Todos con plancitos

Adriana Vallejo
Columnista

En las últimas semanas se ha convocado a la ciudadanía a la construcción de los planes de desarrollo, tanto del municipio de Pereira como del Departamento de Risaralda. Esta invitación hace parte los requisitos que los entes territoriales deben cumplir en el marco de la Ley 152 de 1994 que establece la obligación de formular planes territoriales participativos. Igualmente contempla la obligación de entregar los proyectos de plan de desarrollo a los consejos territoriales de planeación que representan diferentes organizaciones de la sociedad civil para su análisis y discusión.

Surge en estos momentos varias reflexiones que no deberían dejarse a un lado por el solo hecho de tener que cumplir con la ley. Lo primero es la ausencia de instituciones que garanticen la continuidad de los proyectos estratégicos de desarrollo, que por su naturaleza deben trascender la vigencia de un plan de desarrollo (4 años). Aunque existen redes de actores como la sociedad en movimiento o programas como Pereira Como Vamos o Pro Risaralda, en ninguno existe ni la capacidad ni el liderazgo suficiente para orientar y soportar un proyecto de desarrollo de largo aliento.

La segunda reflexión es sobre el papel de la academia para atender las principales necesidades sociales, económicas, culturales, científicas o tecnológicas. La proyección social de los centros de educación superior hace parte de su misión, sin embargo, no se ha logrado la articulación suficiente con los entes territoriales. Los docentes y los estudiantes participan en las mesas de la formulación del plan y en las mismas pueden hacer aportes puntuales, pero hoy ningún plan está siendo formulado por ninguna universidad de la región. Los proyectos de investigación en las universidades son procesos que trascienden la vigencia de un plan de desarrollo y podrían constituir un buen soporte para las políticas públicas y para la identificación de mejores prácticas en diferentes frentes de la gestión municipal.

Por último, cada ente territorial está formulando su plan desarrollo de corto plazo para atender las principales necesidades en sus espacios geográficos, cuando en realidad muchos problemas desbordan los límites político-administrativos de sus territorios. Se requieren planes muy articulados para la región, para el departamento, para el Área Metropolitana y para los municipios, de lo contrario, todos van a quedar con un plancito y no se van a superar las principales dificultades en materia de empleo, de seguridad, de movilidad o de atención a grupos vulnerables.