistencia para miles de hogares de vocación rural.

Ante la crisis del agro y la inoperancia de una entidad burócrata y encopetada como la Federación Nacional de Cafeteros FNC, de manera artesanal y empírica muchos hogares optaron por ofrecer y mejorar lo que tienen a su alrededor y así se fue dando vida a un turismo muy particular que hoy es la salvación de miles de hogares en muchos municipios de la geografía nacional. Estos campesinos de la FNC solo han obtenido sus desaires e incompetencia, cuando han sido ellos a lo largo de la historia quienes gestaron la crisis del sector cafetero, por su política errada, falta de visión y compromiso y sobre todo por la corrupción campeante en una entidad centenaria.

El turismo sostenible está articulado a la promoción y protección del medio ambiente. Se genera conciencia y opinión pública sobre la calidad de vida y bienestar del ecosistema como alternativas de vida a mediano y largo plazo. De igual manera impactan indicadores sociales como la deserción escolar, la empleabilidad, la inseguridad y sobre todo la calidad de vida esas familias campesinas. El agro tiene su punto de quiebre con la entrada en vigencia de los tenebrosos TLC. La importación de productos de primera necesidad mata cualquier propuesta alternativa y eso tiene gran impacto en la canasta familiar, donde estamos consumiendo productos extranjeros de pésima calidad y a un alto costo.

Si los alcaldes tienen compromiso con sus ciudadanos y desean dejar huella de su gestión, acá tienen una línea de trabajo de impacto sobre esos hogares. Debe haber apoyo con incentivos tributarios, mejorar vías terciarias, garantizar la seguridad, formalización con el SENA y universidades y sobre todo apoyar con líneas claras de comercialización a fin de garantizar rentabilidad, nadie produce a pérdida. Desde los nuevos planes de desarrollo debe avocarse una política pública en torno al agro y sus derivados. Deben gestionarse recursos propios RP, SGP, otros del sistema nacional de regalías y finalmente buscar financiación con organismo de cooperación internacional. Sí hay alternativas de solución para un sector vital para la economía nacional.