Tiempos interesantes

Rodrigo Ocampo Ossa
Columnista
Desearle a una persona vivir en tiempos interesantes no es una cortesía, es una forma irónica usada en China para dirigirse a quien se quiere mal, pues los tiempos interesantes suelen ser todo, menos fáciles. Por alguna rara casualidad a esta generación le toco vivir en tiempos interesantes con algunos elementos inéditos: La situación es global, el enemigo es común y la causa sorpresiva. A pesar de los avances científicos y tecnológicos la crisis ocasionada por el K19 se extendió a todas las regiones del mundo. No hay un lugar donde huir ni encierro seguro. Es un fenómeno sumamente democrático, pues afecta por igual a todas las capas de la sociedad, pero podría considerarse como un recurso de la naturaleza para recuperar el proceso de selección natural en la medida que sus victimas son los especímenes mas débiles. Nada hacia previsible un evento de esta magnitud.

En las epidemias precedentes como el SARS la propagación se controló con medidas locales, lo que daba cierta confianza ante las predicciones catastrofistas que nunca faltan y que, en todo caso, carecían de sustento factico. Pero ocurrió y aquí estamos viviendo con mucha curiosidad como responderá el mundo ante la novedosa amenaza que al principio parecía una exageración, pues se trata de una enfermedad con letalidad muy baja y originada en medio de una guerra comercial. Pero ante el creciente pánico de los gobiernos es dable pensar que saben mucho mas de los que cuentan, pues unos miles de muertos, menos de los que causan los accidentes de tránsito, no justificarían el cierre total de las fronteras y el colapso económico del mundo.

Lo único cierto es que la crisis será pasajera como lo fue la peste en siglo XIV, pero al igual que esta dejará profundas transformaciones sociales y si tenemos suerte, algunas obras maestras como los cuadros de Pieter Brueghel (el triunfo de la muerte) o los cuentos de Bocaccio en el Decamerón, escritos para paliar el aburrimiento del encierro.