Tampoco los más transparentes

Adriana Vallejo
Columnista

El informe presentado esta semana por parte de Transparencia Internacional confirma la afirmación realizada en la anterior columna de opinión: Colombia no es el país más corrupto del mundo.

En buen momento para el país sale el informe mencionado para contrarrestar el eco que la publicación de la revista US News tuvo la semana pasada. Lamentablemente, la mayoría de los comentarios estaban orientadas a repetir lo dicho en la publicación o a criticar las reflexiones que sobre la misma se realizaron, argumentando que lo que se estaba haciendo era “tapar el sol con un dedo”.

Otros, como el exfiscal General de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, compartieron la aproximación al tema de la columna e incluso invitaron a un pacto nacional para no usar genéricamente la bandera de la lucha contra la corrupción como estrategia electoral. Cómo buen conocedor, el exfiscal explica que no todos los delitos contra la administración pública, contenidos en el Código Penal, denotan corrupción y lo que le falta al país es un sistema judicial más eficiente.

Colombia se ubica en el puesto 96 entre 180 países medidos en percepción de corrupción, según Transparencia Internacional. Este ranking si bien muestra que falta mucho para estar en una mejor posición, Colombia está lejos de ser el país más corrupto del mundo. El país obtuvo 37 punto sobre 100, siendo 0 la cifra de mayor corrupción y 100 la de menos. Frente a la anterior medición, realizada en el año 2012, Colombia mejoró 3 puestos.

El estudio de Transparencia Internacional también recomienda mejorar el sistema judicial con sanciones efectivas en los verdaderos casos de corrupción, es decir, de apropiación indebida de recursos públicos.

Nuevamente aparece un problema no resuelto en el país y es el control a la financiación de las campañas políticas. El informe muestra la correlación entre los niveles de corrupción de un país y sus mecanismos de transparencia política. Muchos candidatos quedan empeñados en las campañas. La ausencia de procesos de selección objetiva del personal debería tener mayor estudio. La línea entre la politiquería y la corrupción es más delgada de lo que se cree.
En conclusión, a Colombia le falta mucho por mejorar en materia de transparencia política y meritocracia para acceder a los cargos públicos. El país no es el más corrupto del planeta y ha mejorado en el ranking de transparencia en los últimos años.