Tres articulitos

Rodrigo Ocampo Ossa
Columnista

El sistema financiero no reaccionará por su propia cuenta ante la catástrofe económica provocada por el confinamiento obligatorio. Pero no es necesario contar con su buen corazón para obtener medidas de alivio. La Ley 1523 de abril de 2012 por la cual se adopta la política nacional de gestión de desastres trae tres articulitos sumamente interesantes; el 86, el 87 y el 88 que se refieren específicamente a la situación de los deudores victimas de calamidad publica y obligan al sistema financiero a refinanciar las obligaciones contraídas por los afectados, en condiciones que no pueden ser mas gravosas que las originales y sin intereses de mora.

Además, durante los primeros seis meses desde la declaratoria de la situacion de desastre se suspenderan hasta por seis meses si así lo solicita el deudor. Eso no será pacífico pero funcionará. En 1999 la ley 546 expedida para atenuar la crisis de la caída del UPAC también se previó la suspensión, refinanciación y terminación de los procesos, pero algunos los bancos han logrado manterner vivo uno que otro con la ayuda de conceptos comprados a exmagistrados que habian dictado sentencias sobre la inconstitucionalidad del UPAC. Así y todo, la mayoría de los casos fueron superados.

Ojalá los banqueros hayan aprendido algo de las lecciones del pasado y entiendan que un deudor económicamente activo es una mejor inversión que un pléito eterno y que la “cultura del no pago”, que tanto preocupó a Luis Carlos Sarmiento, no es una situación natural para los empresarios para quienes mantener un buen historial del crédito es sumamente importante. Pero es una condición de doble vía: el empresario trabaja y el banquero financia. Sin esa dupla trabajando en equipo, no habrá recuperación económica y sin recuperación no habrá pago de las obligaciones.

Deja un comentario